Gente>Atsushi Okui
Atsushi Okui
Atsushi Okui es un reconocido director de fotografía y especialista en imagen digital en el ámbito de la animación japonesa, cuya trayectoria profesional está estrechamente vinculada a las producciones de Studio Ghibli. Su labor ha sido fundamental para definir la estética visual del estudio durante su transición y consolidación en la era digital, encargándose de la composición y la integración de elementos visuales. Inició su carrera en el departamento de cámara a principios de la década de 1990, figurando en los créditos de obras como Porco Rosso. Posteriormente, formó parte del equipo técnico de La princesa Mononoke, un proyecto que supuso un punto de inflexión en la industria al comenzar a integrar de manera más notoria los gráficos generados por ordenador con la animación tradicional.
Con el cambio de milenio, Okui asumió el rol de Director de Imagen Digital en El viaje de Chihiro, película que obtuvo el reconocimiento mundial y el premio Óscar, estableciendo nuevos estándares técnicos en la composición de la animación. Su trabajo continuó en producciones de gran envergadura técnica como El castillo ambulante, donde la integración de la compleja estructura móvil titular con los fondos pintados a mano requirió una meticulosa labor de fotografía y composición. Asimismo, colaboró en el debut de Goro Miyazaki con Cuentos de Terramar y regresó a una estética visual más orgánica y vibrante bajo la dirección de Hayao Miyazaki en Ponyo en el acantilado, asegurando que la fluidez del dibujo a mano se trasladara fielmente a la pantalla.
Durante la década de 2010, sus aportaciones técnicas se extendieron a películas como Arrietty y el mundo de los diminutos y La colina de las amapolas. Ejerció como director de fotografía en El viento se levanta, una obra destacada por su tratamiento de la luz y las secuencias aéreas, así como en El recuerdo de Marnie, demostrando su capacidad para adaptar la fotografía a diferentes estilos narrativos dentro del estudio. Su logro más reciente y relevante es su participación como director de fotografía en El chico y la garza. En esta producción, Okui aplicó su vasta experiencia para gestionar la iluminación y la textura de la imagen, contribuyendo decisivamente a la atmósfera onírica de la cinta. Su trabajo en esta película ayudó a cimentar el éxito crítico de la obra, que fue galardonada con el Globo de Oro y el premio Óscar a la Mejor Película de Animación, reafirmando la posición de Okui como un pilar técnico indispensable en la historia reciente del cine de animación.