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George Gershwin
- 38 años (26-09-1898 - 11-07-1937)
George Gershwin, nacido Jacob Bruskin Gershwine en 1898, se consolidó como una de las figuras más trascendentales en la historia de la música del siglo XX, ejerciendo una influencia decisiva en la industria cinematográfica y teatral. Su carrera comenzó en el entorno de Tin Pan Alley, donde su capacidad para fusionar el ritmo sincopado del jazz con la estructura de la música clásica europea definió un nuevo sonido estadounidense. Junto a su hermano y letrista Ira Gershwin, creó un repertorio que se convertiría en el estándar de la música popular y el teatro musical de Broadway, sentando las bases para su posterior transición al cine sonoro.
A principios de la década de 1930, Gershwin trasladó su genio creativo a Hollywood, atraído por las posibilidades narrativas del cine. Su primera gran contribución original para la pantalla fue en la película La deliciosa (1931). Sin embargo, su impacto más directo en la industria se materializó en los años posteriores, cuando compuso las partituras para vehículos estelares de Fred Astaire y Ginger Rogers. Destaca su trabajo en Ritmo loco (1937), cinta que introdujo canciones icónicas y demostró la habilidad del compositor para integrar números musicales complejos dentro de la trama cinematográfica. Ese mismo año, trabajó en la música de Señorita en desgracia, consolidando su estatus en los estudios RKO poco antes de su prematuro fallecimiento en 1937.
El legado de Gershwin en el cine se expandió exponencialmente tras su muerte, convirtiéndose su obra en un pilar fundamental para narrativas cinematográficas de diversas épocas. En 1945 se estrenó el biopic Rhapsody in Blue, una dramatización de su vida que popularizó aún más su catálogo. No obstante, el homenaje cinematográfico más célebre llegó con Un americano en París (1951); esta producción de la Metro-Goldwyn-Mayer, estructurada íntegramente alrededor de la música de Gershwin y protagonizada por Gene Kelly, culminó con un ballet de 17 minutos basado en la pieza homónima del compositor y fue galardonada con el Óscar a la Mejor Película. Años más tarde, directores como Woody Allen utilizaron su música como elemento narrativo central, notablemente en la apertura de Manhattan (1979), donde la Rhapsody in Blue establece el tono y el ritmo de la ciudad.
La vigencia de su obra en la industria del entretenimiento se reafirmó en el cambio de milenio gracias a la factoría Disney. En la película de animación Fantasía 2000, el estudio dedicó un segmento completo a su Rhapsody in Blue. Esta pieza, dirigida por Eric Goldberg, ilustró la composición de Gershwin con una animación estilizada que evocaba los trazos del caricaturista Al Hirschfeld, narrando diversas historias cruzadas en la Nueva York de la época de la Depresión. Esta participación en Fantasía 2000 introdujo la complejidad armónica y rítmica de Gershwin a nuevas generaciones, demostrando la atemporalidad de sus composiciones y su capacidad inagotable para dialogar con el medio visual.