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Especial Oscars 2013: Lo que el Oscar Ignoró

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Cada año, decenas de películas que podrían haber sido nominadas al Oscar se tienen que dar con un canto en los dientes. Al fin y al cabo, con solo diez puestos como máximo para llenar, se quedan fuera muchas cintas. A veces es culpa de una insuficiente campaña de publicidad que las ha sumido en el olvido. Otras veces parecían de Oscar sobre el papel, pero a la hora de la verdad decepcionaron o fueron bodrios. También las hay que eran demasiado raras para la Academia, o que no consiguieron salir del gueto indie para atrapar a un público más amplio, o que fueron vistas como meros vehículos comerciales pese a que tenían calidad para merecer algo más. Y hay algunas que no fueron nominadas simplemente porque no había espacio, y a buen seguro se quedaron a las puertas de la candidatura.

Tampoco podemos decir realmente esa frase tan socorrida de “es que a la Academia no le gusta”, como si fuese una entidad monolítica, porque no lo es. Aunque la mayoría de sus miembros sean hombres blancos mayores de 50 años, la Academia está compuesta tanto por Olivia de Havilland como por Scarlett Johansson, tanto por Martin Scorsese como por Andy Tennant, tanto por Vin Diesel como por Javier Bardem, tanto por Michael Mann como por Claudia Llosa, tanto por Hayao Miyazaki como por Jet Li, tanto por Roger Corman como por Gregg Araki. Es decir, hay de todo. Hay viejos y jóvenes, hay gente con gustos muy alternativos y otros muy tradicionales, hay progresistas y conservadores, hay frikis, sesudos y comercialoides, hay extranjeros y estadounidenses… Con las nuevas reglas de los premios, estos pequeños grupúsculos pueden conseguir incluso que ciertas películas que no son muy ‘de Oscar’ estén nominadas pese a no contar con un apoyo mayoritario dentro de la organización. Ahí está Benh Zeitlin para atestiguarlo. En lo que han fallado las cintas presentes aquí es en despertar la suficiente pasión dentro de los sectores concretos de la Academia a los que tenían que conquistar. O eso, o que no eran lo bastante buenas. O que no las han visto los suficientes académicos como para que sus votos importen. O quizá se hayan quedado a un mísero voto de la gloria. En cualquiera de esos casos, en algún punto de su carrera pudieron haber sido nominadas o fueron consideradas para algún premio. Este es el mapa de las contendientes que no llegaron a pelear por el ansiado premio.


CONTENDER COUNTRY


Aquí incluimos aquellas películas que lo hicieron casi todo bien: buenas o excelentes críticas, nominaciones o premios de enjundia, popularidad y/o un recibimiento excepcional por parte de algunos sectores... Y sin embargo, se han quedado a las puertas de la nominación. Al parecer, no cuajaron de verdad con la Academia.


THE MASTER


Después del éxito de Pozos de Ambición y de la imparable trayectoria ascendente que llevaba Paul Thomas Anderson, que ya se había conseguido labrar una voz autoral y una caterva importante de seguidores, lo normal era pensar que esta película iba a estar nominada. Y de hecho, durante mucho tiempo así lo parecía. Las críticas fueron espléndidas, un gran sector intelectual se rindió a sus pies como si fuese lo mejor que se había estrenado en años, su paso por las salas de arte y ensayo batió récords… y luego, cuando se mostró al gran público, se estrelló. Taquilla pobre, comenzaron a surgir voces apasionadamente en contra, y con su estreno tempranero, cuando llegó la temporada de premios ya estaba muy dañada. Y la crítica había encontrado otras cintas que premiar, así que poco hizo por rescatarla del olvido. Lo justo para que hasta el último momento no estuviésemos seguros de si esta historia de veteranos de guerra dañados y líderes de sectas con falsa autoestima iba a estar presente en la terna o no. Otra vez será.



MOONRISE KINGDOM


Pese a la legión de fans que le acompañan y a que sus películas podrían definir a toda una generación de cinemelómanos, Wes Anderson nunca ha tenido mucho éxito con la Academia. Hasta su cinta más celebrada hasta la fecha, Los Tenenbaums, tuvo que conformarse con una mención a su guion. El éxito de crítica y público de esta historia de niños que se enamoran como adultos y de adultos que se pelean como niños hacía pensar que este iba a ser su año. Estrenada en verano, parecía destinada a seguir los pasos de Woody Allen, cuya Midnight in Paris tuvo similar recepción y acabó siendo una de las principales candidatas. Más de la mitad de las quinielas de expertos apuntaban a que se colaría en mejor película, porque los precursores se habían portado bien con ella (aunque no había arrasado ni nada del estilo, lo que la colocaba entre las de segunda categoría). Al final, lo único que logró Anderson fue replicar lo que ya había conseguido hace una década. Y previsiblemente, con el mismo resultado.



