Hannibal. El Origen del Mal
'Entretenimiento palomitero'
Hannibal Lecter forma ya parte de un imaginario colectivo de psicópatas y antihéroes cinematográficos y como tal, es un personaje difícil de abordar
Estreno en España: 16 de Marzo de 2007
Nota I.M.D.B.: 5'7/10 (4809 votos)
CRÍTICA
Hannibal Lecter forma ya parte de un imaginario colectivo de psicópatas y antihéroes cinematográficos y como tal, es un personaje difícil de abordar, ya que de inmediato acude a nuestra mente la imagen de Anthony Hopkins en El Silencio de los Corderos, que aunque no sea para todos el mejor Hannibal, es sin duda el más presente. Este Hannibal, el Origen del Mal cuenta ya antes de su estreno, con la ventaja de la fama del protagonista, que sin duda atraerá a millones de personas a las salas, pero cuenta también con el hándicap de, ni más ni menos, cuatro películas anteriores sobre el personaje. Y como era de esperar, las comparaciones hacen que tengamos un nuevo ganador, porque esta nueva revisión del clásico thriller resulta aún más absurda e innecesaria que el film de Ridley Scott.
La historia comienza en Lituania, al final de la Segunda Guerra Mundial, en la que un jovencito Hannibal pierde a sus padres y se queda a cargo de su hermana Mischa. Pronto una pandilla de desalmados llega hasta su refugio y esa estancia marcará al personaje. Tras pasar unos años en un orfanato, escapa para establecerse en París junto a la mujer de su tío, una misteriosa japonesa que le educa y protege. Desde allí, y mientras estudia medicina, emprende su particular cruzada para vengarse de los criminales que acabaron con la vida de su hermana.

Hannibal, el Origen del Mal intenta explicar los orígenes del villano, aunque no consigue ir más allá del “se comieron a mi hermana” que se nos desvela casi al principio del filme. Bajo esta premisa se desarrolla un personaje que, con la misma profundidad que la mona Chita, evoluciona (?) hasta convertirse en el cruel antropófago que conocemos. Gaspard Ulliel hace lo que puede para ilustrar este camino, y tiene ese toque diabólico que requiere el carácter, pero su interpretación se queda en una transformación del gesto que va pasando poco a poco de la inexpresión al “mirad qué malo soy”. Y ni tan siquiera llega a ser tan maligno, porque todos los asesinatos los comete por venganza, contra los verdaderos malos del filme, de modo que el viaje de Lecter hacia el lado oscuro queda en cierto modo suavizado y no se justifica ni se vislumbra la fría misantropía que destila el personaje original.
No funciona como estudio de un personaje, pero es que tampoco funciona como thriller. Para este Hannibal todo es muy fácil. Apenas se encuentra con obstáculos en su viaje de venganza. Incluso el inspector Popil (Dominic West), que se supone que va tras él, parece comprender y permitir su comportamiento; o eso, o su capacidad como detective deja mucho que desear. Sabemos de antemano lo que va a ocurrir a continuación y el suspense brilla por su ausencia. Y para los que esperen unas cuantas escenas gore, decir que tampoco en ese aspecto es para tanto. Li Gong interpreta a Lady Murasaki, con la que Lecter establece una equívoca relación y de paso, sirve para introducir un elemento exótico de adiestramiento samurai que parece sacado directamente de Batman Begins, con la única salvedad de que en el caso de Hannibal no tiene ninguna trascendencia ni justificación, excepto la de mostrar una máscara que recuerda a la que luce Hannibal Lecter en la famosa imagen de El Silencio de los Corderos.

El guión es de Thomas Harris, creador del famoso personaje inmortalizado en su novela El dragón rojo, que también él se encargó de trasladar a la gran pantalla para la versión homónima, pero en esta ocasión no ha puesto tanto empeño, y su visión de Lecter da signos de agotamiento. Peter Webber, que sorprendiera hace unos años con La joven de la perla, no defrauda visualmente, pero sorprende en este caso por la falta de ritmo y la obviedad con la que conduce una obra que no va a ninguna parte.
En definitiva, este Hannibal no pasa de ser un intento del veterano productor Dino de Laurentiis en forma de pre-precuela por seguir explotando la saga que tantos beneficios ha dado en ocasiones anteriores, un producto de entretenimiento palomitero para los poco exigentes. Personalmente, me quedo con la visión de Michael Mann en Manhunter...