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Bruce Payne
- 67 años (22-11-1958)
Bruce Payne, actor y productor británico, inició su formación interpretativa en la prestigiosa Royal Academy of Dramatic Art (RADA) de Londres, institución de la que se graduó a principios de la década de 1980 como parte de una generación de intérpretes que renovaría la escena británica. Su carrera temprana se desarrolló en el contexto del cine y la televisión del Reino Unido, destacando su participación en producciones como El torreón (1983) y el musical de culto Principiantes absolutos (1986). Sin embargo, su salto al reconocimiento internacional y su consolidación en la industria del entretenimiento llegaron a través de su incursión en Hollywood a principios de los años noventa, donde se especializó en la interpretación de antagonistas carismáticos y complejos, aportando una intensidad teatral y una dicción precisa a sus personajes que lo diferenciaban de otros actores del género. El punto de inflexión definitivo en su trayectoria comercial se produjo en 1992 con el estreno de la película de acción Pasajero 57. En esta cinta, Payne interpretó al terrorista internacional Charles Rane, un papel que recibió elogios por parte de la crítica especializada por su frialdad y sofisticación, estableciéndolo como un villano de referencia en el cine de acción de la época. A lo largo de la década de 1990 y principios de los 2000, Payne continuó trabajando asiduamente en grandes producciones de género fantástico y de ciencia ficción, aprovechando su presencia escénica para roles de gran autoridad o amenaza. Entre sus trabajos más notorios de este periodo se encuentra su participación en la franquicia Los inmortales, asumiendo el papel de Jacob Kell, el antagonista principal, en Los inmortales: Juego final (2000). Paralelamente, se adentró en las adaptaciones cinematográficas del famoso juego de rol, asumiendo el papel de Damodar en la película Dragones y mazmorras (2000). Su interpretación de este personaje fue clave para la continuidad narrativa de la saga en la pantalla, lo que llevó a que retomara el mismo rol cinco años más tarde en la secuela Dragones y mazmorras 2: La ira del dios dragón (2005). En esta segunda entrega, su personaje cobró mayor protagonismo, siendo el motor principal de la trama y demostrando la capacidad del actor para sostener el peso dramático en producciones de fantasía heroica. A lo largo de las décadas siguientes, Payne ha mantenido una carrera constante alternando entre el cine independiente, el terror y la acción, validando su estatus como un actor de carácter con una sólida formación clásica y un impacto duradero en el cine de género.