EL EXÓTICO HOTEL MARIGOLD


Si nos atenemos a su calidad real, esta película no debería de estar en esta sección. Su sitio más adecuado sería la quinta parte, esa en la que tratamos cintas adecuadas, con cierto éxito, que fueron olvidadas cuando llegaron los premios. De hecho, si nos atenemos a sus premios reales también habría que meterla en ese saco. Pero eso sería ignorar todo lo que se dijo de ella durante el año, ya que muchos expertos hablaban del entusiasmo que habían mostrado los miembros de la Academia por el filme durante los pases exclusivos que se habían organizado en los últimos meses. Únase eso a que la historia podía resultar más cercana a los veteranos académicos; que estuvo nominada al SAG, al BAFTA y al Globo de Oro; y que en años anteriores parecía haber entre las candidatas un puesto reservado para cintas blanditas e inofensivas (The Blind Side, Tan Fuerte, Tan Cerca), y el susto estaba justificado. Aunque luego se estrellase (afortunadamente, todo hay que decirlo) contra la realidad.



EL VUELO


El regreso de Robert Zemeckis a la dirección con personas reales planteaba muchas preguntas. ¿Se acordaría de cómo iba la cosa tras una década tonteando con zombies animados? ¿Habría escogido un material a la altura de sus indudables capacidades? ¿Buscaría replicar los Oscars de Forrest Gump, la taquilla de Regreso al Futuro o la seriedad de Náufrago? Las respuestas son todas afirmativas. En especial la de la tercera cuestión, ya que el filme que nos ocupa acabó siendo un poco de todo: un drama serio sobre el alcoholismo; una película comercial para triunfar en taquilla; y un intento de recuperar el lustre perdido en la Academia. No todas estas intenciones tuvieron éxito. La taquilla respondió bastante bien, la crítica también aunque con alguna reticencia, pero a la hora de los premios... Pilló de aquí y de allá, pero cuando los productores vieron que su avión no despegaba, se centraron en Denzel y dejaron que el resto fuese con piloto automático. Con un poco más de empeño, quizás habría aterrizado en dorado.



LO IMPOSIBLE


Ya sé lo que estáis pensando: “Venga, hombre, no nos vengas con patriotismos baratos”. No se trata de eso. La cruda realidad es que el filme de Juan Antonio Bayona no se quedó ni cerca de estar nominado. Seguro. Ni siquiera pudo pasar las cribas de efectos especiales y maquillaje, aunque se lo mereciese objetivamente en ambos casos. Ahora bien, el problema fue la inexperiencia de Mediaset en estos temas. Porque como película, como material de lágrima abundante, solo necesitaba una buena estrategia de marketing y un buen manejo de los tiempos de estreno para lograr una nominación. Las críticas fueron muy positivas. El público gastó millares de pañuelos. La mayoría de los que la vieron se quedaron noqueados. Pero el filme no llegó a un público amplio, ni dentro ni fuera de la Academia. Si se hubiese estrenado un mes antes, si la mitad de la campaña que se le hizo en España se le hubiese hecho en EE UU, su taquilla se habría al menos triplicado, y quién sabe cuántas nominaciones habría rascado. O sea, necesitaba un Weinstein.




BLOCKBUSTER WORLD


A veces, mucha acción o demasiado dinero no es bueno. Las películas incluidas aquí iban destinadas antes que nada a la taquilla, pero en todos los casos se llevaron también críticas entre buenas y excelentes. En alguno, hasta se postularon en serio para una nominación. Sin embargo, al final la Academia no se las tomó en serio.


SKYFALL


Si el hotel exótico podría haber ido en otra sección, sin duda la última de James Bond habría ocupado su puesto. A decir verdad, puede que la vigesimotercera entrega de la saga se haya quedado muy cerca de la estatuilla. Sus méritos: es la más exitosa de la serie y una de las películas más taquilleras de la historia; ha recibido con diferencia las mejores críticas de toda la saga, y está entre las diez cintas mejor recibidas por los expertos este año; y además, ha estado presente en premios muy importantes (BAFTA, PGA, Critics’ Choice…). Sus cinco nominaciones saben a poco, porque está claro que podría haber conseguido algo más. La pena es que 007 tenga todavía el estigma de ser una saga palomitera y punto. Los académicos la vieron como una película con poco pedigrí, como ya hicieran en su día con un hombre murciélago.



