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Edward Buzzell
- 84 años (13-11-1900 - 11-01-1985)
Edward Buzzell comenzó su trayectoria artística en los escenarios de Broadway, donde adquirió una notable experiencia en el teatro musical y la comedia de vodevil. Esta formación escénica facilitó su transición a la industria cinematográfica de Hollywood a principios de la década de 1930. Inicialmente, desempeñó roles como actor y guionista en diversos cortometrajes y largometrajes, lo que le permitió comprender los mecanismos de la interpretación antes de consolidarse definitivamente en la dirección. Tras firmar con grandes estudios, Buzzell demostró su solvencia narrativa, convirtiéndose en un artesano eficaz dentro del sistema de producción en cadena de la época.
Uno de los puntos álgidos de su carrera llegó al dirigir a los icónicos Hermanos Marx en la Metro-Goldwyn-Mayer. Bajo su dirección se estrenaron títulos emblemáticos como Una tarde en el circo (1939) y Los hermanos Marx en el Oeste (1940). Estas producciones confirmaron su capacidad para gestionar el caos cómico característico del trío y mantener el ritmo narrativo exigido por las grandes producciones de comedia. Durante la década de 1940, Buzzell se estableció como un director de confianza para el estudio, especializándose en comedias románticas y musicales brillantes que definieron el estilo visual y temático de la MGM en aquellos años. Asimismo, contribuyó a la famosa saga de detectives protagonizada por William Powell y Myrna Loy al dirigir La canción de los acusados (1947), la última entrega de la serie de "El hombre delgado" (The Thin Man).
En el ámbito del cine musical, su colaboración con la nadadora y actriz Esther Williams resultó en uno de sus mayores éxitos comerciales y de popularidad. Dirigió La hija de Neptuno (1949), una cinta que consolidó el subgénero de los musicales acuáticos y que es recordada en la historia del cine por presentar la canción "Baby, It's Cold Outside", la cual fue galardonada con el premio Óscar a la mejor canción original. Esta obra es representativa de la habilidad de Buzzell para combinar el espectáculo visual en Technicolor con tramas ligeras, optimizando el talento de sus estrellas. Su legado en la industria del entretenimiento se define por su profesionalidad y su capacidad para adaptarse a las necesidades del "star system" del Hollywood clásico, entregando productos de factura técnica impecable que entretenían al gran público.