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Crítica - Lugares comunes

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'Muy humana, muy argentina'

04/12/2004 - Por Sycamore

(4/5)

Tiene el cine argentino una habilidad especial para contar historias de amor, eso es evidente. Pero dentro de esta habilidad donde ya son unos maestros es contando historias de amor adultas. La respuesta probablemente esté en los maravillosos actores con los que cuenta este cine, a destacar Federico Luppi, Hector Alterio y Norma Aleandro, a los que en esta película se suma una española, Mercedes Sampietro, ganadora del Goya por este film. Se podrían recordar, por ejemplo, películas como Sol de Otoño (Luppi y Aleandro), El hijo de la novia (Alterio y Aleandro) y ahora esta Lugares comunes (Luppi y Sampietro).

La película arranca dubitativa, con ciertas circunstancias vitales del personaje de Luppi que le hacen replantearse su futuro a corto, medio y largo plazo. La vida le cambia cuando le jubila el gobierno de su puesto de profesor de literatura, la gran pasión de su vida. En estos momentos la película se queda en un mar de nada y oscila de lado a lado sin terminar de ponerse en movimiento. Lo que sí se mantiene alto es el monólogo de la voz en off con las notas que Luppi va recogiendo en su cuaderno (que serían luego el libro sobre el que se basa el guión) y los diálogos de Aristaráin, de los que poco se puede descubrir después de películas como Martín (Hache).

Entonces la película, después de mezclar argumentos, ideas y escenas sin demasiado tino, se simplifica totalmente y nos deja en manos de Luppi y Sampietro, en manos de su historia de amor, y nos envuelve completamente. Aquí empieza lo bueno, lo hiriente, lo conmovedor, lo, simplemente y por pedante que suene, hermoso. Es imposible no sentir que te golpean de lado a lado cuando Luppi o Sampietro hablan de ellos, cuando se miran, cuando se tocan y se besan con la ternura que da varias décadas juntos. Esto es lo grande de esta película, lo que hace que al acabar los créditos te quedes con la cara embobado, no sabiendo si llorar, sonreir o qué hacer. De todas formas aviso para navegantes, esta película depende bastante del ánimo que se tenga al verla y no es aconsejable verla en un momento de bajón.

En fin en cuanto a Luppi creo que poco se puede decir del mejor actor argentino en la actualidad, con permiso de Hector Alterio. Es un monstruo y desgarra en cada escena. Sin embargo en esta película hay alguien que le supera, por difícil que parezca. Mercedes Sampietro está enormemente humana en cada escena y su actuación es de lo mejor y más auténtico que he visto en una actriz en bastante tiempo. Cada mirada merece un Goya.

Una película muy humana, muy argentina, que va de menos a más y ocupa un lugar perfecto en la filmografía de Aristaráin al lado de Martín (Hache).

8/10

 

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