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Crítica - La Huella (1972)

Poster

'Tesoro oculto'

27/12/2004 - Por morneo

(4/5)

Hablar de "La huella" es hablar de una película rica en argumento, en interés, con sorpresas que se esconden detrás de un guión magistralmente hilvanado. Al iniciarse la película, vemos a Caine abriéndose camino a traves de un laberinto de setos, buscando a Laurence Olivier en el centro, esperándole como una araña. Este pequeño detalle supone una metáfora perfecta de todo lo que va a acontecer, de como dos hombres disputan intelectualmente a través de una serie de juegos cada vez más desesperados. No es una película donde lo único que podemos saborear es el final, a medida que avanza nos deleitamos con cada momento que nos conduce al desenlace.

La principal razón por la cual "La huella" puede ser vista una y otra vez, es por la genial interpretación de los dos protagonistas. Es sencillamente una espectacular transformación de sus personajes mientras avanza la película. Con la excepción de Alec Cawthorne, en su presentación como actor, y de alguna interpretación mínima, los únicos actores en pantalla son Caine y Olivier. Ambos están tan bien, que en ningún momento deseamos que nadie les interrumpa. Nunca lo limitado de una conversación entre dos personas puede ser tan interesante e incluso la duración del film, más de horas, vuela.

El personaje de Andrew Wyke, lo interpreta Laurence Olivier de forma majestuosa, hace pasar su caracterización del humor a la tragedia, incluso hace a veces que entendamos a su personaje. Tal vez resultaría excesivo decir que es uno de sus mejores papeles, pero si uno de los más memorables. Junto a él, un joven pero no menos genial Michael Caine. No hay dudas de su talento y esta película no es para menos. Partiendo de una figura casi patética y por culpa de la crueldad de Andrew, Milo (Caine) exterioriza posteriormente una inteligencia y astucia que parecia escondida bajo su aspecto frágil. La brillantez del papel de Caine es que nosotros creamos cada pequeña transformación en la personalidad de Milo.

Es complicado describir esta película para quien no la haya visto. Es prácticamente imposible hablar de cualquier detalle sin dar alguna sorpresa.
Resulta asombroso que en un espacio tan limitado, una casa junto con algunas habitaciones, se logre enfocar el diálogo y conseguir una gran interacción entre los personajes. Es difícil imaginar esta película sin Caine y Olivier, que elevan "La huella" del nivel de una buena historia a una obra maestra.
Por supuesto, su actuación no minimiza la aportación de Joseph L. Mankiewicz en su última película o del guionista Anthony Shaffer, de ambos también es parte del éxito de "La huella". El guión de Shaffer es ingenioso, inteligente e inesperado. Mención aparte merece el diseño artístico, con todos eso muñecos, juguetes y figuras, dándole una escenificación mejor y que además también forman parte activa de la película.

Los que disfrutaron con "The Game" encontaran muchas similitudes entre las dos películas. Después de más de 30 años, "La huella" sigue resultando divertida y sorprendente, no es una de esas películas más conocidas, es un tesoro oculto.

Por cierto, haciéndole un guiño a la película, hay una pista oculta, que más que pista, despista.

 

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8.2

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