LOS VENGADORES


Si de éxito se trata, este año no hay quien rivalice con los héroes Marvel. Han reventado las taquillas de todo el mundo hasta niveles que nadie pensaba que fueran capaces, dejando a los presuntos gorilas del año en pañales. Con el apoyo universal del público y de una crítica que celebró su apuesta directa por la diversión, sin ese tono serio y adusto que parece la norma en los superhéroes de hoy en día, el filme supuso además un hito en Hollywood, ya que fructificó una compleja estrategia emprendida hace años y que abarcaba cinco películas. La reacción de la Academia: “Bah”. Pero un ‘bah’ fuerte y sonoro, casi se podría decir que con desprecio, porque ni siquiera han querido reconocer sus apartados técnicos, como suelen hacer con las cintas que ven demasiado populistas para su gusto. Está claro que no les gustan los cómics.



EL HOBBIT. UN VIAJE INESPERADO


En nueve años pueden cambiar mucho las cosas. Lo que a principios de una década puede parecer revolucionario y conquistar a millones de personas, a principios de la siguiente puede ser visto como añejo y caducado. Después de mucho luchar para llegar a la gran pantalla, el problema de estos hobbits y enanos no ha sido tanto la decepción respecto a su calidad, sino su propia existencia. Ha pasado el suficiente tiempo desde El Señor de los Anillos para que el cine haya pasado página, pero no lo suficiente como para que la trilogía original sea vista con la nostalgia de la distancia. En esa tierra de nadie, la cierta frialdad de la crítica hacia el filme y su éxito menos arrollador de lo estimado era inevitable, incluso si hubiese salido una obra maestra. Y la Academia se ha contagiado de esa sensación. Tampoco ayudó lo de las tres películas, todo sea dicho.



EL CABALLERO OSCURO: LA LEYENDA RENACE


Gran parte de la culpa de que la Academia decidiese expandir sus nominadas a mejor película hace unos años la tuvo El Caballero Oscuro. Cuando todo parecía indicar que la cinta más celebrada de 2008 iba a estar entre las cinco elegidas, va Stephen Daldry y cuela ahí la ya olvidada (y denostada por la crítica) El Lector. Algo no funcionaba bien, y la respuesta fue expandir la categoría a diez largometrajes. Uno pensaría que, cuatro años después, la siguiente entrega de la saga de Batman iba a ser nominada aunque solo fuese como disculpa oficial. Pero claro, el listón estaba tan alto que ni con una película al nivel de la primera parte se podía librar de provocar un mar de decepciones. Y con este panorama, por debajo de TDK en todos los sentidos, ¿cómo van a pensar siquiera los miembros de la Academia en nominarla a algo? Ni a la pedrea, por follonera.


Otros ciudadanos ilustres: Ted, The Amazing Spider-Man, Los Juegos del Hambre, Infiltrados en Clase, El Legado de Bourne, todas las cintas nominadas en la categoría de película de animación.




INDIE TOWN


Películas demasiado pequeñas e independientes, que tuvieron una distribución muy limitada, que no fueron suficientemente populares para superar la barrera de un estreno a veces muy tempranero. En resumen: todas esas películas para las que el Oscar no está hecho a menos que la crítica que les ha dado su aprobación se vuelque de forma unánime con ellas y les dé premios hasta hartar. Y a veces ni así.


LAS SESIONES


Cuando esta película se mostró en el Festival de Sundance, inmediatamente se convirtió en una de las cintas a vigilar durante todo el año. Además de los premios recolectados en este certamen, su capacidad para conquistar tanto a crítica como a público con una historia sensible y humana la hacían una candidata seria a arrasar en los galardones. Cuando menos, sus actores partían con muchas posibilidades de alzarse con la estatuilla. Sin embargo, el filme nunca llegó a despegar entre el público, un detalle esencial para que su pedigrí saltase de los Spirit Awards a los premios de la industria. Tampoco las asociaciones de la crítica le dieron un impulso, ya que este año tenían otros caballos ganadores por los que apostar. Posiblemente necesitaba que la temporada fuese más floja para las cintas de estudio, de forma que los votantes buscasen entre las indies.



