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Especial Oscars 2013: Mejor Documental

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Esta categoría se ha visto rodeada de grandes dosis de polémica y debate desde sus comienzos. Precisamente para evitar las injusticias y sandeces que se venían cometiendo año tras año, a principios de 2012 el comité de documentalistas de la Academia llevó a cabo todo un proceso de reforma desde sus bases. Según los nuevos criterios, para clasificarse ya no es suficiente con estrenarse de tapadillo en un cine perdido de Los Ángeles. Ahora hay que estrenar también en Nueva York durante una semana, como mínimo, y lograr que alguno de los periódicos importantes de estas dos ciudades publique una crítica. Además, el filme tampoco se puede emitir por TV o estar disponible en DVD o VOD durante varios meses. El objetivo es evitar que producciones televisivas o de cuestionable calidad inunden la categoría, dificultando a los votantes escoger de entre la barahúnda de aspirantes. Y aunque el proceso no ha evitado que cintas tan aclamadas como West of Memphis, The Central Park Five, Marley o The Queen of Versailles se queden por el camino, el nivel de calidad este año es tan alto que es imposible acusar a cualquiera de las cinco finalistas de no merecerse su puesto.

Otra novedad de esta edición: ahora TODOS pueden votar en esta categoría, no solo quienes acrediten haber visto todas las nominadas en las sesiones especiales organizadas por la Academia. Es decir, que como ahora se puede votar sin importar cuántas de las candidatas haya visto uno, es más relevante que nunca su popularidad y accesibilidad.



5 CÁMARAS ROTASEmad Burnat, Guy Davidi (1ª nominación para ambos)

En 2005, el Ejército israelí construyó un muro junto al pueblo palestino de Bil’in, de tal forma que las tierras de la mayoría de sus habitantes (agricultores sobre todo) quedaban detrás de él, al igual que la colonia sionista ilegal que se expandía en el lugar con el beneplácito del Gobierno. Las constantes protestas de los lugareños junto al muro atrajeron la atención de todo el mundo, y se han convertido en un ejemplo de resistencia pacífica en este territorio tan conflictivo. Eso no detuvo a los soldados israelíes a la hora de disparar, agredir e incluso matar a algunos manifestantes, o de entrar en el pueblo palestino a hacer redadas (llevándose de sus casas detenidos hasta a los niños). O de destrozar las cámaras de los periodistas que intentaban documentarlo todo, como el protagonista del filme, Emad Burnat, un campesino aficionado a grabarlo todo desde muy joven que actúa como narrador de esta historia, como filtro personal y subjetivo de los eventos. A través de su mirada, de sus cámaras rotas como si de una parte de su corazón se tratase, del sufrimiento de sus amigos y de sus familiares, y con el hilo paralelo del crecimiento de su hijo menor (nacido en la misma época en la que se alzó el muro), asistimos a la creciente frustración de los aldeanos, a cómo la lucha por recuperar los derechos robados se va transformando en ira y necesidad de represalias conforme los eventos van tornándose más graves, los atentados y las injusticias se van acumulando, y la inocencia de los más pequeños va perdiéndose antes de tiempo. Todo un alegato antisionista (que no necesariamente antiisraelí) que escoge un punto de vista muy personal, muy humano, para acercarnos a esa cara de Palestina que pocas veces aparece en las noticias: la de las personas anónimas, el pueblo llano, esos que no lanzan granadas ni se inmolan por una causa, sino que solo asisten con impotencia a la pérdida de su modo de subsistencia sin posibilidad de defenderse.

A FAVOR: Es cercana y humana, una cinta activista a pie de calle, sin intención de construir un complejo discurso político, sino centrándose en el impacto social y emocional de la ocupación israelí. Su protagonista obsesionado por filmarlo todo puede resultar cercano para los cinéfilos.
EN CONTRA: Hay mucho sionista suelto por Hollywood al que no le haría gracia que una película de este tipo ganase. De hecho, cuando el director entró al país con su invitación a la gala de los Oscar, los de Aduanas a punto estuvieron de expulsarle por sospechas de terrorismo (porque palestino=malo, no por otra cosa), lo que dice mucho de la mentalidad yanqui en este tema. Además, está grabada de forma poco profesional, lo que es parte del sentido del filme, pero puede que a algunos eso le parezca poco digno de premiarse.


