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Especial King Kong: El mito sigue vivo

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El reciente –y exitoso- paso por las salas de cine de una nueva película sobre King Kong, y la buena aceptación que está teniendo en taquilla, nos indican que nos encontramos ante un mito que se mantiene muy vivo en el imaginario fílmico popular, ochenta y cuatro años después, y nos invita a hacer un repaso sobre el mito mismo y también sobre las diferentes versiones que de él se han creado a lo largo de los años, con mayor o menor acierto, como iremos viendo más adelante.



El personaje no surge, como ha ocurrido con otros similares, de la literatura (aunque hay algunos referentes literarios destacados) sino de la imaginación de un cineasta llamado Merian C. Cooper, que fascinado por las aventuras en general, por las historias del dragón komodo y por las novelas de Arthur Conan Doyle, y Edgar Rice Burroughs, decide arrancar un proyecto que según la leyenda le vino en un sueño: la visión de cómo un simio gigante arrasaba Nueva York. Curiosamente y como ha ocurrido otras veces con cineastas o escritores, seguramente Cooper ya tenía en mente el final de la película en base a esa visión onírica, y ahora tocaba desarrollar todo un hilo narrativo que llevase a ese final soñado o vislumbrado.


Dada la situación cinematográfica del momento y lo complicado del proyecto no le resultaría nada fácil llevarlo a cabo, de hecho fueron varias productoras las que le ofrecieron la negativa como respuesta inmediata, pero finalmente fue la RKO (años después produciría Ciudadano Kane), que también se encontraba en una situación complicada (y que de hecho fue salvada por King Kong de la bancarrota) la que apostó por esta “locura” y la que se adentró en la selva salvaje del cine para presentar lo que hasta ese momento no se había visto nunca y lo que años después pasaría a la historia del cine y se convertiría posteriormente en todo un subgénero.



Inspirada en el mito anterior de la bella y la bestia (con continuas referencias en la misma película), se distancia de éste en algunos aspectos a lo largo de las diferentes películas que se han ido realizando, aunque es indudable que siempre ha tenido ese referente simbólico que le ha permitido jugar con ambos personajes. El amor entre lo prohibido, lo incoherente, lo poco usual, siempre ha sido un recurso que ha funcionado en todo tipo de historias. En esta ocasión, a este amor no sólo se le presenta una barrera social, sino también física, y esta relación se ha ido tratando de manera diferente a lo largo de los años y según qué época, ajustándose a los cánones sociales de la época o incluso a la valentía o no del director a la hora de tratar este complejo pero apasionante tema.

Aunque el personaje de Kong, como hemos mencionado al comienzo, no proviene de ninguna novela, como así ocurre con otros mitos del cine como Frankenstein o Drácula, lo cierto es que Cooper se inspiró en dos novelas fundamentales para la creación de Kong: “El mundo perdido” de Arthur Conan Doyle y La tierra que el mundo olvidó, de Edgar Rice Burroughs.

En ambas novelas la esencia radica en un mundo nuevo, algo desconocido y una recuperación del pasado de la Tierra a pies del ser humano para manejarlo con una visión contemporánea. El mito hecho realidad y cómo el ser humano reacciona ante un suceso así. La inspiración le vino a Cooper de aquellas novelas, y la película empezaba a tomar forma hasta convertirse en una realidad en 1933.

Además de un simple deseo de impresionar y de puro espectáculo, como también sucede con otros monstruos como en el caso de Godzilla, al nacimiento de King Kong se le pueden atribuir también causas políticas, económicas e incluso sociales. Es indudable que el año en el que se estrenó el mundo atravesaba un momento convulso e inquietante en varios aspectos. Por un lado, hacía pocos años había finalizado la Gran Guerra con las numerosas muertes que provocó y ese sentimiento de desesperanza en el ser humano y la manera casi inhumana de aniquilarse entre ellos. Por otro lado, el mundo se hundía en una profunda depresión a causa de la crisis económica, el famoso crack del 29 había sido un duro golpe para la economía de Estados Unidos, y por ende, del resto del mundo capitalista, y todo ello unido había creado un clima de profunda desazón y de miedo.
En este contexto, la aparición de un monstruo, de un gorila gigante que aniquilaba el centro financiero del mundo y amenazaba con destruir casas y edificios suponía todo un símbolo de la destrucción de lo que el hombre había sabido construir, todo un golpe destructivo y moral, tal y como se estaba sufriendo en esos momentos en la vida real. King Kong suponía la amenaza, pero una amenaza que venía de la codicia del ser humano, de sus ansias de poder, de dinero y de fama a costa de manejar a su antojo a un animal, a costa de manejar a su antojo en definitiva a la naturaleza, consiguiendo que Kong acabe siendo finalmente una víctima más de todo este conjunto.