RUBY SPARKS


Más de un lustro ha pasado desde que Valerie Faris y Jonathan Dayton estuvieron en la gala de los Oscar con su ópera prima, Pequeña Miss Sunshine. Desde entonces habían permanecido completamente silenciosos, y claro, había una gran dosis de expectación alrededor de su segundo filme. Normalmente estas cosas llevan hacia el desastre o la decepción, pero lo cierto es que esta película fue muy bien recibida por la crítica, sobre todo gracias al guion y la interpretación de Zoe Kazan. Y sin embargo, nunca llegó a cuajar como candidata a premios. Quién sabe si fue culpa de una distribución muy limitada, un estreno veraniego o a que su tema literario y lleno de metaficción puede alienar a los menos cultivados. La cuestión es que fue una promesa que todos parecían esperar a meses vista, pero de la que nadie se preocupó cuando realmente llegó.



SIETE PSICÓPATAS


Otro visitante asiduo de la alfombra roja es Martin McDonagh. Por su corto Six Shooter ganó el Oscar. Por su ópera prima, Escondidos en Brujas, obtuvo una nominación a mejor guion original. Su trayectoria parecía ascendente, en el sentido de que había pasado de un medio a otro con éxito, y se esperaba que siguiese acumulando menciones de la Academia. Pero al parecer era descendente, porque no se ha quedado ni cerca. Y eso que las críticas la ponen a la altura o incluso por encima de su anterior filme. Es más, ha tenido incluso más éxito en taquilla. Sin embargo, este año había demasiados perros para tan pocos collares, y los académicos han decidido pegarle en el hocico con un periódico a esta comedia negra. Lo cierto es que tampoco les han presionado mucho para que le echasen algún hueso, así que es posible que ni conozcan de su existencia.



SIN TREGUA


Después de una trayectoria fructífera pero difícilmente calificable como espléndida en el género policíaco, David Ayer sorprendió a todo el mundo con este filme. Nadie se esperaba mucho de él precisamente por tratarse de este realizador, cuyas cintas anteriores han ido descendiendo en calidad desde que escribiese el guion de Training Day. Sin embargo, el espaldarazo de la crítica fue casi unánime, y la cinta generó un boca a boca que la llevó a convertirse, de lejos, en el filme más taquillero de Ayer. No quiere eso decir que rompiese ningún récord, ya que una cinta tan pequeña tampoco aspira a grandes cotas, pero sí que puso sobre el mapa premiable a sus dos actores principales. Una pena que la saturación de candidatos en esas categorías les impidiese construir algún tipo de bola de nieve de aprobación que los llevase hasta el Oscar.



BERNIE


La filmografía de Richard Linklater está llena de películas de todo tipo: unas nunca en la vida se habría acercado a un Oscar; otras fallaron tan miserablemente que perdieron su oportunidad; y otras, pese a su calidad, tampoco lograron ser tomadas en consideración de forma seria. Esta no iba a romper su racha, está claro. Las críticas que se llevó durante su periodo de estreno no fueron excelentes, pero conforme fue avanzando el año, fue obteniendo más apoyos de importancia. A diferencia de sus compañeras de sección, que vieron cercenado su camino hacia la estatuilla, esta se vio empujada conforme avanzaba la temporada. El problema es que partía desde muy atrás, por lo que esos reconocimientos y artículos de elogio llegaron a destiempo.


Otros ciudadanos ilustres: El Fraude, Middle of Nowhere, Compliance, Smashed, El Amigo de mi Hermana, Take This Waltz, Safety not Guaranteed, Friends With Kids, Amor y Letras.




WEIRD CITY


De vez en cuando, la Academia gusta de nominar cintas de género, de nicho, raras, atípicas o incluso extranjeras. De hecho, este año tenemos un par de ejemplos de ello. Sin embargo, que haya algún puesto reservado para perros verdes no significa que la cosa se vaya a convertir en una perrera. Con un chucho basta.


HOLY MOTORS


Hay dos formas de enfrentarse a esta película. La primera es la visión de un crítico de cine, a ser posible uno sesudo, y si es europeo tanto mejor: “Oh la lá, maravillosa, todo un canto al cine y a los sueños, libertad creativa, un torbellino de originalidad y caos cuyo sentido último es tan bello como emotivo”. La segunda es la de un espectador cualquiera que va al cine porque ha leído en el periódico o en Internet que esta es la película del año: “¿Qué cojones he visto? ¿¡PERO QUÉ COJONES!?”. Huelga decir que la gran mayoría de la Academia es de la segunda escuela. Y si al surrealismo de la propuesta le unimos que es francesa y hay que leer subtítulos, apaga y vámonos.



