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Hugo 24

'Al borde del desahucio'

Hay películas que intentan explicar una problemática social y otras que simplemente te meten dentro de ella. Hugo 24 pertenece a la segunda categoría. Durante un día entero seguimos a Hugo en las 24 horas previas a cumplir años, en una carrera contra reloj que, desde el primer momento, parece destinada al fracaso. Y, sin embargo, no puedes dejar de mirar.



El segundo largometraje de Luc Knowles acierta en este retrato urbano y emocional protagonizado por Arón Piper en el papel de Hugo, en el cual el espectador sigue al protagonista en una carrera de obstáculos para conseguir el dinero para pagar el alquiler antes de ser desahuciado junto a su hermana interpretada por la magnífica Marta Etura.

La película tiene uno de sus mayores aciertos en la ambientación del barrio donde se desarrolla. No es un simple escenario: es un organismo vivo. Las calles, los bares, los portales y los rostros que aparecen construyen una sensación de realidad muy concreta, muy reconocible. Esa textura cotidiana se refuerza con una fotografía que captura el entorno urbano con una mezcla de crudeza y cercanía, evitando el miserabilismo pero sin embellecer la precariedad.

Especialmente interesantes son los testimonios que aparecen hablando de la problemática del alquiler. Lejos de sentirse como un recurso didáctico o artificial, funcionan como pequeñas grietas documentales dentro de la ficción, recordando que lo que vemos en pantalla no es un caso aislado sino un síntoma de algo mucho más amplio: la presión inmobiliaria, la especulación y la fragilidad de quienes viven siempre al borde del desahucio.

Narrativamente, la película juega con una paradoja bastante potente: desde el principio intuimos que nada va a salir bien. La pobreza y la especulación no son enemigos fáciles de derrotar, y el film no pretende engañarnos con falsas promesas.

Hugo 24 consigue algo nada fácil: convertir un problema estructural en una experiencia narrativa absorbente. No ofrece soluciones ni moralejas tranquilizadoras, pero sí una mirada muy concreta a ese momento en el que la precariedad deja de ser una abstracción y se convierte en una cuenta atrás.

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Sabina Pujol


Valoración

6.00

Ficha