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Crítica - Eduardo Manostijeras

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'Aún sigo bailando bajo la nieve'

11/08/2005 - Por morneo

(5/5)

Aún sigo bailando bajo la nieve

“Eduardo Manostijeras” es tal vez la obra mejor reconocida y valorada por el público y crítica de Tim Burton. Partiendo de un guión coescrito con Carolina Thompson, quien años después firmó guiones de esquemas muy similares como “La Familia Addams” o “Pesadilla antes de Navidad”, Burton nos ofrece un bonito cuento de hadas, que podría ser perfectamente uno de esos imaginativos relatos que se cuentan a los niños para dormir, pero que siempre esconden una moraleja por detrás. Ese tratamiento de cuento es que le confieres cierto grado de calidez y ternura a “Eduardo Manostijeras”, ya que una vez vista, es una de esas historias inolvidables. Al principio se puede considerar como una mezcla entre “Frankenstein” y “Pinocho”, ya que posee elementos de ambas historias, como la ternura que se esconde detrás de un ser físicamente horrible o la ilusión de un viejo inventor de que su creación tenga corazón. Además, a medida que avanza la película, vemos también que guarda ciertas similitudes con “La Bella y la Bestia”, con ese amor casi imposible entre Eduardo y Kim.

Burton dirigió esta película después de cosechar un gran éxito de taquilla con “Batman” y podemos considerar que “Eduardo Manostijeras” es donde Burton da más rienda suelta a sus ambiciones creativas, que ya apuntaban alto con sus anteriores cortos y realizaciones, pero esta película es la cumbre de todo, su película más personal, donde vemos todo lo que Burton puede ofrecernos, creando esos imaginativos mundos con la ayuda además de Bo Welch, que guarda una estética similar a “Bitelchús”. Esos mundos quedan claramente definidos, como el de Eduardo, lleno de oscuridad, sombrío, que contrasta enormemente con la zona residencial que hay cerca de la mansión donde vide. Burton idealiza el mundo que descubre Eduardo como lo que se puede definir una sociedad casi perfecta, estricta, repleta de un colorido pastel, que nos hace llamar la atención de cómo es la gente que habita ese lugar, quienes ven en un principio a Eduardo como una atracción de feria, aprovechándose de su inocencia e ignorancia, siendo finalmente intolerantes con él y tratándole como un monstruo. La película plantea diversos dilemas morales que al hacen ser más interesante si cabe, de cómo un ser inocente sabe o no sabe discernir el bien del mal, de cómo la sociedad te eleva enseguida y te destruye con impune rapidez.

A todo esto ayudan los protagonistas, el principal es quien hace el papel de Eduardo, Johnny Depp, que consigue en esta película su primer papel protagonista de cierta relevancia (si obviamos esa película algo menor, pero no por ello menos interesante que es “Cry Baby”), siendo en años posteriores uno de los actores más habituales de toda la filmografía de Burton. A pesar de que verbalmente Eduardo es poco expresivo, Depp consigue con sus gestos y actitud darnos toda la ternura y sensibilidad de Eduardo en una actuación bastante notable. A su lado, una jovencita Winona Ryder, que anteriormente que ya había aparecido en un anterior film de Burton, “Bitelchús”, y que hace un papel en el cual encaja a medida, aunque el color de su pelo sea posteriormente atípico en todas las películas que hizo. Ryder protagoniza una de las escenas más memorables cuando baila bajo la nieve. También aparece la siempre excelente Dianne West y en un particular homenaje de Burton a uno de los ídolos de su niñez, vemos en su última aparición en la gran pantalla a Vincent Price. Como es habitual en el cine de Burton, la banda sonora esta compuesta por Danny Elfman, quien compone seguramente la melodía más dulce y evocadora de la Navidad que jamás podremos ir. “Eduardo Manostijeras” no es simplemente un cuento de hadas, es una historia relatada con ternura, con moraleja, que nos produce muchas sensaciones y emociones… y que queréis que os diga, siempre que nieva me pongo a bailar.

 

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