INTOCABLE


Harvey Weinstein (distribuidor en EE UU del filme) tiene que estar todavía preocupado y analizando cómo pudo fallar esta película. Ni siquiera está nominada como mejor filme extranjero, cuando se suponía que iba a ganar. Y es que la cinta toca cada uno de los requisitos indispensables para que un académico se enamore: es divertida pero seria, emotiva pero con conciencia, te deja con una sonrisa en la cara pero también te cuenta una historia humana, y además tiene unas interpretaciones magníficas. En el preludio de las nominaciones, algunos apuntaban que podía dar la campanada en categorías como mejor guion original, mejor actor e incluso mejor película. Y al final, NADA. Aunque estaba ya hasta en DVD para que la viesen. A lo mejor es que ya no les va el humor francés. O serán los subtítulos. O sobredosis de Harvey.



LAS VENTAJAS DE SER UN MARGINADO


El cine de adolescentes viene a ser para la Academia como el agua para los gremlins: lo pueden tolerar, no les mata ni nada, pero desde luego les sienta muy muy mal. Y por eso, rara es la película de este subgénero que ha conseguido estar presente de manera mínimamente importante en la ceremonia. Que vengan a la memoria, American Graffiti (por el factor nostalgia), Juno (por su descomunal éxito y el apoyo de toda la comunidad indie) y poco más. Así que, de primeras, esta cinta tenía una montaña escarpada que escalar si quería atraer la atención de los votantes. Y más con el paupérrimo panorama que ofrece este subgénero hoy en día. Aunque la película es mucho más que una simple historia teen, y hubiese sido una más que justa candidata, nunca logró distinguirse lo suficiente de ese rebaño como para que los académicos pensasen siquiera en verla.



LOOPER


Como en el caso anterior, el cine de ciencia ficción provoca una especie de alergia en los miembros de la Academia. Más allá de avatares y guerras galácticas, los grandes clásicos del género han sido recibidos con una mirada hacia otro lado y un silbido de disimulo, como si esas cosas fueran para niños y personas inmaduras, o como si solo los técnicos pudiesen encontrar en ellas algo que premiar. Y en el caso de las paradojas temporales, se une la posibilidad (más bien certeza) de que los más veteranos se líen intentando descifrar la dirección de la trama. Así que, por mucho que la crítica se postrase a los pies de Rian Johnson, por mucho que el público convirtiese al filme en un éxito con el boca a boca, obtener aunque fuese una mención a su guion iba a ser una lucha imposible de ganar. Películas de viajes temporales nominadas al Oscar = 0.



LA CABAÑA EN EL BOSQUE


Todo lo dicho en los dos párrafos anteriores también se puede aplicar en este caso, ya que las películas de terror suelen quedarse en las antípodas de una nominación a la dorada estatuilla. También es cierto que el grueso del cine de este género suele servir para ensuciar retretes, sobre todo el slasher. Pero es que, en este caso, la cinta consiguió la muy entusiasta aprobación de toda la comunidad cinéfila, tanto espectadores como críticos. ¿Por qué no soñar con que siguiese los pasos de El Exorcista, y más cuando algunas asociaciones sí que la nominaron a sus premios? Pues muy sencillo: porque es una metacomedia. Y si ya las cintas paródicas lo tienen complicado, cuando se juntan con autorreferencias y subversiones de las reglas clásicas de un género que les trae al pairo, los académicos se pierden.



MAGIC MIKE


Si alguien nos llega a decir hace unos meses que la película más taquillera de Steven Soderbergh después de la saga Ocean y de sus dos cintas nominadas al Oscar iba a ser un filme sobre strippers masculinos protagonizado por Channing Tatum, a lo mejor lo hubiésemos creído. Pero si nos llega a decir que, además, iba a ser una de las diez películas mejor criticadas de su larga y prolífica carrera, nos hubiésemos reído en su cara. Era del todo improbable, pero así es Soderbergh: hasta cuando hace cine comercial, hace cine personal. Y cuando le da su toque a algo, rara vez el resultado es el que esperamos. Lo que no quiere decir que una película de strippers masculinos, en la que se ven más tabletas de chocolate que en el Charlie de Tim Burton, tuviese la más mínima posibilidad con la Academia, da igual su calidad o su éxito de taquilla.


Otros ciudadanos ilustres: De Óxido y Hueso, Chronicle, Damsels in Distress, Redada Asesina, Killer Joe, Ginger & Rosa, Pitch Perfect.




NOWHERE LAND


Las que se quedaron en tierra de nadie. Buenas críticas, pero no excelentes. Taquilla adecuada, pero no destacable. Un público agradado, pero no entusiasta. Una estrategia de estreno y promoción incapaz de sacarlas de la masa de cintas que llegan durante el año. En muchos casos, queda la sensación de que un Harvey Weinstein habría sacado petróleo de ellas, sin necesidad siquiera de tocar el filme.


