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Crítica - El Rey

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'Algo huele a podrido en España…'

04/12/2018 - Por Álvaro de Paz

(4/5)

El Rey
Director: Alberto San Juan / Valentín Álvarez
Intérpretes: Luis Bermejo (El Rey) / Alberto San Juan (Franco) / Guillermo Toledo (Felipe González)
Duración: 83 minutos
Sinopsis: En la madrugada, un rey anciano y recién destronado es visitado por sus fantasmas. Este rey se llama Juan Carlos I. Los fantasmas son su hijo, su padre, su hermano y una serie de señores que llevan por nombre Francisco Franco, [...]
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Estreno 5 de Diciembre de 2018

CRÍTICA



Basada en la obra de teatro del mismo nombre dirigida por Valentín Álvarez y Alberto San Juan e interpretada por Guillermo Toledo y Luis Bermejo.

No es esta una obra de teatro filmada sino una película.

“Cada uno de los movimientos de todos los individuos se realizan por tres únicas razones: por honor, por dinero o por amor” Napoleón Bonaparte


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HAMLET.- ¿Adónde me llevas? Habla. No iré más lejos.
FANTASMA.- Hazme caso.
HAMLET.- Lo haré.
FANTASMA.- Ya casi llega la hora en que debo restituirme a las sulfúreas y atormentadoras llamas.
HAMLET.- ¡Ay, pobre espectro!
FANTASMA.- No me compadezcas, sólo presta atentos oídos a lo que voy a revelarte.
HAMLET.- Habla, estoy listo para escucharte.
FANTASMA.- Luego que me oigas, buscarás la venganza.
HAMLET.- ¿Por qué?
FANTASMA.- Yo soy el espíritu de tu padre, destinado por cierto tiempo a vagar de noche y aprisionado en fuego durante el día, hasta que sus llamas purifiquen las culpas que cometí en el mundo. Sólo que no se me permite manifestar los secretos de la prisión que habito. Pudiera contarte una historia cuyas claras palabras estremecerían tu alma, helando tu sangre juvenil. Haría que tus ojos, inflamados como estrellas, saltaran de sus órbitas; y cada uno de tus cabellos quedaría erizado, como las púas del colérico puerco espín. Pero estos eternos misterios no son para los oídos humanos. ¡Atiende, atiende, oh, atiende! Si alguna vez tuviste amor a tu padre ...

Nuestro Shakespeare Borbón se paseó por los pasillos de La Zarzuela entre conjuras y polvo seco. Su Lady Mcbeth fue su abuelo de gafas de sol y bigote que a día de hoy no saben donde mover su cuerpo. Un cadáver que sigue oliendo décadas después como el primer día porque nadie quiso hacerlo en su momento. Y como el fantasma de Hamlet todo en la vida vuelve.

Una muerte de un hermano de manera macabra. Un juego de niños en Estoril aburridos en vacaciones con una pistola de una sola bala.

Un padre que nunca reinó que obliga al pequeño Juanito de rodillas a jurar que no mató a su hermano. Una familia desgraciada que nunca se recuperó de ello.
Un manto de color purpura Franquista que tapa todo.

Juanito es nombrado heredero saltándose la línea de sucesión.

El destino de este país de nuevo decidido por el señor de gafas de sol y perfil silencioso que como una sombra gigantesca tiende a empequeñecer al que tiene cerca incluso si es un Rey.

Siglos tras siglos de una estirpe de una familia que de una manera u otra han ocupado un lugar de privilegio en decisiones fundamentales.

El Rey que vuelve a su casa y en varias reuniones con las familias empresariales que caben en una mano y en una mesa reparten el futuro de nuestros abuelos, padres y el nuestro.

Kissinger que traslada su laboratorio democrático de Chile a Spain.

Un atentado de un presidente atribuido a ETA.

Un golpe de estado con un claro ganador.

Un hombre infiel.

Un señor con nombre de aeropuerto que quiso estar por encima de su rey.

Un joven Andaluz que pide paso. Un señor con bigote más ancho que espera después.

¡Mi Reino por un caballo!

Ejecuciones, decisiones, lágrimas.

Un hijo traidor y un padre que nunca pudo sentarse en su silla.

Un legado, democracia, paz y prosperidad, autopistas y grandes centros comerciales.

El fantasma del padre que vuelve a salir de entre las almenas cada noche…

Sicarios con traje y corbata que pasan de silla a silla.

Otro hijo príncipe que traiciona a su padre por la corona.

FANTASMA de HAMLET.- Sí, ese incestuoso, ese monstruo adúltero, valiéndose de su talento maligno, con traidores halagos ... ¡Oh, malvados pensamientos y obsequios que tiene el poder de seducir así...! Ganó para su deshonesto apetito la voluntad de la reina, que yo creía llena de virtud. ¡Oh, Hamlet, cuán grande fue su caída!

“El mal de la calumnia es semejante a la mancha de aceite: deja siempre huellas.”
Napoleón Bonaparte

 

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