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Crítica - Oldboy (2003)

Poster

'Obra maestra'

12/09/2004 - Por RyoAce

(5/5)

Hablar de cine sur-coreano hoy en día, es hablar del cine que lo arriesga todo por el todo, que busca traspasar nuevos horizontes y enfatizar en la recreación y adaptación (siempre dejando vía a la originalidad) de aquel material escrito-artístico que aún queda virgen, para finalmente estamparlo de por vida en la retina del espectador. Cine que sin duda ha logrado eclipsar en los últimos años al resto de producciones asiáticas, sobre todo a las más importantes, como lo son las realizadas en Japón y China.
El mas importante ejemplo de esta nueva ola de creativos coreanos, es el aclamado Park Chan-Wook, director y escritor de Joint Security Area (JSA 2000) y Sympathy for Mr. Vengeance (SFMV 2002), además del film en materia, Oldboy (2003).

Oldboy es la historia de Oh Dae-su, un hombre de negocios común y corriente, con esposa e hija, que un buen día es raptado y encarcelado en una singular prisión durante 15 años, para luego ser liberado sin más explicaciones. Hasta aquí Park Chan-Wook se basó en el manga japonés de mismo nombre que la película, realizado por Tsuchiya Garon y Minegishi Nobuaki. A partir de entonces el escritor-director retrabajó los personajes y la historia principal, enfocando y profundizando en el extenso concepto de la venganza, que ya dejo ver en SFMV.

Llegado a este punto, ya podría entrar de lleno en la crítica, Oldboy es la particular visión de Chan-Wook sobre las emociones humanas mas perversas, enfermizas y depravadas, aplicados a 2 extremos muy opuestos (no muy lejos de la realidad), como son el victimismo y la venganza. Por una lado tenemos a la teórica y a simple vista víctima Oh Dae-su (interpretado magistralmente por Choi Min-Sik), un hombre destrozado y atormentado por sus pensamientos, creados por la soledad y la depresión que le provoca cada año de su peculiar condena, y a Lee Woo-jin (un soberbio Yu Ji-Tae) el misterioso personaje que durante el desarrollo del film castiga a Dae-su cual dios griego caído del olimpo castiga a los mortales, un castigo lento y doloroso, usando las mismas armas que le hirieron en el pasado. Una eterna contienda de doble moralidad que los llevará a la autodestrucción.
Entre ellos se introduce el personaje de Mido (Hye-Jeung), quien sin saber exactamente el porque decide unirse a Dae-su en su particular búsqueda de la verdad, la cual ella entiende pero que la lleva a ser la personificación del daño colateral.

Bajo esta superficial capa tenemos una base que permanece subrepticia y que desencadena al final del film, en pocas palabras, el final o venganza perfecta, donde los tres personajes se verán implicados emocionalmente. Lo que me lleva a hablar sobre los actores, Chan-Wook sin duda se ha rodeado si no de los mejores, de los mas indicados actores dramáticos, y es que es innegable que Choi Min-Sik (Chihwaseon, Shiri), de cátedra de interpretación (elogiado en Cannes04), en cada aparición, en cada uno de los fotogramas del film deleita al público con esa gracia que lo hace único, hace sentir al espectador las variadas emociones que expresa en cada escena, el hartazgo en las escenas del restaurante o la repulsión en la ya mítica escena del pulpo, le convierten en el monstre sacré, nunca mejor dicho, del cine sur-coreano. Por otra parte Yu ji-Tae (Natural City, Ditto) es técnicamente el villano perfecto, frío y calculador cual villano de james bond, y finalmente la desconocida pero prometedora Hye Jeung (Nabi), que ha de poner la contraparte al film con la dulzura, timidez y vulnerabilidad, q caracteriza a una chica normal bajo la visión de Chan-Wook.

Oldboy cinematográficamente no llega al nivel de JSA, aunque tampoco pretende ser un film tan serio como este, los planos están muy bien conseguidos, nos muestran las escenas desde puntos de vista poco comunes, llegando a veces a ser raros o imposibles. Además de una fotografía impecable, Chan-Wook también ha dado rienda suelta a su imaginación y regala a la vista una espectacular escena secuencial de Dae-su vs 30 matones, sin duda detalles que gustan al espectador. Los decorados y puesta en escena también han sido detalles muy cuidados, desde el simple y típico piso de Mido, a la lujosa penthouse de Woo-jin, pasando por la deprimente prisión de Dae-su. Mención aparte a la brillante banda sonora, que encaja a la perfección en cada escena, una mezcla increíble que personalmente pocas veces he disfrutado en un film.

En resumen, guión inteligente, actuaciones de lujo y aunque a veces dura, visualmente bella, no se le puede pedir mas a semejante obra maestra, que enamoró en Cannes04. Mi puntuación 10 de 10.

 

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