ANNA KARENINA


El cine de época siempre ha sido una debilidad de la Academia, sobre todo si se trata de biopics históricos o de adaptaciones de importantes obras literarias. Precisamente por esto, resulta paradójico que esta sea la primera vez que la historia de Ana Karenina está nominada para algo, aunque solo sean premios técnicos, en los Oscars. Desde que nacieron estos galardones, esta es la séptima versión que se rueda para el cine. Y ninguna de las anteriores rascó absolutamente nada, ni siquiera la de la Garbo. Ni vestuario. En este sentido, se puede decir que la cinta de Joe Wright partía con una tara muy importante, y los que la situaban como una de las favoritas antes de verla no lo habían tomado en cuenta. Sin embargo, dadas las credenciales de los profesionales involucrados en el filme, que el resultado solo obtuviese una recepción correcta y poco apasionada, con solo unos pocos defensores entusiastas, tiene que ser visto como una decepción. Eso sí, el mérito de haber roto la maldición no se lo quita nadie.



HITCHCOCK


Normalmente, cuando se retrasa una película es una mala señal: el estudio no confía en ella, o hay que rodar nuevas escenas porque los primeros pases han ido mal, o diversos problemas han impedido que se terminase a tiempo... En cambio, si se adelanta para competir en la temporada de premios, suele indicar que el estudio cree tener un posible caballo ganador. Ocurrió, por ejemplo, con Million Dollar Baby. Por ello, cuesta bastante saber por qué exactamente el estudio decidió adelantar varios meses la fecha de estreno de este filme, ya que según la crítica no es nada especial. Otro biopic más que está bien para pasar el rato, pero que se olvida pronto porque no indaga en profundidad en su sujeto. ¿Para competir por los premios actorales, con lo concurridos que estaban? ¿O es que esperaban tener éxito de taquilla? Quién sabe, pero la jugada no funcionó.



MÁTALOS SUAVEMENTE


Andrew Dominik consiguió un buen número de seguidores con su segunda película, El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford. La expectación por ver qué nos ofrecía a continuación estaba por las nubes, y buena prueba de ello es que el filme fue seleccionado para competir en el Festival de Cannes. El resultado, como suele pasar con estas cosas, fue una decepción para muchos. Aunque la cinta consiguió un buen número de apoyos entre la crítica especializada y entre los cinéfilos, nunca fueron suficientes como para que esta crónica criminal sobre la crisis económica despegase en los premios de final de año. Sin el empujón mediático y de prestigio de los precursores, y sin un respaldo explícito por parte del estudio, solo podía depender de unas críticas en general buenas y una taquilla mediocre. Poco bagaje para atraer votos.



SIN LEY


Que John Hillcoat es una de las voces más personales e interesantes del nuevo cine australiano no lo pone en duda nadie. Su llegada a Hollywood no le ha hecho renunciar a su mirada amarga, turbia y sucia a la humanidad, bien sea a través de westerns o a través de relatos postapocalípticos. En esta ocasión se atrevía con la Gran Depresión, con criminales de metralleta Thompson y contrabandistas que se saltan la Ley Seca, para ofrecer una mirada poco complaciente a una época demasiado romantizada en Estados Unidos. Que colaborase de nuevo con Nick Cave pintaba espectacular. Sin embargo, la película no consiguió convencer del todo a nadie, y se estrenó en un mes (septiembre) abonado al fracaso. Con tanto tiempo hasta el comienzo de la temporada, era inevitable que una película de solo tres estrellas muriese por el camino.



LA PESCA DEL SALMÓN EN YEMEN


Si estuviésemos en los años 90, o incluso en los primeros años 2000, esta película estaría nominada a entre 5 y 7 Oscars. Es el típico producto de Miramax y sus imitadores de aquella época: una historia bienintencionada, que trata un tema serio desde una perspectiva blanda y algo licuada, con sus dosis de caramelo y de humor para que la parte dramática no tenga demasiado peso, pero al mismo tiempo no pierda su presencia, tan diseñado para que el espectador pase un rato agradable mientras disfruta de un producto de aparente pedigrí que, a estas alturas, resulta ya anacrónico. Curioso que este tipo de filmes hayan perdido presencia al mismo tiempo que la carrera de Lasse Hallström iba cayendo en picado. El caso es que la cinta tuvo una recepción correcta por parte de crítica y público, pero eso ya no es suficiente.



