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Sinopsis: Una joven mujer casada con el propietario de un bar tejano y cansada de sus malos tratos mantiene una relación sentimental con uno de los empleados de su marido. Cuando éste descubre su infidelidad, contrata a un detective barato para que los asesine. Pero nada saldrá de acuerdo con los planes del marido engañado ni los del inescrupuloso detective.
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Premios: Festival de Cine de Sundance 1985: Gran Premio del Jurado (Drama)
Independent Spirit Awards 1986: Mejor Director; Mejor Actor (M. Emmet Walsh) |
Curiosidades (2) |
| La escena en que el detective dispara al propietario del bar y le dice "¿Quién es el tonto ahora?" es un homenaje al filme The Ladykillers (1955). |
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Erroramas (1) |
Ya en el final, cuando el detective dispara a través de la pared, los dos primeros disparos se producen uno al lado del otro. Sin embargo un instante más tarde, cunado se produce el tercer disparo los agujeros están en otra posición.
(Click en las imágenes para verlas ampliadas) |
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Frases épicas (1) |
| Llámeme cuano quiera cortarme la cabeza, puedo pasar sin ella (Walsh). |
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Comentario destacado |
By Hacklechu
Joder, ¡brutal!
Se puede decir que esta es mi primera aproximación enserio al universo Coen y... ¡he salido encantado! ¡Que joya!
Que manera de mezclar de thriller, cine negro, escenas oníricas (magnífica música de Burwell). Sin dejar pasar el humor negro, negrísimo que tanto gusta a los Coen (un camarero negro que viste entero de blanco -converse incluidas- en un bar de mala muerte en medio de Texas, no tienen guasa ni ná , impagable igualmente todos los personajes, desde el, desde ya, mítico detective al esperpéntico Marty).
Gran John Getz, gran Dan Hedaya, gran Frances McDormand, pero sobre todo, grande grande M. Emmet Walsh.
Y que manera de rodar. Hay varias escenas impresionantes. Desde la enigmática escena inicial hasta insuperable secuencia final pasando por el enterramiento, el sueño de Abby o la limpieza de sangre del despacho. Incluso hubo varios momentos en los que me pareció estar viendo a un Sam Raimi en sus inicios, ahí quedan esos movimientos de cámara en la pelea de Abby y Ray al más puro estilo Evil Dead, esos travellings a lo largo de la mesa o ese contrapicado en la escena del baño. Eso por no hablar de la escena en que hacen la transición del bar a la cama de Abby con tan solo un movimiento de cámara.
Y que decir de la trama, cómo se van entrelazando los personajes con diabólica precisión hasta llegar a ese insuperable final. ¡Joder, que final! I-M-P-R-E-S-I-O-N-A-N-T-E, quince minutos de historia del cine.
Si acaso lo único que se le puede achacar es que se nota que es su ópera prima para bien y para mal, resintiéndose así el ritmo un poco en algunos momentos.
9/10 |
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