Ganador: Sundance (Mejor Director).




THE GATEKEEPERS - Dror Moreh, Philippa Kowarsky, Estelle Fialon (1ª nominación para todos)

Si la anterior cinta muestra la perspectiva palestina de este conflicto sin final a la vista, esta sería la parte contraria. No la sionista, sino la israelí. Dror Moreh ha conseguido algo inaudito que nadie podía pensar que fuese posible, ni en este ni en cualquier otro país: lograr que los seis últimos directores del Shin Bet (la agencia de seguridad de Israel, que viene a ser como una mezcla de CIA y FBI) hablen abiertamente ante las cámaras de su labor al frente de esta organización, de su forma de ver el conflicto, de cómo han afectado las decisiones (políticas, policiales, sociales, militares, éticas) de su nación a la dinámica entre ambos territorios, de qué posibles soluciones pueden encontrarse para alcanzar la deseada paz, de qué métodos pueden ser aceptables en la lucha contra el terrorismo… Básicamente, todo lo que uno puede querer saber de ellos. Y las respuestas conseguidas son honestas, en profundidad, nada de salirse por la tangente con subterfugios ni palabras inocuas ni circunloquios. Vamos, lo mismo que los políticos de hoy en día. Lo mismito. La cinta consta de siete segmentos, cada uno tratando un aspecto histórico del conflicto entre 1981 y 2011, en el que cada interlocutor ofrece su punto de vista desde su propia experiencia. Las conclusiones son dispares: el que espere ver un panfleto propagandístico sobre lo buenos y magnánimos y nobles que son los israelíes, se encontrará con bastantes más críticas de lo que espera; el que crea que es la oportunidad para hacer una invectiva a lo gonzo contra la política sionista, también se sentirá decepcionado al ver que el filme nunca se pone del lado de los palestinos. Y es que estos personajes, que tendrían todo el derecho de ser unos radicales, ofrecen un debate lleno de matices y aristas, lleno de opiniones personales muy diversas pero siempre argumentadas y con un sentido de la historia interna que pocos tienen a su disposición. Se esté de acuerdo con ellos o no, es una propuesta estimulante.

A FAVOR: Tiene un poco para todos, ya que tanto los pro como los anti-Israel pueden encontrar algo en lo que apoyar sus ideas preconcebidas. El haber conseguido hablar con gente de tanta autoridad dentro del conflicto le da una medalla al mérito periodístico que muchos pueden valorar. Es una cinta que a buen seguro puede provocar debates infinitos.
EN CONTRA: Esa postura a dos bandas también hace que tanto los de un lado como los de otro puedan acabar criticando al filme por lo que no les gusta de su análisis. Además, está tan centrado en la entrevista y la ‘cara flotante’ hablando, que puede perderse ese sentido narrativo, de contar una historia, que realmente atrapa a los votantes en esta categoría.


Ganador: NSFC, Los Ángeles.
Finalista: PGA, NBR, Satellite.




HOW TO SURVIVE A PLAGUE - David France, Howard Gertler (1ª nominación para ambos)

A día de hoy, el Sida es una enfermedad crónica en el primer mundo. Con el tratamiento adecuado, se puede llevar una vida normal y la esperanza de supervivencia es muy alta. Las nuevas generaciones seguramente la vean como una de esas epidemias que solo afectan a países pobres, al nivel de la tuberculosis, la malaria o el dengue. En Occidente, en cambio, ha pasado a pertenecer a la familia del herpes: comparado con el cáncer, no es para tanto. Esto, desde luego, solo puede pensarlo alguien que no haya vivido en los 80 y los 90, cuando ser seropositivo era poco menos que una condena a una muerte agónica. El VIH se extendió como una epidemia, y las muertes se contaban por millones cada año. Quién sabe durante cuántas décadas se habría prolongado esta situación de no haber sido por ACT UP, una organización nacida de las asociaciones de gais y lesbianas de Nueva York, que se unieron para defender sus derechos, luchar por otorgar mayor visibilidad a una epidemia que estaba diezmando sobre todo a su comunidad y presionar a las instancias públicas para que invirtiesen más dinero y tiempo en encontrar una cura. Su labor no solo se centró en activismo de protesta callejera, de gesto contundente para abrir los ojos del pueblo, de intervención pública para intentar eliminar el estigma que los homosexuales todavía tenían en una sociedad que aún debía crecer mucho humana y éticamente (y lo que le queda…). Además, los miembros de ACT UP se involucraron directamente en la prevención de la enfermedad, en la elaboración de protocolos médicos más efectivos, en la mejora de la investigación científica y farmacéutica… Toda una epopeya llena de obstáculos y gente con prejuicios que, mediante la fuerza de voluntad que les daba la inminencia de la muerte, les acabó convirtiendo en héroes que salvaron muchas vidas, aunque por el camino perdieran a demasiados amigos. El filme analiza con precisión y potencia narrativa su historia, ofreciendo un cuadro completo en lo informativo y efectivo en lo emocional de la lucha de estos activistas por sobrevivir a la plaga, a la sociedad que les rechazaba y a sus propios miedos.

