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Crítica - La Fuente de la Vida

Poster

'Hermosísima'

26/04/2007 - Por Mrs de Winter

(3/5)

La Fuente de la Vida
Director: Darren Aronofsky
Intérpretes: Hugh Jackman (Tom Creo/Tomás) / Rachel Weisz (Izzi Creo/Reina Isabel) / Ellen Burstyn (Dra. Lilian Guzetti) / Stephen McHattie (Gran Inquisidor Silecio) / Cliff Curtis (Capitán Ariel) / Mark Margolis (Padre Avila) / Sean Patrick Thomas (Antonio) / Donna Murphy (Betty) / Ethan Suplee (Manny) / Alexander Bisping (Soldado Del Toro)
Duración: 96 minutos
Sinopsis: El Dr. Tom Creo busca una cura contra el cáncer para ayudar a su mujer Izzi, que está muriendo de dicha enfermedad. La respuesta puede estar en la savia de un árbol guatemalteco que podría ser el mítico Árbol de la [...]
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Estreno en España: 27 de Abril de 2007
Nota I.M.D.b: 7'8/10 (14586 votos)



CRÍTICA



Año 1500: el conquistador español Tomás comienza la búsqueda de la fuente de la juventud, que según las leyendas, es la llave a la vida eterna. Año 2000: el científico Tommy Creo (curioso apellido) investiga una cura para el cáncer, en un intento por salvar la vida de su mujer, Izzi. Año ¿2500?: Tom vaga por el espacio acuciado por los recuerdos y la incertidumbre. Estos tres personajes son una misma persona, y mientras los tres hilos se desarrollan, asistimos a una historia hermosísima que habla del amor y de la muerte, los grandes temas que han fascinado a la humanidad desde que comenzó a cuestionarse su existencia.



The Fountain es una película atípica, que puede dar lugar a múltiples interpretaciones, aunque era de esperar, viniendo de la mano del creador de Pi y Requiem por un Sueño. Es además un film que ha tardado años en ser llevado a la gran pantalla, tanto que se editó un cómic ante la imposibilidad inicial de acabar el proyecto. En este caso, el genial Darren Aronofsky nos presenta a Tommy, un científico obsesionado con salvar a su esposa del cáncer que la está consumiendo. Ella está escribiendo un libro sobre un conquistador del siglo XVI que muestra esa misma obsesión por encontrar la fuente de la vida, y a la vez contemplamos lo que parece ser una proyección de todos los miedos y deseos del protagonista, a modo de astronauta new age flotando en una nebulosa. La película está estructurada de modo que va dando saltos entre las tres realidades, aportando cada vez más pistas nuevas y más detalles sobre la visión de Tommy y la de Izzi. El lazo que les une se refuerza a cada paso, y la historia de amor entre ambos ofrece escenas absolutamente enternecedoras. Pero la percepción de la enfermedad difiere totalmente en uno y otro, pues mientras que ella ha llegado a aceptar la muerte como destino próximo e ineludible, incluso como acto de creación, él se empeña en luchar contra la parca.

Hugh Jackman, protagonista casi absoluto del film, elabora su personaje más "serio" hasta el momento. Aporta una carga de emotividad y enamora de tal forma a la cámara que resulta imposible no sentir empatía por su personaje. Le acompaña Rachel Weisz, un bello ángel dentro de este cuento de hadas. Porque The Fountain muestra la realidad palpable de sus protagonistas, pero crea también un mundo de ilusión en el pasado y en el futuro. El pasado, la historia de un aventurero que si bien no se sostiene en cuanto a fidelidad histórica (ni creo que lo pretenda), se convierte en un precioso relato que en sus escenas finales nos regala imágenes hermosísimas. El futuro también muestra un mundo ideal, etéreo, espiritual, de una belleza visual indiscutible. Sin embargo, esta última línea abusa en muchos momentos de las connotaciones zen y la meditación, llevando hasta el límite de la ridiculez los viajes de Jackman dentro de una bola de cristal en la que solo falta la bruja Avería. Junto a los protagonistas, destaca la fugaz aparición de Ellen Burstyn, a la que el mismo Aronofsky sacó del submundo de telefilmes y películas románticas en que nadaba, con la excelente Requiem por un Sueño, y que demuestra su solvencia en los breves minutos que llena la pantalla. Pero esta es una película de dos personajes, Izzy y Tommy, y Hugh Jackman se adueña de la pantalla en casi todo el metraje.



Errores de concepto, o incluso argumentales, aparte (sobre todo lo que refiere a las últimas escenas futuristas), hay que reconocer que Aronofsky ha realizado un trabajo excepcional en la creación del universo que envuelve las tres historias. Todas las imágenes son preciosas, planos elegidos con acierto, una diseño de producción cargado de imaginación, todo ello perfectamente realzado por un montaje que alterna con habilidad las tramas en poco más de hora y media. El resultado no tiene nada que ver con los anteriores experimentos del director, si bien se ha rodeado de sus colaboradores habituales. Desde la fotografía de Matthew Libatique hasta la música de Clint Mansell, todos los aspectos formales cuadran a la perfección. Y es en este último punto donde debo insistir, porque la banda sonora de The Fountain es un auténtico regalo para los oídos, magníficamente interpretada por The Kronos Quartet y Mogwai. Aunque peca un tanto de reiterativa, es de lo mejor que he escuchado en una sala de cine este año.

En su conjunto, se podría decir que The Fountain es una película hermosa; qué digo, hermosísima. De haber prescindido de la insistencia en el rollo new age, podría haber calado mucho más hondo, y a pesar de sus defectos, ofrece una acertada reflexión sobre la muerte y un original universo ficticio que bien merece un visionado.

 

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6.69

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