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Crítica - 2046

Poster

'Colores, iluminación, planos largos, vestuario, colocación de cámara, imágenes absorventes... eso es Wong Kar Wai'

16/12/2004 - Por Sycamore

(3/5)

Los estilos narrativos a la hora de hacer cine son muchos, y lo mejor de este arte es que cada persona puede amoldarse a aquéllos que más le atraen y conseguir así disfrutar delante de la pantalla. Wong Kar Wai, el afamado y destacado director chino, tiene en su estilo a la hora de rodar escenas su firma más reconocible. A nadie le cabe la menor duda de que Kar Wai es un director puramente visual que se preocupa más de imprimir una lógica visual a sus películas que una lógica basada en el guión. Aviso para navegantes pues: se corre el riesgo de verse atrapado por sus imágenes, por sus largos planos de, por ejemplo, un cigarro encendido o una llama de una vela. Si uno se ve atrapado por los colores y la cámara, apenas le quedará tiempo para darse cuenta de que la propuesta cinematográfica argumental que reside por debajo es en realidad muy simple cuando al salir del cine se tiene tiempo de masticar lo que se ha visto, si te quedan ganas.

2046 es una delicia para los acérrimos de Wong Kar Wai. No en vano, es y no es una continuación de su film In the Mood for Love, tanto argumental como visualmente. Tanto que Kar Wai coge al personaje principal de esa película y lo introduce en nuestra 2046 para que veamos en qué se ha convertido: un hombre enamorado del amor incapaz de amar. En esa paradoja reside todo el guión y argumento de la película, y así vemos pasar una galería de mujeres interpretadas por grandes actrices orientales (Gong Li o Zhang Ziyi) que chocan de alguna manera con el señor Chow. Al final la mejor línea de la película y en la que se puede resumir las dos horas de metraje es la que usa Chow en un momento de voz en off: El amor es una cuestión de oportunidades, tiene que llegar en el momento exacto, ni antes ni después. Él puede darse cuenta de que debería amar a las mujeres, pero se siente incapaz de ello por el oscuro pasado que le persigue (ver In the Mood for Love), pasado que plasma en el relato que da título a la película, en la que un personaje está atrapado permanentemente en un tren.

La opinión de cada uno, pues, puede variar tremendamente dependiendo de lo que espere de la película. Es mejor no pensar en el guión, los giros, flash-backs, realidad-ficción, etc. pues la película puede decepcionar tremendamente. Lo importante de cualquier film de Wong Kar Wai es lo que ves en cada momento y en si eso te logra hechizar. Para ello creo que es conveniente ser oriental; como no es muy posible el tedio puede aparecer, o cuanto menos la inquietud por no terminar de extraer todo lo que la película lleva dentro.

No obstante, y aceptando que es una película que ha enamorado a muchos y un director con un pasado brillante según los mismos, queda la duda de que si Wong Kar Wai fuera un director de fotografía o un simple fotógrafo no sería más brillante aún, pues en el apartado argumental la propuesta del director no es muy innovadora ni especial, ni a la hora de contarlo ni lo que cuenta en sí. Colores, iluminación, planos largos, vestuario, colocación de cámara, imágenes absorventes... eso es Wong Kar Wai, y sin todo eso sería un chino loco más o directamente un director mediocre.

6/10

 

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