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Crítica - Crash (Colisión)

Poster

'Redonda'

12/01/2006 - Por Irulan

(4/5)

Crash (Colisión)
Director: Paul Haggis
Intérpretes: Don Cheadle (Det. Graham Waters) / Terrence Howard (Cameron Thayer) / Matt Dillon (Sgt. Jack Ryan) / Chris 'Ludacris' Bridges (Anthony) / Ryan Phillippe (Oficial Tommy Hanson) / Thandie Newton (Christine Thayer) / Michael Peña (Daniel) / Shaun Toub (Farhad) / Larenz Tate (Peter) / Marina Sirtis (Shereen) / Sandra Bullock (Jean Cabot) / Brendan Fraser (Fiscal del Distrito Rick Cabot) / Jennifer Esposito (Ria) / William Fichtner (Jake Flanagan) / Keith David (Teniente Dixon) / Loretta Devine (Shaniqua Johnson) / Nona Gaye (Karen) / Tony Danza (Fred) / Bahar Soomekh (Dorri)
Duración: 122 minutos
Sinopsis: Durante una Navidad inusualmente fría, las vidas de varias personas se entrecruzan en Los Angeles. Un policía veterano y racista, su compañero novato e idealista, una ama de casa blanca esposa del fiscal del distrito, un tendero iraní, una pareja de [...]
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Estreno en España: 13 de Enero de 2006
Nota en I.M.D.B.: 8'5/10 (32304 votos)



CRÍTICA



Son pocas las películas que llegan a nuestro país sin retraso, pero es que a veces se dan casos que son incluso escandalosos. Casos como el de Crash, un film estrenado en las pantallas de medio mundo a mediados del 2005 y que aun habiendo cosechado un buen éxito, tanto de crítica como de público (por no hablar de sus numerosos premios), no aterriza en nuestros cines hasta Enero del 2006. Y es raro, porque viendo Crash una no se imagina que sea una película de difícil acceso, ni controvertida. Al contrario, Crash tiene potencial para triunfar en la taquilla, para encandilar a los espectadores españoles como ya lo hizo el año pasado Million Dollar Baby y para demostrar que a veces la calidad y el éxito no están reñidos, y que no sólo las explosiones y los efectos especiales pueden triunfar en la cartelera.

Y precisamente la anterior comparación con Million Dollar Baby es de todo menos casual, porque el fantástico guión de aquella está firmado por la misma pluma que firma y dirige el título que nos ocupa: la de Paul Haggis, un cineasta que está demostrando no sólo poseer una brillante mano para los textos, sino también pulso para la dirección.

Crash es una fantástica película coral, ante la cual podemos encontrar dos referencias claras: por un lado la premiada Traffic de Steven Soderberg, con la que comparte ciertos temas (duros), y por el otro la bellísima Magnolia de Paul Thomas Anderson, con la comparte cierto espíritu y el gusto por la coincidencia (aparte de unos cinco últimos minutos casi calcados). Sin embargo Crash tiene una profunda identidad propia que la desmarca de esos títulos anteriores, o más bien la coloca a su misma altura, y no en el lugar del alumno aventajado. En poco más de hora y media asistimos a una hermosa reflexión sobre las relaciones humanas, sobre cómo es la vida en nuestros días, sobre cómo somos nosotros mismos. Y este es el gran acierto de esta cinta, por encima de otras semejantes que quizá se centran en otros menesteres.

La película nos habla de cómo es la vida en Los Ángeles durante 36 horas. Y no nos habla sólo de la vida de los más ricos, ni de los más pobres, nos habla de las vidas de todos, de cómo éstas se entrecruzan y se influyen y de cómo no podemos vivir los unos sin los otros. Ya en el prólogo (a modo de flash-forward), el personaje de Don Cheadle (también productor) nos dice qué vamos a ver, nos habla de esos accidentes de coches cuyo número aumenta y de cómo las personas colisionan (crash) porque es la única forma que tenemos en nuestros días de estar en contacto los unos con los otros. Pero Crash no sólo habla de esto, sino que también nos viene a contar cómo todos somos ángeles y demonios, cómo todos somos blanco y negro, y cómo todos somos tan buenos como malos, sin excepción. La película trata igual a todos sus personajes, sean de la clase social que sean, de la raza que sean (y el racismo, de todos tipos, está más que presente en el film), y lo hace de forma limpia y sencilla, sin perdones ni excusas. Otra cosa es lo que nosotros decidamos a la salida, ¿quién es bueno? ¿quién no lo es?

Para contar su historia, Haggis cuenta con un reparto de lo más variopinto. Los nombres más conocidos quizá sean los que más sorprendan: y es que dos de los papeles más pequeños recaen en manos de Brendan Fraser (quien de todas formas ya ha demostrado –Dioses y Monstruos, El Americano Impasible- que es más que capaz de enfrentarse a un rol dramático) y Sandra Bullock (que más o menos se defiende). Junto a ellos, el mencionado Don Cheadle, un fantástico Matt Dillon, Thandie Newton, Jennifer Esposito o Ryan Philippe, todos ellos espléndidos en unos papeles más que agradecidos y conformando uno de los casts más sólidos de los últimos años, de esos donde lo que prevalece es el personaje y no el actor.

Pero la película no sólo brilla en los aspectos de dirección, guión o reparto, también nos encontramos con que tiene una fotografía de esas que atrapan y crean atmósfera, donde el uso de negativos de alta sensibilidad y lentes polarizadas dan lugar a unas imágenes que, aunque sencillas y (por qué no decirlo) poco originales, resultan bellas y sobrecogedoras. Y todo esto hace que el producto final sea redondo, y que sólo se vea quizá resentido en sus últimos quince minutos, donde se cierran tantas y tantas historias de una manera poco fluida, manera que se contrapone al brillante montaje de la cinta que por lo demás tiene un ritmo incansable y constante. Sin embargo esos minutos finales no enturbian el recuerdo de haber visto una película de calidad, de esas que recomendamos a nuestros conocidos (sean quienes y como sean) y que nos alegramos de haber visto.

 

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