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David Odd
David Odd ha desarrollado una notable carrera como director de fotografía, consolidándose como una figura técnica clave en la producción televisiva británica de prestigio con proyección internacional. Su trayectoria profesional se caracteriza por una evolución constante, abarcando desde el drama de época hasta la ciencia ficción y el thriller contemporáneo, destacando por su capacidad para adaptar la iluminación y la composición a las necesidades narrativas de cada guion. A finales de la década de 1990, su trabajo comenzó a cobrar relevancia en la industria, siendo parte fundamental de la adaptación televisiva de Grandes esperanzas (1999), una labor que le valió una nominación a los premios BAFTA de televisión y que demostró su habilidad temprana para crear atmósferas visuales complejas y evocadoras.
Con la llegada del nuevo milenio, Odd asumió retos técnicos mayores en producciones de gran envergadura presupuestaria y logística. Un hito relevante en su filmografía fue su participación en El mundo perdido (2001), la ambiciosa miniserie de la BBC que adaptó la obra clásica de aventuras de Arthur Conan Doyle. En este proyecto, Odd fue responsable de la dirección de fotografía, enfrentándose al desafío de integrar la narrativa visual con los exigentes efectos especiales requeridos para recrear las criaturas prehistóricas y los entornos selváticos, contribuyendo significativamente a la verosimilitud y espectacularidad de la obra. Su excelencia profesional fue reconocida oficialmente poco después, cuando se alzó con el premio BAFTA a la Mejor Fotografía e Iluminación en la categoría de Ficción por su trabajo en el drama sobrenatural The Second Coming (2003), confirmando su estatus en la industria.
Durante las décadas siguientes, su firma visual estuvo presente en algunas de las producciones más influyentes de la televisión moderna. Odd colaboró en la aclamada serie Sherlock, concretamente en el episodio "Los sabuesos de Baskerville", ayudando a definir el estilo visual dinámico y moderno de la adaptación. Asimismo, dejó su impronta en la serie de antología Black Mirror, encargándose de la fotografía del episodio "Toda tu historia". En 2014, volvió a recibir el máximo reconocimiento de la Academia Británica al ganar su segundo BAFTA por el telefilme biográfico Burton y Taylor, protagonizado por Helena Bonham Carter y Dominic West, donde recreó la estética de los años ochenta. Su versatilidad le permitió trabajar también en el mercado estadounidense, participando en el universo de Marvel en la serie Luke Cage, adaptando su estilo al tono urbano y oscuro de la producción. En años más recientes, ha continuado liderando el apartado visual en proyectos de alto perfil, incluyendo la serie The End of the F***ing World y la miniserie Drácula (2020), reafirmando su vigencia y su impacto en la estética de la ficción televisiva actual.