‘Una serpiente con algo que decir’
6.00
No sabía muy bien qué esperar de Boiúna: La leyenda del Amazonas, pero me he encontrado con una aventura de monstruos que recupera el espíritu de las películas clásicas de expediciones en territorios hostiles y lo combina con una lectura política y ecológica que le da bastante más interés del que cabría esperar de una película sobre una serpiente gigantesca.
La historia tiene muchos de los ingredientes habituales del género: una expedición, una selva que se convierte en una amenaza constante y personajes con perfiles muy definidos: los personajes malos son malísimos y los buenos, van a sufrir todo tipo de vicisitudes. Sus arquetipos resultan reconocibles dentro de este tipo de aventuras, pero aquí no me parece un problema. Al contrario, ayudan a que la película encuentre rápidamente su ritmo y a que el espectador se sitúe antes de que todo empiece a complicarse.

Pero hay algo que me ha gustado especialmente: los giros inesperados relacionados con los personajes. Sin entrar en spoilers, la película consigue jugar con las expectativas del espectador y tomar decisiones que se alejan de lo que estamos acostumbrados a ver en este tipo de historias. Y eso, en un género que a menudo se apoya en fórmulas muy reconocibles, se agradece muchísimo. No es habitual que una película de monstruos consiga sorprenderme también por cómo desarrolla a sus personajes, y aquí me parece uno de sus grandes aciertos.
El escenario amazónico es otro de sus grandes atractivos. La selva no funciona únicamente como telón de fondo, sino como un espacio imprevisible, lleno de rincones donde puede esconderse cualquier cosa. Y, precisamente, una de las decisiones más acertadas de la película es dosificar la presencia de su gran protagonista: la serpiente que todos estamos esperando ver. En lugar de mostrarla constantemente, Boiúna juega con su ausencia, construye la tensión a partir de lo que se intuye y demuestra que, a veces, lo que no vemos puede resultar mucho más inquietante que cualquier monstruo en pantalla. Hay momentos de suspense muy efectivos en los que la amenaza se siente perfectamente, aunque la criatura permanezca fuera de campo.
Detrás de la película está Mike P. Nelson, que ya ha demostrado su experiencia en el terror con Wrong Turn y Silent Night, Deadly Night, y un reparto encabezado por Jessica Rothe, Kiana Madeira y Logan Marshall-Green. Sus personajes encajan en una historia que parte de arquetipos conocidos, pero que se permite desviarse de los caminos más previsibles. Esa combinación de familiaridad y sorpresa ayuda a que la aventura mantenga el interés.
Pero Boiúna no se conforma con ofrecer una sucesión de ataques y sustos. La serpiente está vinculada a un territorio y a un ecosistema que los seres humanos creen poder controlar, explotar o atravesar sin consecuencias. A partir de ahí, la película introduce una dimensión política y ecológica que conecta el espectáculo del cine de criaturas con la explotación de la naturaleza y las relaciones de poder que determinan quién tiene derecho a ocupar un territorio y a decidir sobre él.
Esta combinación me parece uno de sus mayores aciertos. El monstruo deja de ser únicamente una amenaza que hay que eliminar y se convierte también en una forma de cuestionar la mirada humana sobre la naturaleza. ¿Quién es realmente el invasor? Es una pregunta conocida, pero que encaja especialmente bien en una historia ambientada en el Amazonas.
Boiúna no necesita reinventar el cine de monstruos para resultar entretenida. Su propuesta funciona precisamente porque parte de una fórmula reconocible, pero se permite jugar con ella, sorprender con sus personajes y encontrar en su escenario y su trasfondo político una personalidad propia.
Escrito por
Programadora de cine (festival B-Retina, Cryptshow, Filmets); preselección en Fantasia.