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La Carrera de la Muerte
'Más medios, menos diversió'
Contando con bastantes más medios que en la obra original, como es obvio, se ha prescindido de ese toque de caricatura exagerada de la obra original y se ha pretendido revestir todo de un toque trascendental y serio que cuando no aburre resulta aún más ridículo e ingenuo que los tirantes de Sylvester Stallone en la película de 1975.
Estreno en España: 3 de Octubre de 2008
CRÍTICA
“Más medios, menos diversión” (2,5/5)
En 1975 el artista de lo cutre Roger Corman produjo un film con el llamativo título de “La Carrera de La Muerte del año 2000”, un divertido producto distópico en el que unos devastados y totalitarios estados Unidos dominados por unos morbosos medios de comunicación eran escenario de una macabra carrera en la que sus participantes no sólo debían llegar primeros, sino que debían eliminar a sus adversarios así como a los peatones que se cruzasen en el camino de los grotescos automóviles. El resultado fue una divertida y bizarra película más cercana al cartoon de Hannah-Barbera (sobre todo Los Autos Locos) que a Mad Max, cuyos principales puntos fuertes eran la divertida puesta en escena, un corrosivo humor negro y la presencia de David Carradine en el papel del misterioso Frankenstein y un joven Sylvester Stallone poniendo cara al violento Joe “Machine-Gun” Viterbo.

(Más imágenes en su galería)
Más de treinta años después, en esta época en la que los grandes estudios se han propuesto no dejar ninguna película anterior a 2003 sin rehacer y actualizar, el encargado de revisitar este apocalíptico mundo de sangre, velocidad y productores de televisión/alcaides de cárceles de alta seguridad sin escrúpulos, ha recaído (con el beneplácito del propio Roger Corman como atestigua su remarcada aparición en los créditos de la película) sobre Paul W.S. Anderson, responsable, entre otras de las adaptaciones cinematográficas de Resident Evil o la primera parte de Alien vs. Predator y que consigue aquí, probablemente su mejor película, lo cual no dice nada excesivamente bueno del film que nos ocupa.
Contando con bastantes más medios que en la obra original, como es obvio, se ha prescindido de ese toque de caricatura exagerada de la obra original y se ha pretendido revestir todo de un toque trascendental y serio que cuando no aburre resulta aún más ridículo e ingenuo que los tirantes de Sylvester Stallone en la película de 1975. Sin rastro de aquél humor negro que solía ser característica de la factoría Corman, la premisa es que en el año 2012 las peores y más pesimistas profecías que estos días vivimos acerca de la economía se han hecho realidad, convirtiendo el mundo occidental en un desierto de desempleo, violencia y reality-show. El espectáculo estrella, seguido por millones de personas es “La Carrera de La Muerte” y su piloto estrella: Frankenstein, el misterioso corredor que antes fue David Carradine y ahora es Jason Statham (de lo mejor de la película en su habitual papel de tipo duro de buen corazón), es encarcelado injustamente y tendrá que competir por su propia libertad. Y aquí acaba el argumento de la película, pues la siguiente hora y media es una sucesión de veloces coches, disparos y sangre que si bien no llega a hacerse aburrida si fatiga en ocasiones la confusión que provocan las persecuciones. En otros momentos la narración deja de ser cinematográfica para convertirse, directamente, en un videojuego.
Resumiendo una cinta intrascendente y tópica, de usar y tirar, que al menos no se hace muy larga, que divertirá a los amantes de A Todo gas y Carmaggedon.
Mr. J
Valoración
4.00