EL ATLAS DE LAS NUBES


Si este año tenemos una novela en teoría ‘inadaptable’ que se ha saldado con un gran éxito (La Vida de Pi), esta es la otra cara de la moneda. Algo se intuía por el hecho de que los directores encargados de llevar a la gran pantalla esta novela de múltiples líneas argumentales y temporales fuesen los hermanos Wachowski, que desde la primera Matrix no dan pie con bola. Sin embargo, la presencia de Tom Tykwer daba esperanzas. El resultado: uno de los mayores y más ambiciosos fracasos del año. Entre la crítica y el público, lo que ha generado es una enorme división de opiniones: algunos la califican de obra maestra, otros de bodrio infumable, y un grupo igualmente numeroso cree que es ambas cosas alternativamente. Ha estado nominada a algún premio. Y también ha aparecido en listas de lo peor del año. Una esquizofrenia que la Academia ha saldado haciendo como si no existiese, algo que por otro lado ya hizo la taquilla.


Otros ciudadanos ilustres: The Deep Blue Sea, Golpe de Efecto, Si de Verdad Quieres, Si Fuera Fácil, Infierno Blanco, Promised Land, El Cuarteto, Así Somos, Not Fade Away.




FIASCO STATE


Batacazos, desastres, descalabros… Todas aquellas películas que parecía que podían comerse el mundo, o simplemente tener la calidad necesaria para que se hablase de ellas a fin de año, y luego fueron una bazofia. La crítica americana les dio la espalda, el público no pensó en ellas, y en enero aparecieron entre lo peor, no entre lo mejor.


EL CHICO DEL PERIÓDICO


Hace tres años, Lee Daniels sorprendió a propios y extraños con Precious. Antes de triunfar en Sundance, Cannes, Toronto y los Oscars, nadie hubiese apostado por que el director de la infumable Shadowboxer pudiese hacer algo que resultase no ya bueno, sino mínimamente visible. Su tercera película podía ser la prueba de fuego para decidir cuál de las dos cintas fue una casualidad. En cuyo caso, hay que decir que su adaptación de la novela de Sapphire le tuvo que salir de chiripa, porque la cantidad de bilis que se ha lanzado contra esta película es equivalente al PIB de un país pequeño como Malta. Su paso por Cannes sirvió para que la crítica de medio mundo hiciese chistes a costa de ella, acusándola de ser un producto trash con un trazo tan grueso y una búsqueda tan cutre del escándalo que uno no sabía si reír o tirarle algo a la pantalla. Lo más triste del caso es que, a su paso por los cines, la gente estaba ya tan concienciada sobre su calidad que ni siquiera tuvo repercusión alguna, pese a estar dirigida por un recién nominado al Oscar. Y así le fue durante la temporada de premios.



ON THE ROAD


Otra película exhibida en Cannes que salió escaldada del festival. En su caso era un poco más de esperar, porque el filme se había retrasado todo un año por problemas en la sala de montaje. Y después del certamen todavía sufriría un nuevo maquillaje para eliminar 15 minutos más de celuloide. Nada de eso sirvió. La adaptación de la novela generacional de Jack Kerouac había sido un proyecto soñado por muchos directores, que habían tirado la toalla, y es posible que Walter Salles se haya dado cuenta ahora de por qué lo hicieron. Ni con la colaboración del guionista José Rivera consiguieron sacar del libro una historia que atrapase en la gran pantalla. La crítica dijo de ella que era sosa y que carecía de energía y espontaneidad alguna, pecados capitales estos, ya que esas son precisamente las virtudes de la novela. El público no se enteró ni de que existía: como con la cinta anterior, una vez que a un estreno de prestigio le da la espalda la prensa, el estudio no se arriesga a gastarse el dinero para llevarla a todas partes, dejándola en estreno limitado para que muera con un suspiro, no con un gran estallido.



A ROMA CON AMOR


Ya no se puede confiar en ti, Woody. Con lo bien que ibas el año anterior, cuando nos diste esta película agradable y creativa llamada Midnight in Paris... Fíjate que hasta creímos que era una señal de que estabas recuperando la chispa que has ido perdiendo a lo largo de esta última década y media, en donde has hecho cintas olvidables con algún destello esporádico, y de donde solo se salvan dos filmes (ese y Match Point). Bueno, a los americanos les gustó Vicky Cristina Barcelona por algún motivo ignoto. Pero esto no, Woody. Esto ni ellos se lo han tragado. Y algo te ha tenido que pasar, porque hacer una de tus cinco peores películas justo después de volver a estar nominado a un Oscar, es muy sospechoso. ¿No será que con toda la fama, el éxito y los premios de tu anterior filme, te creíste más que nunca eso de que todo lo que salía de tu cabeza era bueno sin intentar hacer ni la más mínima criba? Malas noticias: público, crítica y Academia coinciden en que así no. Por favor, Woody. Con lo que tú has sido.



