Sitges 2008: Hayao Miyazaki vuelve a causar sensación
Por
Devil Akuma
Publicado hace 17 año
Prácticamente no importaba lo que saliera en la pantalla, la sala Auditori de Sitges estaba llena hasta los topes y en cuánto salió el logotipo del estudio Ghibli la gente ya se volvía medio loca, después con los títulos de crédito ovaciones a la par que salió el nombre de Hayao Miyazaki impreso en la pantalla. ¿Y por qué? Pues porqué quizás es el único capaz de mostrarnos una película plana, sin apenas historia que contar y que encima nos guste (y mucho). Quizás en esta ocasión la falta de trasfondo en la historia se perdone porque el propio Miyazaki reconocía que quería volver a la esencia de las antiguas películas de animación. Con Ponyo on the Cliff no se ha usado ni un sólo ordenador, todo está pintado a mano; y se nota en un trazo más irregular y en los paisajes mucho más naturales. Incluso al principio te da un poco la sensación de que no está muy bien dibujado, pero luego te acostumbras y hasta se agradece. Si te fijas, hasta se pueden diferenciar las pasadas de los lápices de colores en algunas zonas como las paredes de las casas o el verde de las colinas.Los estudios Ghibli lo han vuelto a bordar, en esta ocasión con una película más enfocada (si cabe) a los pequeños, pero que ablanda el corazón también a los mayores. Creo que la clave de estas películas no es lo que cuenta, si no como lo cuenta. No sé si es por la fantástica música de Joe Hisaishi, si es por la luz que emanan sus películas, si era por el estilo de dibujo antiguo que te recuerda un poco al Heidi y Marco de toda la vida... Pero consigue enternecerte hasta el simple hecho de ver como una niña descubre por primera vez el sabor de la miel.
Fue el nivel de entrega del público a las delicias visuales que incluso que al final de la película la gente (con una media de edad que yo creo que pasábamos los 30) empezó a dar palmas acompañando la infantil música de los títulos de crédito.