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Crítica - El Truco Final (El Prestigio)

Poster

'Alternativa “comercial” al cine “comercial”'

11/01/2007 - Por Irulan

(3/5)

El Truco Final (El Prestigio)
Director: Christopher Nolan
Intérpretes: Hugh Jackman (Robert Angier) / Christian Bale (Alfred Borden) / Michael Caine (Cutter) / Rebecca Hall (Sarah Borden) / Scarlett Johansson (Olivia Wenscombe) / David Bowie (Nikola Tesla) / Andy Serkis (Alley) / Piper Perabo (Julia Angier) / Roger Rees (Owens) / Jamie Harris (Sullen Warder) / Ricky Jay (Milton) / Chao Li Chi (Chung Ling Soo) / William Morgan Sheppard (Merrit) / Chris Cleveland (Will) / Daniel Davis (Juez) / Jim Piddock (Fiscal) / Christopher Neame (Defensa) / Ron Perkins (Gerente de hotel) / Jodi Bianca Wise (Asistente) / John B. Crye (Voz)
Duración: 128 minutos
Sinopsis: Alfred y Robert son dos magos rivales en el Londres de comienzos del siglo XX, que compiten entre ellos por ser los mejores en su campo. Cuando Alfred realiza el mejor truco de magia jamás visto, la única obsesión de Robert [...]
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Estreno en España: 12 de Enero de 2006
Nota I.M.D.B.: 8’1/10 (19229 votos)



CRÍTICA



Si hay algo difícil a la hora de enfrentarse a una crítica es que la película en cuestión te haya producido una total y absoluta indiferencia. Tal y como me ha sucedido a mí con El Truco Final. El Prestigio, y muy a pesar de que fuese una cinta que personalmente esperaba. Dirigida por uno de los nombres más prometedores de la industria (Christopher Nolan), con un reparto de campanillas (Christian Bale, Hugh Jackman, Michael Caine, Scarlett Johansson, David Bowie,…) y un planteamiento narrativo y formal de lo más interesante, la película no está mal, pero tampoco bien (del todo). Hay algo que falta, algo que sobra, algo que no sabes qué es pero que está ahí, como cuando presencias un truco de magia. Sabes que hay truco, pero no sabes dónde está.



El Truco Final no es una película de magia, sino de magos. O más bien de hombres. De dos hombres enfrentados no sólo profesional sino personalmente. Dos hombres obsesionados y atormentados (características bastante comunes en los protagonistas de Nolan). Unidos en sus comienzos y separados por sus distintas visiones del mundo -que desembocan en una desgracia que escindirá su amistad-. Dos hombres que sin embargo no saben vivir el uno sin el otro. Se persiguen, se buscan, se encuentran, se chocan. Ambos pretenden ser el más exitoso mago, el más inteligente, el mejor.

La película así nos muestra los puntos de vista de estos dos personajes: Borden (Bale), que posee un auténtico don para la magia pero es torpe a la hora de tratar con el público, y Angier (Jackman), quizá menos talentoso pero encantador sobre el escenario. De este modo ambos se complementan. Se envidian. Envidian lo que tiene el otro, lo que a aquel le hace especial. Y así entran en una espiral intentando robarse trucos, robarse público,…y poco a poco esta espiral se vuelve más y más destructiva, hasta llegar a un final anunciado, pues la película funciona a base de flashbacks. Comenzamos conociendo el final (o casi), y de ahí vamos hacia delante y hacia detrás.



Estos juegos temporales hacen que la primera parte de la cinta resulte un tanto confusa. Conocemos lo que piensa Angier porque Borden lee un diario en el que Angier escribió lo que leyó en las notas de Borden. Vemos esos hechos, saltamos de un lado a otro en el pasado y a su vez vivimos el presente. Sin embargo, también es cierto que pronto nos acostumbramos, que se llega a un equilibrio. Tan cierto como que no resulta demasiado difícil averiguar cuál será el “truco final” de la película (si no entero, sí en parte). Sorprender en estos días es difícil, muy difícil, y quizá en este caso la apertura del film no ayude.

Aun así, el balance general de la cinta es positivo. Todo el reparto luce espléndidamente, y junto a ellos está la puesta en escena: decorados, vestidos y algunas secuencias realmente bellas y sobrecogedoras. Además, en una segunda línea de lectura, la película plantea la posibilidad de que exista una verdadera “magia”, o más bien una ciencia que en nuestros días todavía parece futurista (idea esta que resulta bastante interesante). La dirección de Nolan es, como uno puede esperar, seria, sobria y fría. Elegante y oscura. El ritmo de la película algo lento -quizá la parte central se vea algo resentida- pero eficaz para lo que se nos cuenta y sobre todo si pensamos en el juego formal. El Truco Final es una alternativa “comercial” al cine “comercial”, una película que desde luego será mucho más que agradecida para el espectador que busque entretenimiento inteligente, y sólo por esto se convierte en un título recomendable para empezar bien un prometedor 2007.

 

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