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Crítica - Expiación. Más Allá de la Pasión

Poster

'Recomendable'

10/01/2008 - Por Korben Dallas

(3/5)

Expiación. Más Allá de la Pasión
Director: Joe Wright
Intérpretes: James McAvoy (Robbie Turner) / Keira Knightley (Cecilia Tallis) / Saoirse Ronan (Briony Tallis, 13 años) / Romola Garai (Briony Tallis, 18 años) / Vanessa Redgrave (Briony Tallis, anciana) / Brenda Blethyn (Grace Turner) / Juno Temple (Lola Quincey) / Benedict Cumberbatch (Paul Marshall) / Daniel Mays (Tommy Nettle) / Patrick Kennedy (Leon Tallis) / Harriet Walter (Emily Tallis) / Jérémie Renier (Luc Cornet) / Julia West (Betty)
Duración: 130 minutos
Sinopsis: Briony Tallis, una escritora en ciernes de 13 años, cambia irremediablemente el curso de varias vidas cuando acusa al amante de su hermana mayor de haber cometido un crimen en el que no tuvo nada que ver. [...]
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Estreno en España: 11 de Enero de 2008
Nota I.M.D.B.: 8,1/10 (13492 votos)


CRÍTICA



Expiación.
Partiendo de la sólida base propuesta por la excepcional novela de Ian McOwen del mismo título, Joe Wright dirige la adaptación para la gran pantalla que ha realizado el guionista Christopher Hampton, artífice de los excelentes guiones de Las amistades peligrosas y Carrington.

Expiación narra las vicisitudes de Briony Tallis, una escritora precoz, acunada en una familia de la alta sociedad inglesa de primeros de siglo, a lo largo de tres etapas de su vida: su adolescencia (Saoirse Ronan), marcada por un amor juvenil hacia Robbie Turner (James McAvoy), novio de su hermana Cecilia (Keira Knightley); su madurez (Romola Garai), como enfermera durante la Segunda Guerra Mundial; y finalmente su vejez (Vanesa Redgrave), momento en que concluye la novela de su vida, en la que narra el terrible error que cometió al incriminar a Robbie en un acto violento que él nunca cometió, separando de por vida a su hermana del lado de su amante.

Lo principal a la hora de ver el film de Wright es tener en cuenta dos factores primordiales: el primero (y principal) es que se trata de una película sobre el lenguaje literario, con todo lo que ello conlleva y no de una película romántica o de guerra, por más que los carteles o el trailer lo quieran hacer ver (el subtítulo “más allá de la pasión” de la cartelera va a suponer una surtida cola de decepciones en la butaca… ). Por ello hay que partir de la base de la deficiencias del lenguaje cinematográfico a la hora de representar lo abstracto, con recurrentes lugares comunes como la voz en off o la redundancia argumental, por los diferentes puntos de vista, de autor y espectador, que en el film están perfectamente integrados y que suponen el elemento de mayor interés de una historia que (premeditadamente) tiene poco que contar.



El segundo, el tremendo formalismo que caracteriza al señor Wright, que ya demostrara en Orgullo y Prejuicio (que contó con un bonito ejército de detractores pero que, a mi juicio, se minusvaloró considerablemente) y que hace de su película una paleta interminable de imágenes llenas de preciosismo y opulencia, recovecos e intensidad artística, pero que, como es natural, puede frenar un poco el ritmo narrativo y resultar cansino. En concreto, toda la primera parte, el verano en casa de los Tallis, se presenta como un minucioso retrato de los habitantes e invitados, en el que cada gota de sudor y cada encaje de los vestidos son perseguidos por un ojo heredero del Ivory más inspirado en pos de algunas de las mejores escenas que hayan dado las pantallas este año. Y que evoluciona en su segunda parte hacia un oscurantismo maduro que culmina en el castillo de artificio magistral que es el plano secuencia en la playa, escena que de por sí ya asienta al filme como un producto a considerar.

Inteligentemente, Wright no duda en confiar en un plantel de actores de excepción de entre los cuales Keira Knightley brilla con particular esplendor, consolidando una fenomenal interpretación, con poco metraje pero muchísima intensidad, sin miedo a enfrentarse a un personaje con características para resultar desagradable en una suerte de Escarlata inglesa que bien le debería valer el reconocimiento de la crítica. Por su parte y cada una en su rigurosamente trazada línea dramática por una dirección de actores soberbia, las tres intérpretes encargadas de encarnar a Briony dotan a un mismo personaje de rotundidad y credulidad, apoyándose en los trabajos de sus compañeras para presentar un trabajo de conjunto muy interesante y maduro (particularmente, sin denostar a las otras, se agradece la aparición, breve y relevante de Vanessa Redgrave, enseñándonos la gran actriz que ha sido siempre).

Expiación es un filme recomendable para todos aquellos que gustan de las historias que consisten en crear historias, que disfrutaron con las tribulaciones de Virginia Wolf en Las Horas (film con el que comparte más de uno y más de dos rasgos distintivos, atención a la partitura compuesta por Dario Marianelli que cuenta con la curiosidad y acierto de incluir sonidos de máquina de escribir como instrumento), que golpea con fuerza con su contención y que despierta toda una gama de sentimientos y de afectos en el espectador jugando con un romance maldito sin que por ello se convierta en una nueva revisión del amor en tiempos turbulentos que tantas veces nos ha torturado.

 

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