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Sinopsis: Dos corredores de apuestas de dos bandas rivales son asesinados en Nueva York. Parece ser obra de un conocido asesino a sueldo, Mr. Goodkat, el mejor en su oficio. Pero cuando Slevin llega a la ciudad, ni sabe nada al respecto ni le preocupa: ha perdido su casa, su empleo y ha pillado a su novia poniéndole los cuernos, así que sólo necesita un sitio donde pasar unos días, y por eso ha ido a casa de Nick. Por el camino la han robado la cartera, y eso hace que cuando las dos bandas pasen por el apartamento buscando al desaparecido Nick, le confundan con su amigo y le involucren en su guerra personal. Ahora tiene 48 horas para matar al hijo del Rabino y entregar 33.000 dólares.
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Premios: Festival de Milán 2006: Mejor Película, Premio del Público, Mejor Actor (Hartnett), Mejor Montaje |
Curiosidades (4) |
| La idea que provocó la película viene de una anécdota que le pasó al director y guionista Paul McCuigan. Estando en un pub londinense le presentaron a unos tipos con los que acabó hablando de como partir piernas o extorsionar a los que no pagaban. Eran los jefes de la mafia local. |
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Frases épicas (10) |
Lindsey.- ¿Y qué le dirás?
Slevin.- Lo que diría un hombre con dos penes si su sastre cuando le preguntara si carga hacia la izquierda o hacia la derecha.
Lindsey.- ¿Qué diría?
Slevin.- Sí. |
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Comentario destacado |
by HackLechu:
El Caso Slevin constituye una de esas agradables sorpresas (Un Plan Perfecto, Rounders -John Dahl en general- ) que de cuanto en cuanto nos alegran el día a los amantes del cine negro, esas pequeñas películas que se adentran en las bases clásicas del género con ciertas ganas de renovación
¿Qué nos encontramos entonces en este Caso Slevin? Pues para empezar un buen guión. Divertido, fresco, ágil, llevando a la película desde el cine negro pop, desenfadado y gamberro de Ritchie o Tarantino hasta el más puro neo noir. Y todo ello sin que chirríe en ningún momento. Por otra parte nos encontramos un buen cast. Desde un Josh Hartnett en estado de gracia (que ya va siendo hora de que se le deje de considerar un Orlando Bloom más, y se den cuenta de que es más un heredero natural de Brad Pitt) pasando por unos Morgan Freeman, Ben Kingsley y Bruce Willis que vuelven a pasárselo en grande jugando con su status (y en este caso están geniales) a unos más que correctos Stanley Tucci o Lucy Liu. Y para colmo todo redondeado con una dirección del, hasta ahora, desconocido para mí Paul McGuigan, un tipo que rueda con estilo propio y al que le gusta jugar bastante con la postproducción. Y si bien, adolece de dos o tres altibajos durante su metraje, posee el carisma suficiente como para sobreponerse a ellos, redondeando la jugada con un sorprendente y magnífico final.
Es por tanto El caso Slevin una de esas películas a dos o tres pasos de ser una gran película y a un largo camino de ser una bazofia. En ese término medio, esa tierra de nadie en la que habitan muchas pequeñas películas esperando a que alguien un día las descubra y por un motivo u otro y desde entonces les sea imposible no acordarse de ella con una tonta sonrisa de satisfacción en la cara. |
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