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Sirenas y obviedades: Lo mejor y lo peor de Sitges 2019

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Que el ritmo frenético de un festival de cine no es la mejor receta para valorar según qué películas es algo que he repetido continuamente durante la década que llevo asistiendo a estos certámenes, entre 2009 y 2012 en la Seminci y desde 2013 en el FESTIVAL DE SITGES, que este año cumplía su edición número 52. Por eso, es bueno dejar reposar la vorágine de películas en la mente antes de hacer balance, para ver qué se mantiene y qué se va disipando.

Una semana es un tiempo muy prudente para ello. Que haya coincidido con que mi trabajo diario me ha recibido con una montaña de mierda y mi cuerpo haya sucumbido a los virus y el cansancio acumulado no tienen nada que ver con esta demora.

Este ha sido un año sin grandes polémicas, sin grandes invitados, sin grandes estrenos, sin grandes noticias más allá de la marcha del muy querido subdirector del festival, Mike Hostench, quien alguien me mencionaba los primeros días como posible relevo de Ángel Sala cuando éste dejase su cargo. Resulta que no podía estar más equivocado: en la clausura recibió un premio de agradecimiento a su labor en el certamen porque se va, ha sido fichado por otro festival con mayor proyección internacional. Un giro de guion inesperado que deja huérfano a Sitges de la figura que más consenso despertaba: todo el mundo aprecia el carácter, tesón y trabajo de Hostench, mientras que Sala es una figura más disputada, con partidarios y detractores, con luces y sombras.




Más allá de eso y de ciertos problemas técnicos y de organización en algunos aspectos y algunas proyecciones (que, sin embargo, han sido muchos menos que en los primeros años que asistí al festival, hasta el punto de que ni siquiera he llegado a escribir sobre ellos), esta edición se ha desarrollado sin incidentes ni aglomeraciones.

Esto último es un poco preocupante: bien sea por la ausencia de primeras espadas, bien porque el año pasado fue una excepción, bien porque el calendario no ha sido tan propicio, este año se ha notado mucha menos afluencia de público. Y no un 1% menos, como indican las cifras del festival. Mi propia apreciación sería de un 20% menos que el año pasado, pero he hablado con gente que llegaría a decir hasta una tercera parte menos. No ha habido colas interminables, ni problemas para encontrar sitio en las salas (incluso en las más pequeñas), ni sesiones con lleno absoluto (salvo una o dos), ni dificultades para andar por las calles más concurridas. ¿Cómo casa esa percepción compartida con las cifras oficiales? Ni la más remota idea.

Entrando en la temática de esta edición, por supuesto que no ha tenido nada que ver con la imagen oficial postapocalíptica. Pocas o ninguna película de este tema hemos podido ver. Lo que sí ha habido en cantidad son familias desestructuradas, en especial padres y madres horribles en distintas medidas y cualidades.




La institución tradicional ha recibido golpes por todos lados, desde la crueldad paterna hasta la falta de amor, pasando por la irresponsabilidad, la ausencia, el dolor, el duelo, el terror o la necesidad de huir. Hemos tenido bebés lanzados por la ventana, familias políticas sedientas de sangre de nuera, niños demoníacos odiados hasta la médula, madrastras psicópatas, padres que prefieren una paliza a pasar tiempo con sus hijas, madres que ven el embarazo como si se hubiesen convertido en ganado del padre, niñas que reviven demonios culturales de su linaje, madres que se resisten a dejar de dar por saco a su familia desde el más allá, padres ausentes que se reencuentran para indicar a quién debe matar el hijo, progenitores fallecidos que pasan sus maldiciones a la siguiente generación, padres borrachos de virus alienígena agresivo, parejas que diseñan a un niño solo para que les salga rana y tengan que matarlo, familias que envían a sus hijas díscolas a que las cambien por versiones menos problemáticas…

Que las únicas figuras paternas positivas que hayamos visto en todo el festival sean una profesora de guardería (Lupita Nyong'o en Little Monsters) y un crápula capaz de sacrificarse por la hija de su mejor amigo (Anthony Mackie en Synchronic) da una medida de lo jodida que está la familia genética según el cine visto en Sitges 2019.




LO MEJOR DE SITGES 2019

Esta ha sido una edición relativamente modesta en cuanto a que no ha habido ninguna obra maestra entre la programación, ni ningún gran descubrimiento de talento que no conociésemos ya. Sin embargo, el nivel medio ha sido bastante notable, quizá más regular que otros años en los que hemos saltado continuamente de basura a peliculón. Desde luego ha sido inferior al año pasado, pero es que la de 2018 es la mejor edición a la que he asistido hasta el momento.