Las razones por las que un mito como King Kong ha llegado tan vivo a nuestros días se debe en parte a que las posteriores adaptaciones han sabido mantener en cierto modo este espíritu, y que se han realizado con un profundo respeto (cuando no homenaje) a la versión original, porque a pesar del transcurso de los años, los miedos y temores de aquella época no han variado a lo largo de los años y por tanto, el alma de la película ha ido permaneciendo todo este tiempo.
Por otro lado la película se mueve en un romanticismo que sí ha podido ir variando con sus versiones, aunque siempre ha desembocado en un nexo en común que le ha hecho y le sigue haciendo aún muy atractivo.

Las películas Kong

En cierto modo, se podría decir que hay hasta el momento cinco películas sobre King Kong que más o menos han mantenido la esencia, el espíritu y el alma del enorme simio y de su particular historia. Entre medias se han ido realizando otras películas que también conviene comentar pero que podrían formar parte de una segunda clasificación.

King Kong (1933)

Fue la primera, y en términos generales sigue siendo la mejor. De hecho va a ser difícil superarla porque aquella película tiene una magia muy especial, un encanto muy cautivador y cuenta con el factor sorpresa, la originalidad y la fantasía que antes no se había visto en el cine. Aparte de esto, la película tiene innumerables elementos para considerarla una gran película, comenzando por el guión.

Esta primera King Kong, dirigida por Merian C. Cooper, y Ernest B. Schoedsack cuenta con un guión (Edwar Wallace) excelentemente elaborado, hasta tal punto que casi podemos hablar de dos películas distintas: antes de la aparición de King Kong y posterior a su aparición, ambas partes magníficamente bien narradas y desarrolladas.
Cuenta con un reparto también muy brillante, especialmente la mítica Fay Wray y Robert Armstrong.
Pero sin duda lo que más sorprendió en su momento y lo que aún sigue sorprendiendo y maravillando son los efectos especiales de aquella película de 1933. Con la dificultad de medios de la época, pero con un trabajadísimo estilo stop-motion, se logra que Kong cobre una vida muy especial, que transmita sentimientos, emociones y también terror. Todo un logro para aquella época.
La historia (que en términos generales se ha sabido respetar a lo largo de los años), nos presenta a un ambicioso equipo de cine que se va a rodar una película a una isla desconocida. Allí no sólo encontraran a una tribu salvaje y ancestral sino también a un extraño ser al que idolatran. Pronto conocerán a ese animal y pronto tendrán con vérselas con él si quieren rescatar a la bella de sus garras. La película nos trasladará de manera muy fluida de la selva a la ciudad y de la ciudad a los comportamientos salvajes de los humanos, siempre buscando la paradoja, o la contrariedad de los actos y siempre reflexionando sobre la codicia y las consecuencias que conlleva en mundo donde no hace mucho tiempo la codicia había llevado a la depresión.
Fue el pistoletazo de salida, y aún sigue siendo la película de referencia e imprescindible.

El Hijo de Kong (1933)

Aprovechando el éxito de esta primera película, el mismo equipo se lanzó a por una secuela, en el mismo año, esta vez con el hijo de Kong. Nuevamente nos encontramos con dos partes de películas claramente diferenciadas, pero esta vez, si la primera parte resulta entretenida, la segunda es bastante floja. Sin tantos medios, ni tiempo para trabajar cuidadosamente, esta segunda película se pierde en sus propios defectos, y nos presenta a un hijo de Kong casi cómico para contrarrestar la poca envergadura del proyecto. La historia nos traslada a pocos años después del descubrimiento de Kong, con el mismo personaje que se lanzó a la búsqueda, esta vez arruinado y con pocas perspectivas. Toda la historia final se queda esta vez en la isla, y se cuenta nuevamente con unos buenos efectos stop-motion que en momentos resultan interesantes. Aunque es una película menor, no cabe duda que es importante, dado que se trata de prácticamente el mismo equipo de la primera, y de que vuelve a retomar el tema aunque con la ausencia de un King Kong que pereció tras la caída espectacular caída del Empire State y con el que existe cierto sentimiento de culpa.

