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Crítica - [Rec]

Poster

'Sangre y vísceras sanean el cine español'

22/11/2007 - Por Veerleen

(3/5)

[Rec]
Director: Jaume Balagueró / Paco Plaza
Intérpretes: Manuela Velasco (Ángela Vidal) / Ferrán Terraza (Manu) / Jorge Serrano (Sergio) / Carlos Lasarte (César) / Carlos Vicente (Guillem) / Pablo Rosso (Marcos) / David Vert (Álex) / Vicente Gil (Policía) / Martha Carbonell (Sra. Izquierdo) / Manuel Bronchud (Abuelo) / Maria Lanau
Duración: 85 minutos
Sinopsis: Cada noche, Ángela, una joven reportera de una televisión local, sigue con su cámara a un colectivo distinto. Esta noche les toca a los bomberos, con la secreta esperanza de poder vivir en directo un impactante incendio. Pero la noche trascurre [...]
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Estreno en España: 23 de Noviembre de 2007


CRÍTICA



Parece que la veda que abrió en su día “El proyecto de la bruja de Blair” va teniendo herederos, y si alguien lo duda, no hay más que mirar cada nueva tanda de estrenos. Es curioso que cuando las grandes compañías se rascan la cabeza decidiendo cómo mejorar la calidad de la imagen, cada vez más películas demuestren que ésa no es siempre la mejor opción. “Redacted” o “Muerte de un presidente” mezclan materiales de toda procedencia. “28 semanas después” y “El orfanato” impactan con el uso de la visión nocturna. Ahora “Rec” lleva hasta un extremo estas influencias de la televisión más cutre y la convierte en lenguaje artístico.
No hay montaje, apenas hay guión, y la estructura se convierte en la de un reportaje de televisión en bruto; lo que una periodista y el cámara que la acompaña, consiguen grabar dentro de un espeluznante edificio. Lo que comienza como un seguimiento a un equipo de bomberos, acaba convirtiéndose en una película de zombis.

El género de terror es probablemente el que más se beneficia del uso de la imagen no académica porque consigue que nos identifiquemos más con lo que ocurre. La cámara está manejada por un personaje más, al que oímos hablar y entrevemos de vez en cuando. Las secuencias duran lo que haga falta, 5, 10, incluso 15 minutos. La consigna es “grábalo todo”. El trabajo real de los equipos ENG (nombre con que se conoce a estos pequeños grupos de trabajo) queda perfectamente reflejado en la película, al más puro estilo Madrid/Andalucía/España Directo: el cámara no deja de grabar aunque las cosas se pongan cada vez más feas y la reportera no deja de “chupar” cámara aunque cada vez esté más histérica. Cuando la cámara corta, nos quedamos a ciegas.



La narrativa es eficaz y los sustos están asegurados sin necesidad del uso de los recursos tradicionales del género. Nada de música atronadora, chirridos de puertas o sonido ambiente tenso. Todo está justificado (o por lo menos se intenta) y no se echan en absoluto de menos los tópicos. El espacio fuera de campo se convierte en protagonista esencial. Cuando el cámara se da la vuelta para correr, la angustia es mayor porque no sabemos a qué distancia está el peligro detrás de nosotros. La espalda del cámara es realmente nuestra espalda desprotegida.
La imagen es potente y funciona, pero el guión, como suele pasar con estos productos, es previsible y facilón. Casi en todo momento puede adivinarse lo que va a ocurrir o quién será el siguiente en caer. Pocas sorpresas y aún así, la tensión creada es tan eficaz que no deja de sobresaltarte.

Muy entretenida, muy eficaz y muy natural, cosa rara en las películas de terror. Manuela Velasco, la reportera, ha sido presentadora y redactora y conoce bien el trabajo. Recibió en Sitges el Premio a Mejor Actriz, aunque quizá llega a la histeria demasiado pronto en la película. El resto del reparto lo forman, por expreso deseo de los directores, actores desconocidos pero muy eficaces. La pareja de ancianos, el vecino repeinado, los bomberos, todos ellos parecen sacados de las calles de nuestro barrio. Esas reacciones espontáneas que se consiguieron no contando a los protagonistas lo que iba a suceder en cada toma, son el alma de la película.

Premio del Público y Premio de la Crítica en Sitges, derechos adquiridos para el remake americano antes de su estreno, ventas con cientos de copias por todo el planeta. Balagueró y Plaza lo han vuelto a conseguir. Parece que la sangre y las vísceras están saneando el cine español.

 

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