Prueba de que el nivel por lo general ha estado bastante bien es que otros años en mi top se ha tenido que colar alguna película de la que no estaba totalmente convencido, pese a que las primeras posiciones me apasionasen hasta el punto del orgasmo. Sin embargo, en esta ocasión me han faltado posiciones para todas las obras que hubiesen merecido entrar. Films disfrutones que otros años habrían hallado un hueco en la parte baja, como Noche de bodas o Guns Akimbo, no se han quedado ni cerca de ser considerados. Así las cosas, mis 10 mejores películas de este año son:




10. NINA WU





9. ADORATION





8. THE LODGE





7. SWALLOW





6. EL HOYO





5. BACURAU





4. EL LAGO DEL GANSO SALVAJE





3. DOGS DON'T WEAR PANTS





2. VENTAJAS DE VIAJAR EN TREN





1. EL FARO




Menciones especiales: Le daim, Sesión salvaje, Zombi Child, Starfish, El tiempo contigo, Extra Ordinary.

Películas muy bien recibidas que debería haber visto pero no pude: Bliss, Daniel Isn’t Real, Unstoppable, The Odd Family: Zombie on Sale, The Long Walk.

Escena más terrorífica-seria: Cualquiera de The Lodge, aunque la visión de hundirse en el hielo se lleva la palma.

Escena más terrorífica-cachonda: El museo de Bacurau.

Escena más bestia: La maldición de Noche de bodas.

Escena más inesperada: Por no destripar nada, lo que hace Alicia Silverstone en The Lodge.

Escena más emocional: La tortura física y psicológica del director para conseguir que Nina Wu ofrezca una interpretación más visceral.

Escena más poética: La prometeica imagen final de El Faro.

Escena más lisérgica: Lo que esconde la urbanización de Vivarium.

Escena más fuerte: Según la chica que se desmayó, la del diente de Dogs Don't Wear Pants, aunque en realidad es más grimosa la de la uña.




Mejor escena de acción: Daniel y Samara contra todos en Guns Akimbo.

Mejor muerte: Ensartado con un paraguas en El Lago del Ganso Salvaje.

Mejor escena cómica: Daniel Radcliffe intentando mear en Guns Akimbo.

Mejor escena de sexo: El clímax final de Extra Ordinary.

Mejor inicio: El asesinato en el hospital de Bloodline.

Mejor final: La discoteca de Dogs Don't Wear Pants.

Mejor introducción de un personaje: Batfro en Jesus Shows You the Way to the Highway, con un esclavo sexual lamiéndole el dedo gordo en lo que parece una porno que están poniendo por la tele hasta que se abre el plano y recibe la batllamada.

Mejor escena musical: Eurovisión según Yves.

Mejor plano sostenido: El entierro de El Faro.

Mejor flashback: La abuela y su amigo alien en Breve Historia del Planeta verde.




Mejor referencia murciana: El pasado de militar y basurero de Luis Tosar en Ventajas de Viajar en Tren.

Mejor frase: “Pensándolo ahora, me parece increíble que no me diese cuenta de que algo fallaba” (Ventajas de Viajar en Tren).

Mejor diálogo: “¿Por qué le escupe en la comida de los de abajo?” // “Que se jodan. Si estuviesen arriba harían lo mismo” // “¿Los de arriba nos escupen en la comida?” // “Obvio que lo hacen, los muy hijos de puta” (El Hoyo).

Mejor insulto: Ojalá ser capaz transcribir los 2 minutos de insulto marino visceral que le suelta Willem Dafoe a Robert Pattinson en El Faro y que arrancó aplausos en el Auditori.

Mejor autodefinición: “Yo era un niño caracol” (Javier Botet en Ventajas de Viajar en Tren).

Mejores personajes: Los dos protagonistas de El Faro.

Película más culinaria: El Hoyo por la vía de lo asqueroso, Swallow por la vía de lo doloroso.

Mejor monstruo: La fusión familiar de Color Out of Space.

Mejor vestuario: Le daim, por supuesto. Estilazo.

Mejor fotografía: A pachas entre los cuadros hopperianos de El Lago del Ganso Salvaje y la pesadilla opresiva en blanco y negro de El Faro.




