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Frank Albertson
- 55 años (02-02-1909 - 29-02-1964)
Frank Albertson comenzó su trayectoria profesional en la industria de Hollywood trabajando en departamentos técnicos antes de transicionar a la interpretación durante los últimos años del cine mudo. Su consolidación como actor coincidió con la llegada del cine sonoro, momento en el que firmó un contrato con los estudios Fox, lo que le permitió acceder a una variedad de papeles juveniles. Uno de sus trabajos más destacados en esta etapa inicial fue en la película de ciencia ficción y comedia musical Una fantasía del porvenir (1930), una producción ambiciosa que imaginaba el mundo de 1980 y en la que Albertson desempeñó un papel central dentro del elenco romántico. Durante la década de 1930, se estableció como un rostro habitual en la gran pantalla, especializándose en personajes afables y roles de soporte que complementaban a las grandes estrellas de la época. Entre sus participaciones notables de este periodo se encuentra el drama Sueños de juventud (1935), donde compartió escena con Katharine Hepburn, y la comedia El hotel de los líos (1938), actuando junto a los Hermanos Marx.
A medida que avanzaba hacia la década de 1940, Albertson evolucionó desde los papeles de galán juvenil hacia roles de carácter más maduros, manteniendo una presencia constante en la industria. Su intervención más perdurable en la cultura popular llegó bajo la dirección de Frank Capra en el clásico ¡Qué bello es vivir! (1946). En esta cinta, interpretó al empresario Sam Wainwright; aunque se trataba de un papel secundario, su personaje resultó crucial para el desarrollo de la trama y se convirtió en una de sus actuaciones más reconocidas a nivel mundial debido a la trascendencia histórica del filme. Durante los años cincuenta, diversificó su carrera alternando apariciones en la gran pantalla con numerosos trabajos en la emergente industria televisiva, participando en diversas series y antologías que ampliaron su visibilidad ante el público estadounidense. En el cine, formó parte del elenco de la sátira política El último hurra (1958), dirigida por John Ford.
En la etapa final de su carrera cinematográfica, Albertson participó en proyectos de gran impacto crítico y comercial. Tuvo una aparición breve pero significativa en la obra maestra de Alfred Hitchcock, Psicosis (1960), donde interpretó al cliente adinerado Tom Cassidy, cuya interacción con la protagonista desencadena el conflicto principal de la narración. Su última aparición en un largometraje fue en la adaptación del exitoso musical Un beso para Birdie (1963). A lo largo de su vida profesional, Frank Albertson acumuló una extensa filmografía que abarcó desde los inicios del sonoro hasta la modernización de Hollywood en los años sesenta. En reconocimiento a su contribución y longevidad en la industria del cine, fue galardonado con una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.
Filmografía
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