A FAVOR: Su enorme potencia narrativa como documento informativo y como retrato humano del miedo a la muerte. Resumir una década de lucha en menos de dos horas era muy complicado, pero el resultado es un prodigio de concisión y profundidad. En el clima actual de revueltas y activistas, es un ejemplo inspirador de lo que el pueblo puede conseguir si se moviliza con inteligencia y pasión.
EN CONTRA: Se la puede acusar de ser un poco panfletaria, por eso de atribuir tantos méritos a los activistas, dejando a los científicos en un segundo plano. Le pasa lo mismo que a 5 Cámaras Rotas: al estar montado a partir de vídeos domésticos de esta época, tiene un aspecto visual poco profesional que le puede perjudicar. Como ya se demostró con Brokeback Mountain, la Academia no está libre de homofobia, y el Sida ha dejado de ser un tema de actualidad.


Ganador: Gotham, Boston, Ohio, Boston Online.
Finalista: Independent Spirit, Dallas, St. Louis.




LA GUERRA INVISIBLE - Kirby Dick (2ª nominación / 0 Oscars), Amy Ziering (1ª nominación)

Números: según estudios del Departamento de Defensa estadounidense, en 2010, un total de 108.121 veteranos sufrían algún trauma psicológico o físico derivado de haber sido violados en el Ejército; de ellos, 68.379 cobraban algún subsidio de incapacidad debido a ello. Durante ese año se denunciaron 3.198 asaltos sexuales entre militares, aunque las estimaciones del Pentágono sitúan la cifra real en unas 19.000, ya que entre el 80 y el 90% de las víctimas no se atreven a denunciar por miedo a las represalias. La gran mayoría de los militares que han sufrido abusos son mujeres, hasta el punto de que entre el 15 y el 20% de ellas han sido violadas. En cambio, de todos esos miles de casos, solo han sido condenadas 244 personas. Los números dan miedo y reflejan una realidad que parece sacada de otro siglo, pero que está ocurriendo ahora mismo, y viene pasando desde quién sabe cuánto tiempo. No solo se producen muchas más violaciones dentro del Ejército que en el mundo civil, sino que las instancias militares que deben resolver este problema, bien previniendo que personas con perfil de violador entren a formar parte de las tropas, bien encerrando a los culpables, procuran mirar para otro lado. Más grave: en muchos casos, las víctimas son atormentadas, perseguidas, presionadas o incluso procesadas por el mero hecho de denunciar. Sí, procesadas ellas en lugar de sus violadores. Con un tema tan jugoso y potente, está claro que estamos ante un filme con una fuerza demoledora, capaz de despertar una indignación sana, de esas que hacen que uno se levante del sillón, grite de ira y salga a la calle a protestar. Cine activista que hasta el momento está consiguiendo su objetivo. Gracias a su trabajo, realizado para llamar la atención pública ante un problema muy grave y demasiado poco conocido, el Secretario de Defensa de EE UU ya ha tomado algunas medidas (pocas, por ahora) de cara a solucionar esta deplorable situación. El debate vuelve a primera línea de fuego.