King Kong (1976)

Cuarenta y tres años después de aquella primera proeza, el productor Dino de Laurentis se propuso crear una nueva versión del mito, y con la batuta del director John Guillermin se adentraron por la difícil senda de una nueva recreación, con un trío protagonista formado por Jeff Bridges, Jessica Lange y Charles Grodin. Si bien, la adaptación es bastante fiel a la película original, hay ciertos cambios propios de la época y también ciertos cambios en cuanto a la relación de Kong con la chica. En esta ocasión se nos presenta un elemento más sexual, potenciado por el encanto de Jessica Lange y una relación que si bien la hace atractiva desde el punto de vista comercial, le hace perder enteros en cuanto al realismo de la misma (que nunca debiera perderse), de manera que nos presenta a un Kong más obsesionado con la chica. La película en no pocas ocasiones gira sin rubor hacia la comercialidad más profunda, especialmente en su tramo final. Aun así, es una digna segunda película que si bien no ensombrece a la primera, le aporta aires nuevos y nos presenta un nuevo Kong bien caracterizado y con sentimientos muy marcados.

King Kong 2 (1986)

Diez años más tarde de esta película, el dinero llamaba a la puerta de la productora de Laurentiis y como suele ocurrir en estos casos el resultado deja mucho que desear. De nuevo dirige John Guillermin, y en el reparto aparecen Brian Kerwin, Linda Hamilton y John Ashton no precisamente aportando un gran trabajo ninguno de ellos. Un guión muy pobre, donde nos encontraremos a Lady Kong y un "resucitado" King Kong, en un desarrollo aburrido, hacen de esta película algo olvidable y de poca trascendencia dentro del abanico que encontramos al respecto. Un mero producto comercial que en pocos tramos funciona y que decepciona casi constantemente.

King Kong (2005)

Un cineasta apasionado del mito de King Kong y gracias a un escandaloso éxito anterior, pudo cumplir su sueño de dirigir una película del simio más famoso y con un alto presupuesto. Se llama Peter Jackson y en su momento contó con el mayor presupuesto para una película hasta la fecha. Como buen fan del mito, Jackson fue respetuoso con la historia y también con la época, y con un estilo muy personal retoma la historia original, ayudado también esta vez por unos espectaculares efectos especiales y por un acertado reparto (Naomi Watts, Adrien Brody, y Jack Black). Todo funciona bastante bien, y en esta película, de larguísimo metraje, además se da el paso de gigante de no sólo centrarse en el enorme gorila, sino también en toda una fauna salvaje, brillantemente recreada, que nos traslada a un mundo monstruoso, peligroso, inquietante, donde esta fauna convive con una tribu de humanos que tiene a Kong como su dios. Es sin duda la película más espectacular de la colección, aunque en ocasiones se recrea demasiado en la imagen abandonando por momentos el espíritu. La relación de la bella con la bestia es quizás la más compleja, con mayor sentimiento pero también con poca verosimilitud. A pesar del largo metraje, es ágil, dinámica y con una pretendida intención de sorprender y de entusiasmar en las salas de cine, algo que logra en varios momentos. A pesar de sus defectos, es una película bastante encomiable y digna del legado de Kong.