Mejores actores:

Willem Dafoe y Robert Pattinson (El Faro).
Luis Tosar y Ernesto Alterio (Ventajas de Viajar en Tren).
Daniel Radcliffe (Guns Akimbo).
Zorion Eguileor (El Hoyo).
Dong-seok Ma (The Gangster, The Cop, the Devil)
Pekka Strang (Dogs Don't Wear Pants)
Jean Dujardin (Le daim).
Jonathan Aris y Senan Jennings (Vivarium).
Thomas Gioria (Adoration).
Elijah Wood y Stephen McHattie (Come to Daddy).
Will Forte (Extra Ordinary).


Mejores actrices:

Haley Bennett (Swallow).
Riley Keough (The Lodge).
Samara Weaving (Noche de bodas y Guns Akimbo).
Imogen Poots (Vivarium).
Maeve Higgins (Extra Ordinary).
Pilar Castro (Ventajas de Viajar en Tren).
Krista Kosonen (Dogs Don't Wear Pants).
Fantine Harduin (Adoration).
Lupita Nyong'o (Little Monsters).
Virginia Gardner (Starfish).
Lun Mei Gwei (El Lago del Ganso Salvaje).
Ke-Xi Wu (Nina Wu)
Adèle Haenel (Le daim)
Devrim Lingnau (Carmilla)
Antonia San Juan (El Hoyo)




LO PEOR DE SITGES 2018

Aunque ha habido muchas cosas buenas en esta edición, también se han proyectado películas que no se entiende cómo han pasado el corte. Que hay unos 200 films en el programa y nunca llueve a gusto de todos, está claro, pero en algunos casos es mejor dejar más descansos o repetir más pases de películas buenas que someter al público a estos dolores de cabeza y siestas interminables. Si estas películas son todo lo que se pudo conseguir o acordar con ciertas distribuidoras y productoras, casi mejor ahorrarse ese dinero o invertirlo en actividades paralelas de enjundia.

Las peores películas de este festival, en el que tuve la suerte de evitar muchas de las mierdas más infames de las que el resto del público rajó, son:




5. DARK ENCOUNTER





4. RIOT GIRLS





3. KINDRED SPIRITS





2. LES PARTICULES





1. SHED OF THE DEAD




Menciones especiales: The Furies, Paradise Hills, Once Upon a Time in London, Cosmic Candy, Kung Fu Monster.

Películas muy mal recibidas que afortunadamente evité: Verotika, Luz, Suicide Tourist, El Asesino de los Caprichos, Sadako.

Peor inicio: El prólogo narrado por una voz que seguramente se grabó en el salón de una casa porque no había presupuesto para títulos, en Once Upon a Time in London.

Peor final: La epilepsia de Lux Æterna.

Siesta más profunda: Les Particules o cómo la narcolepsia se puede recoger en formato mkv.

Peor escena de acción: Cualquiera de Riot Girls, con mención especial al clímax en el gimnasio.

Peor escena cómica (intencionada): Todas las que tienen lugar en la imaginación de juego de rol de los personajes de Shed of the Dead.

Peor escena cómica (no intencionada): La media hora final de Dark Encounter es un no parar, pero especialmente el sheriff corriendo como un gamusino.




Escena más estúpida: La ‘distracción’ para los malos de Kung Fu Monster consistente en restaurar un local en ruinas en 10 minutos y montar un espectáculo de danza del vientre con dos gordos travestidos.

Peor uso de la música: Los niños del mar y su exceso épico altisonante.

Peor uso de la fotografía: Braid cuando se pone a aplicar filtros violetas horteras.

Peor música y fotografía: Ese telefilm de los 90 producido por una cadena local en vídeo doméstico llamado Kindred Spirits.

Monstruo más ridículo: El furby ciclado a esteroides de Kung Fu Monster.

Plagio más descarado: El gag del niño vestido de Darth Vader en Little Monsters, que llega 8 años y un anuncio de Volkswagen tarde para ser utilizado en tantísimas ocasiones durante el film.

Referencia más gratuita: Todavía nadie entiende por qué el protagonista de Judy & Punch suelta el monólogo de Máximo Décimo Meridio en Gladiator.

Peor frase: “Sabían lo que pasó, pero nos dejaron que lo averiguásemos nosotros. Cuando vieron que no lo conseguíamos, regresaron con el propósito de guiarnos. [pausa larga...] O no. Nunca lo sabremos” (Dark Encounter).




Película más machista: Mira que ha habido unas cuantas, pero Shed of the Dead es casi denunciable.