A FAVOR: La repercusión que ha obtenido su denuncia, ya que a raíz del estreno del filme se ha reabierto el debate sobre este gravísimo problema, incluso movilizando a la sociedad y los medios en busca de una solución. Además, con un tema tan potente, el torbellino de emociones que es capaz de conjurar en el espectador es inmenso: indignación, terror, tristeza, frustración, ira, asco… Y sobre todo, una corriente de apoyo hacia las víctimas que abren su corazón para contar su caso. Si la favorita falla, es la más probable beneficiaria.
EN CONTRA: Cinematográficamente es bastante convencional y televisivo. Su carácter abiertamente activista puede robarle votos. Además, para qué nos vamos a engañar, con el machismo que todavía impera en la sociedad y el mal entendido patriotismo militarista que se lleva tanto en USA, habrá incluso quien se crea que estas mujeres están fingiendo. Vomitivo, pero real.


Ganador: Sundance (Premio del Público), Chicago, San Diego.
Finalista: WGA, Independent Spirit, NBR, Dallas, Crítica Online, Washington, Utah.




SEARCHING FOR SUGAR MAN - Malik Bendjelloul (1ª nominación), Simon Chinn (2ª nominación / 1 Oscar)

A finales de los 60, Sixto Rodriguez era un cantautor que malvivía tocando por los clubes de Detroit. Hasta que un día, un par de productores musicales le descubrieron y firmaron con él un contrato. Publicaron dos discos, y ambos fueron sonoros fracasos que no compró absolutamente nadie. Y así, igual que había sido descubierto, Rodriguez volvió a un anonimato que nunca había perdido. Su fugaz historia es la de tantos otros artistas que nunca consiguen despegar y se olvidan antes de ser memorizados. Y sin embargo, Rodriguez no se acopla a este molde por dos cosas: la primera, que la gente que sí le escuchó le considera uno de los artistas de más talento de los Estados Unidos, incluso al nivel de Bob Dylan; la segunda, que sus dos álbumes se convirtieron, sin que él lo supiese, en hitos musicales en la Sudáfrica apartada del mundo por el Apartheid. Al parecer, alguien introdujo en el país algún disco suyo de estrangis y el boca a boca le transformó en un fenómeno más grande que Elvis o que los Rolling Stones. Sus poemas musicales fueron la voz de toda una generación que luchaba contra la tiranía y el racismo del régimen afrikáner. El aislamiento y la censura le convirtieron en un mito de quien nadie sabía nada más que su música, y cuya presunta muerte formaba parte de las leyendas urbanas del país. Todo cambió el día en que un periodista decidió investigar sobre ese cantante tan popular con el que había crecido y del que nadie sabía nada. Y vaya si la historia merecía la pena… Tanto, que ahora en forma de documental es la gran favorita para llevarse el Oscar. Su inteligente estructura plantea al principio un misterio que se va desplegando en direcciones sorprendentes, guardando sus giros de forma que cada nueva escala en este apasionante viaje sea un descubrimiento a la altura de lo que debieron sentir los protagonistas de la historia. Y por el camino, la música de este extraño poeta de gafas oscuras y actitud humilde va conquistando al espectador, de forma que cuando el emotivo acto final se despliega, lo que queda es la satisfacción de haber asistido a una historia única, irrepetible, de esas que cambian la vida.

A FAVOR: Es uno de los documentales más celebrados del año, si no el que más. Su estructura misteriosa, sorprendente y con giros de guion mantiene el interés y acaba emocionando. La figura de Rodriguez tiene una cualidad casi mítica, universal, fascinante. La diferencia de popularidad con las otras nominadas es abismal: ella sola ha recaudado seis veces más en taquilla que las otras cuatro juntas, y como se estrenó en verano, está desde hace tiempo disponible en DVD.
EN CONTRA: Es de lejos la más ligera e intrascendente (temáticamente hablando) de las nominadas, la única que no trata una Historia Importante de Oscar®. Además, si al espectador no le gusta la música de Rodriguez, el filme se le va a hacer muy cuesta arriba. El último de los solo seis documentales musicales que han ganado en los 60 años de la categoría fue en 1991: no es un subgénero que se lleve mucho.


Ganador: PGA, WGA, Critics' Choice, BAFTA, Sundance (Premio del Público, Premio Especial del Jurado), NBR, Dallas, Oklahoma, Phoenix, Indiana.
Finalista: NSFC, Satellite, Los Ángeles, Chicago, Londres, Washington, St. Louis, Toronto, Houston, Detroit, BIFA*.
(* = como mejor película independiente internacional)

 

Fuente: CINeol | Visitada: 1204 veces