Kong: La Isla calavera (2017)

La última versión nos ha llegado este año, y ha sido bien arropada en líneas generales por crítica y sobre todo público. A pesar de esto, y a pesar de que se vuelve a contar nuevamente con un alto presupuesto y unos estupendos efectos especiales, la última película Kong es algo menor. Se vuelve a respetar el origen y desarrollo de la historia (esta vez trasladándonos a los años 70) y nos volvemos a encontrar con una película en la parte de la isla bastante atractiva y por momentos espectacular. Bien dirigida por Jordan Vogt-Roberts todo parece rodar a buen ritmo y todo parece encajar, pero se pierde en muchas esencias de la historia de Kong, la mayoría de los personajes están excesivamente caricatiruzados (especialmente el ejército) y la relación de Kong con la chica apenas tiene interés. Por otra parte se toma la licencia de eliminar la “visita” de Kong a la ciudad, dejando un final algo más vacío que el resto de las películas anteriores. Aun así, es una película entretenida y a tener en cuenta, no sólo por fomar parte de la familia Kong, sino también por presentarnos al simio de manera brillante en cuanto a espectacularidad y por mantener cierto respeto al espíritu general.

Las chicas Kong

Uno de los elementos más atractivos del mito de King Kong es sin duda su relación con las mujeres en sus distintas películas. Una relación que podría interpretarse de varias maneras en función de quién lo presente: fetiche, amor, curiosidad, pasión, erotismo, amistad...En este especial apartado de “chicas Kong”, el mito se ha visto enriquecido por unas excelentes actrices que nos han dejado algunos personajes muy destacados y muy bien interpretados.



La primera fue Fay Wray y sus ya míticos gritos de terror. Fue el primer personaje femenino y por tanto fue también el que mayor impacto causó, en una relación de difícil comprensión inicial y de posterior empatía. Un personaje marcado por el miedo, la incomprensión y por la ternura. A pesar de que nunca llega a expresar sus verdaderos sentimientos hacia la bestia, y que está más desarrollado su instinto de supervivencia, en muchas escenas se le aprecia cierto cariño y ternura hacia ella y sin duda alguna es uno de los componentes más ambiciosos y más sugerentes del que se ha alimentado el mito de King Kong y que se ha sabido mantener y transmitir a lo largo de las películas posteriores.

Fay Wray sea posiblemente la mejor chica Kong porque como la película, también está rodeada de magia, de inocencia y expresa con brillantez ese contraste con la bestia. La bella perfecta.




Helen Mack fue la segunda, aunque no propiamente “chica Kong”, sino más bien “chica del hijo de Kong”. Aún así, tiene una aportación brillante en esa primera parte de la película que comentábamos, muy del cine romántico de la época con la dosis necesaria de ternura y de belleza, para lucir en la historia. No se relaciona en exceso con la bestia, y su historia de amor es algo más “humana” y terrenal que el resto de chicas Kong.






Jessica Lange, dio rienda suelta a todo su erotismo y nos presentó a una mujer que aparece con un pasado incierto, que enamora a toda la tripulación del barco y que seduce a todo un personaje como Kong aportando un nuevo aire a esta relación compleja que antes comentábamos. Una interpretación explosiva, en línea con al clima de la película y con la intención del director, y de una frescura inusual. Una chica Kong difícil de olvidar.




Después de haber salido airosa de la persecución de un “Terminator” Linda Hamilton ya sabía lo que era sufrir por un “monstruo”. Su interpretación en esta ocasión se ve ensombrecida por el clima flojo de la película, y su trabajo tampoco es de los más brillantes de su carrera. Su personaje tampoco es de la propia relación de la bella y la bestia aunque existe cierta complicidad y comprensión en su actitud.










En el año 2005, Naomi Watts ya era una de las mejores actrices del panorama, y sin duda fue todo un acierto contar con ella para esta película. Como chica Kong es una de las mejores sin duda, por una brillante interpretación prácticamente en todos las variantes (incluso en las cómicas) y también por un personaje que aporta muchísimos matices que hasta el momento no se habían presentado. La relación no se centra sólo en el puro romanticismo, hay también un sentimiento de humanidad que se ve muy bien reflejado en el tramo que se desarrolla en la ciudad.







Al igual que le sucede a Linda Hamilton, Brie Larson no brilla como debiera en la última película de King Kong. Además de que la película no está a la altura de algunas anteriores, su personaje está muy desdibujado, su relación con Kong es muy débil, y apenas aporta nada que nos permita entender los sentimientos que se reflejan más allá de la lógica tristeza que produce ver maltratar a un animal.