Personaje más hostiable: El protagonista de Little Monsters es insoportable al principio, pero luego la cosa se va suavizando. El de Shed of the Dead empieza igual pero para el final de la película merece que le ahorquen hasta estar casi muerto pero entonces le descuelguen, le curen, le digan cosas bonitas para que se confíe y luego le claven un cuchillo oxidado en las tripas y esperen a que se muera de la infección.

Personaje más imbécil: El amigo del protagonista de Shed of the Dead, que es como la versión en calcetín sudado y pelo púbico de rata de Ed, el amigo de Shaun en la peli que quiere copiar desesperadamente.

Peor decisión de un personaje: El chaval de Color Out of Space metiéndose en un pozo lleno de carne mutante podrida en medio del Chernobyl del espacio solo porque oye el quejido moribundo de un perro que, viendo lo que ha pasado con su familia y sus alpacas, es imposible que conserve su forma original.

Villano más casposo: Milla Jovovich haciendo de la hija de Carrie y Poison Ivy si se hubiese dado un golpe en la cabeza de niña.

Peores actores: Munro Chambers y Evan Marsh (Riot Girls).

Peor actriz: Sasha Frolova (Kindred Spirits).






LO QUE NOS ESPERA EN SITGES 2020

La próxima edición del festival nace con la incógnita de cómo afectará la marcha de Mike Hostench a la organización. Es vox populi que su labor callada pero constante ha sido uno de los pilares que han mantenido al festival durante los últimos años, y que su capacidad de negociación y su agenda de contactos ha sido muy importante a la hora de lograr incorporaciones exitosas y descubrir nuevos talentos y cinematografías. Pero, obviamente, no es la única persona que trabaja allí y hay muchos profesionales muy capaces bregando para que este festival salga adelante. También queda saber quién le sustituirá, que seguro que tendrá mucho que aportar y quizá incluso emprenda alguna renovación en el funcionamiento del certamen. Incógnitas, incógnitas.

Lo que sí sabemos es que la 53 edición tendrá lugar entre el 8 y el 18 de octubre de 2020 y que girará en torno a los aniversarios de La Noche del Cazador (65 años) y La Máscara del Demonio (60). La primera de ellas abrirá además un congreso de expertos sobre qué es el fantástico y cuál es su futuro, según anunció Ángel Sala sin dar muchos detalles sobre cómo se encuadrará en el festival o cómo se desarrollará de forma práctica. Por motivos obvios, no podemos esperar que haya una retrospectiva del Charles Laughton director, pero esperemos que, a diferencia de lo que ha pasado este año (en el que Mad Max ha estado ausente pese a ser la imagen del festival), al menos podamos ver el film en pantalla grande.

Lo que sí sería de agradecer es que el aniversario de la película de Mario Bava sirviese para hacer un ciclo del realizador italiano que no solo abarque las más conocidas sino también alguna joya oculta de sus cerca de 30 films. Y que no se recluya a Brigadoon, sino que se pueda ver en pantallas de Retiro o Prado.




¿Y sobre las películas que esperamos poder ver en el festival? Por soñar, y porque sus fechas de producción y de estreno les permitirían ser consideradas, podría decir el Dune de Denis Villeneuve, la nueva adaptación de La Maldición de las Brujas a cargo de Robert Zemeckis o las continuaciones de Halloween, Kung Fury, Train to Busan, May the Devil Take You o Amanecer de los Muertos (con Zack Snyder regresando al terror).

También Chaos Walking (cinta de ciencia ficción con Tom Holland y Daisy Ridley dirigida por Doug Liman y escrita por Charlie Kaufman, que también estrena película este año que viene), Last Night in Soho (terror de la mano de Edgar Wright), Green Knight (fantasía artúrica dirigida por David Lowery), Antlers (incursión en el terror de Scott Cooper), Deep Astronomy and the Romantic Sciences (nuevo musical fantástico de Cory McAbee), Way Down (proyecto internacional de Jaume Balagueró con Luis Tosar y Famke Janssen) o las nuevas películas de jóvenes directores prometedores como Julius Avery, André Øvredal, Joe Penna, Mike Cahill y Josephine Decker.

Pero la vida es sueño, los festivales de cine una ilusión y Sitges un pueblo costero. Solo una vez al año, todo eso se alinea para que gocemos. Y algunos ya tenemos marcado en el calendario la próxima vez que aparecerá nuestro particular Brigadoon.

@DamnedMartian

 

Fuente: CINeol | Visitada: 1245 veces


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Comentarios (1)

16:29 - 21/10/2019

Miniviciao@

ARTICULAZO THANKSSS
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