Turno de Noche
'Si se expande… estás muerto'
En Turno de noche, el director Jonny Campbell (Drácula, In the flesh) adapta la novela "Bajo cero", escrita por el guionista David Koepp (Misión imposible, Parque Jurásico, Spider-Man) para ofrecer una película que navega sin demasiados complejos entre la comedia y el cine de infección con aroma a serie B. La premisa es sencilla: un hongo mutante que llevaba décadas almacenado en una instalación militar comienza a expandirse, obligando a dos trabajadores nocturnos y a un veterano experto en bioterrorismo a intentar contener el desastre antes de que se convierta en una pandemia.

Pero más que su argumento, lo que define Turno de noche es su tono. La película parece consciente de lo burlesco de su planteamiento —animales infectados que explotan, criaturas cubiertas de moho y una amenaza que se comporta más como un villano de cómic que como un patógeno real— y por eso nunca intenta tomarse demasiado en serio a sí misma. Esa ligereza es precisamente lo que permite disfrutarla: no funciona si se le exige coherencia científica o lógica narrativa, claro, pero sí, si se acepta el juego y se abraza la clásica suspensión de la incredulidad del cine fantástico.
En ese sentido, la película conecta con el espíritu de comedias de terror modernas producida también por Gavin Polone como Zombieland, donde el humor surge de asumir lo absurdo del escenario apocalíptico. Si en aquella los supervivientes se obsesionaban con encontrar twinkies en un mundo invadido por zombis, Turno de noche comparte esa misma lógica de supervivencia pop: personajes que reaccionan con sarcasmo y pragmatismo ante situaciones completamente delirantes. Joe Keery, de la popular serie Stranger Things, y Georgina Campbell, protagonista de Barbarian de Zach Cregger (Weapons) como pareja protagonista, tiene una química innegable, y para completar el elenco protagonista, un Liam Neeson, que de nuevo es el salvador final.
Y entre explosiones fúngicas y unos secundarios bastante freaks que ayudan a elevar el tono cómico, resulta especialmente sorprendente encontrarse con Vanessa Redgrave en lo que casi parece un pequeño homenaje contemporáneo a la serie B.
El resultado es una película irregular pero simpática, más interesada en el entretenimiento despreocupado que en reinventar el género. No todas las bromas funcionan ni todos los efectos convencen, pero cuando se acepta su espíritu juguetón —ese híbrido entre thriller de infección y comedia pulp— Turno de noche se convierte en una pequeña pieza de diversión desacomplejada.
Valoración
6.00