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Crítica - Las Aventuras del Barón Munchausen

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'Aventura fantasiosa'

10/04/2005 - Por morneo

(2/5)

“Las aventuras de Gilliam”

La primera imagen que me viene a la cabeza siempre que pienso en la figura del Barón de Munchausen, es ver volar a este pintoresco personaje sentado sobre una bola de cañón. Realmente existió el Barón de Munchausen, que luchó con los rusos contra los turcos allá por el siglo XVIII. Según se cuenta era un gran orador, que narraba sus aventuras y batallas con gran imaginación y un escritor llamado Rudolf Erich Raspe publicó un libro que se basaba en las historias y relatos del propio barón.

Terry Gilliam, quien no lo conozca, era miembro del grupo cómico británico Monty Python, siendo además escritor, director y protagonista de varias películas protagonizadas por esta singular compañía. “Las aventuras del barón de Munchausen”, puede definirse, como también comentó Gilliam, la tercera parte que cierra una trilogía, que empezó con “Los Héroes del Tiempo”, que estuvo más encaminada a un público infantil, le siguió “Brazil”, más dirigida a un público adulto y finalizando con “Las aventuras del Barón de Munchausen”, más encarada tal vez a un espectador más maduro, pero que resulta igual de atrayente para el público de todas las edades.

Posiblemente fuera el proyecto más ambicioso de Gilliam, con un espectacular presupuesto de 40 millones $ y muchas expectativas puestas por los productores, pero que se estrelló estrepitosamente en taquilla. Una de las posibles causas puede ser posiblemente el que la película no se identifica con un determinado tipo de género o público. Lo que no se puede negar es la desbordante imaginación que nos ofrece Gilliam, todo ello rodeado de unos espectaculares efectos y unos ostentosos decorados diseñados por el prestigioso Dante Ferretti, pero juega en su contra un guión tal vez poco definido, ya que posee unos personajes poco explotados, ya que podían dar más de sí.

El protagonista de estas alucinantes aventuras es, como no, el Barón de Munchausen, interpretado por un desconocido para el gran público como es John Neville, que aporta a su personaje esa elegancia y flema británica muy adecuada a su personaje. Posteriormente su carrera apenas tuvo relevancia, perdido en personajes secundarios. A su lado aparece otro miembro de los Monty Python, Eric Idle, el fallecido Oliver Reed interpretando de manera convincente al Dios Vulcano, otro actor británico como es Jonathan Pryce y una preciosa niña mellada llamada Sarah Polley, que muchos conocerán por su protagonismo en “Amanecer de los muertos” o sus apariciones en películas como “El dulce porvenir” y “Exótica”. La labor interpretativa de los actores es muy loable es esta fantasía a veces surrealista sacada de la mente de un anciano barón, que llega a una ciudad asediada por los turcos y a través de sus imaginativos relatos, consigue crear cierto halo de esperanza en la gente de que él puede ser el salvador de sus devastada ciudad y emprende un viaje que le lleva a la Luna, donde se encuentra con su Rey, un extravagante Robin Williams, llegando más tarde a la Fragua de Vulcano y acabando en el estómago de un monstruo marino, pero la verdadera revelación de la película es la sensual y virginal aparición de una jovencísima, tendría unos 19 años, Uma Thurman en su primera interpretación destacable y que después le llevó a intervenir en películas como “Las amistades peligrosas” o “Pulp Fiction”, llegando finalmente a su consagración cinematográfica con las dos partes de “Kill Bill”.

La película es una aventura fantasiosa, una historia adecuada para ver en familia y disfrutar de las vivencias del barón en su imaginativo viaje, tampoco podemos exigir más a la película, a pesar de sus carencias evidentes en cuanto a falta de carisma del personaje principal o la flojedad del guión, pero a mi particularmente es una película que siempre me llamó la atención cuando era más pequeño y le tengo un cariño especial.

 

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