ROCK OF AGES


No todos los musicales de éxito en Broadway están pidiendo a gritos una adaptación al cine. Ni siquiera los que han sido nominados a los Tony, porque un vistazo a sus candidatos a lo largo de los años revela que cualquier cosa puede optar a un premio a mejor musical. Hasta El Color Púrpura. O Mamma Mia. Ciertamente, contar con el director de Hairspray (una de las pocas adaptaciones de calidad de los últimos años) suponía una esperanza de que las críticas hacia el show no llegasen a fructificar en el celuloide. Una expectativa vana, porque la película acabó siendo todo lo que había de malo en la producción, multiplicado por pelucas más falsas, actores más fuera de lugar, protagonistas más sosos y subtramas más tontas. Lo que sobre las tablas eran grandes éxitos, aquí era pastiche. Lo que era humor se volvía ridículo, y lo que era romanticismo se volvía culebrón. Las críticas solo salvaron el esfuerzo de Tom Cruise, y el público le dijo claramente “We’re not gonna take it”. Pero al estilo heavy de los 80, no al estilo Glee de la película. Para que aprendan cómo se hace.


Otros ciudadanos ilustres: Won't Back Down, Hyde Park on Hudson, Salvajes, Cosmopolis, Bel Ami, Stand Up Guys, Sombras Tenebrosas, Prometheus.

 

Fuente: CINeol | Visitada: 3575 veces


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Comentarios (14)

12:22 - 24/02/2013

Graham Hess

- Genial, como siempre. Mi artículo favorito todos los años.

Otra peli que yo creo que, al menos sobre el papel, apuntaba alto y al final se ha quedado en nada es "Gangster Squad".




[oki] [qmparto] [oki]

13:23 - 24/02/2013

Damned Martian

Graham Hess escribió:Otra peli que yo creo que, al menos sobre el papel, apuntaba alto y al final se ha quedado en nada es "Gangster Squad".

Esa se ha estrenado en febrero también en USA, por lo que entrará en el artículo del año que viene.

13:30 - 24/02/2013

Graham Hess

- Aaaaa okey.

[oki] [qmparto] [oki]

13:32 - 24/02/2013

p4dr1n0

Grandísimo artículo. Por lo menos una tercera parte de las mentadas se merecía muchísimo más. Y una en concreto ( ;) ) el oscar, tranquilamente.

14:38 - 24/02/2013

NormanBates

Muy buen trabajo Damned

Pero creo que la razón de la no nominacion de Lee Daniels, no tiene nada que ver con el trazo grueso de sus pelis, al fin y al cabo eso ya estaba en Precious y arraso, la causa principal estuvo en no haber tenido el apoyo de la comunidad afroamericana , suma los votos de los afroamericanos y los votos de los que vieron en Precious la pelicula progre independiente del año y tienes nominacion. :-P, en el año de una película afroamericana y progre como Bestias del Sur Salvajes, Lee Daniels nada podía hacer.

Ademas que nadie toma en serio al chico de High School Musical [maligno]

16:21 - 24/02/2013

Arshabyn

Aunque sea un fiasco y decepción, creo que al menos Helen Mirren si merecía la nominación como mejor actriz de reparto. Pero Weinstein y Weaver le robaron la nominación...
Gran artículo. Me duele especialmente por Intocable, Las sesiones y Moonrise kingdoom. A ver si veo Las ventajas de ser un marginado, que me han dicho que es fantástica.

18:18 - 24/02/2013

Rocha

Bueno, me paso nuevamente para felicitaros ( y felicitarte en caso de este articulo en concreto) por todo el trabajo realizado con los oscars, hay un curro detras de muchas, muchas horas, y se agradece un monton. Excelente trabajo, como siempre :-)

20:34 - 24/02/2013

Phoenixright18

Arshabyn escribió:Aunque sea un fiasco y decepción, creo que al menos Helen Mirren si merecía la nominación como mejor actriz de reparto. Pero Weinstein y Weaver le robaron la nominación...
Gran artículo. Me duele especialmente por Intocable, Las sesiones y Moonrise kingdoom. A ver si veo Las ventajas de ser un marginado, que me han dicho que es fantástica.


Helen Mirren fue promocionada como principal, lamentablemente en un a~o tan competido como este eso le liquido las posibilidades que tenia pero hasta el ultimo momento su nominacion fue siempre una posibilidad.

20:36 - 24/02/2013

Phoenixright18

Excelente articulo me encanto. [oki]


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