Con todo, el grupo de actrices y personajes supone un conjunto muy interesante, y que sin duda han aportado el granito de arena suficiente para que el mito de Kong haya crecido y se haya hecho tan grande hasta nuestros días.

Las otras películas Kong

Aparte de las películas mencionadas, hay otras películas que también forman parte de esta gran familia, aunque clasificadas en otra categoría por su temática o por espíritu.


King Kong Contra Godzilla (1962) y King Kong se escapa (1967)

Era demasiado jugoso el tema para que el cine japonés lo dejase escapar, e Ishirô Honda dirigió dos película que están muy en la línea del cine japonés de Godzilla. Productos de puro entretenimiento, de batallas y de espectacularidad.

El gorila ataca (A*P*E)(1976)

Tampoco Corea del Sur se mantuvo al margen del magnetismo del personaje, y Paul Leder desarrolló esta película de cine destrucción que resulta bastante mediocre a pesar de contar con alguna escena destacable.

Otras curiosidades

Además de las películas de King Kong que se han comentado, el mito ha dado lugar a otra serie de curiosidades tanto en cine como en televisión como en internet.

El Gran Gorila (1949)

Aunque esta película no es de King Kong propiamente dicha, sí conviene tenerla en cuenta por varios motivos. Principalmente, está dirigida por Ernest B. Schoedsack, algunos años después de dirigir la de 1933, y no cabe duda de que se busca el mismo espíritu de aquella mítica primera película de King Kong. En esta ocasión es un gorila gigante que ha crecido cuidado por una joven durante muchos años. Nuevamente será llevado a la ciudad con consecuencias parecidas. Es una película bien desarrollada, con buenos efectos especiales y con buenas interpretaciones, logrando en muchos puntos un gran equilibrio y con un tramo final emocionante.




El grandioso hombre de Pekín (Goliathon) (1977)

Hong Kong también quiso sacar partido del mito y al igual que en el caso coreano lo hace de manera bastante mediocre. En esta ocasión es la chica la que vive en la selva, al lado de la bestia y nuevamente la falta de escrúpulos de los humanos les lleva a todos a la ciudad. Una película de poca trascendencia.






Los Simpson

En 1992 un capítulo especial llamado "La casa-árbol del terror III" nos presenta una secuencia homenaje conHomer haciendo el papel de King Kong




Google Maps

Con motivo del estreno de la película Kong: La Isla calavera, Google Maps ha querido homenajear al simio gigante más famoso del cine señalando la ubicación concreta de su hogar: la Isla Calavera. Accediendo a Google Maps y señalando “Skull Island” nos traslada a ese lugar.

Ver:La Isla Calavera



El pasado, presente y futuro

Ochenta y cuatro años después del nacimiento de King Kong, se puede decir que goza de una estupenda salud. Ha sido dirigido por buenos cineastas que han sabido aportar su sello personal sin traicionar a la esencia y el personaje ha sabido viajar generación tras generación sin perder la esencia que siempre le ha hecho grande. Si Kong tiene un pasado glorioso y un presente bastante aceptable, lo cierto es que el futuro es bastante incierto.
De momento lo que se conoce es que posiblemente se esté preparando un nuevo duelo entre King Kong y Godzilla producido por Warner Bros y Legendary Pictures, para el año 2020, en forma -presumiblemente- de blockbuster americano que a buen seguro le otorgará otro plus de espectacularidad que ha venido acompañándole estos últimos años.



Sería interesante que, en poco tiempo, algún director con inquietudes o algún productor con ambición se atreva a reinventar el mito y añadir una nueva película a esta gran colección del cine fantástico del gran King Kong, permitiendo que sigamos soñando y sigamos sorprendiéndonos, y confirme que aquel mito que surgió de un sueño, sigue a día de hoy más vivo que nunca.

Mientras tanto, será un placer disfrutar con su extenso legado.







sergio_roma00@yahoo.es
Twitter Sergio Roma

 

Fuente: CINeol | Visitada: 950 veces


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Comentarios (2)

06:56 - 03/05/2017

Miniviciao@

Guapisimo el articulo [tadoramo] [tadoramo]

20:07 - 23/05/2017

Yessy

muy interesante me gusto el articulo [oki]


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