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Crítica - Millennium. Lo que no te mata te hace más Fuerte

Poster

'Tela de araña'

07/11/2018 - Por Sergio Roma

(3/5)

Millennium. Lo que no te mata te hace más Fuerte
Director: Fede Alvarez
Intérpretes: Claire Foy (Lisbeth Salander) / Sylvia Hoeks (Camilla Salander) / Lakeith Stanfield (Edwin Needham) / Vicky Krieps (Erika Berger) / Stephen Merchant (Frans Balder) / Cameron Britton (Plague) / Sverrir Gudnason (Mikael Blomkvist) / Claes Bang / Synnøve Macody Lund / Christopher Convery (August Balder) / Alexander Yassin (Analista) / Martin Müller (Policía)
Duración: 117 minutos
Sinopsis: La joven hacker Lisbeth Salander y el periodista Mikael Blomkvist se encuentran atrapados en una red de espías, ciberdelincuentes y funcionarios corruptos del gobierno. [...]
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Estreno 9 de Noviembre de 2018

CRÍTICA



El universo creado por el escritor Stieg Larsson llamado Millennium, supone todo un filón para el mundo del cine, que es difícil rechazar. A sus encantos cayó rendido todo un maestro del thriller como David Fincher con Los Hombres que no Amaban a las Mujeres y ahora toma el relevo toda una promesa como es Fede Alvarez. El conjunto cinematográfico Millennium lo componen hasta la fecha cinco películas, tres primeras entregas suecas, un remake o nueva versión americana (la ya mencionada de Fincher) y ahora nos llega la adaptación de la cuarta novela, la primera no escrita por Stieg Larsson sino por el escritor también sueco David Lagercrantz que ha continuado con la saga de libros intentando mantener el mismo espíritu. Y aunque se trata de un cuarto capítulo, bien podríamos posicionar también esta película como una secuela directa de la anterior película de Fincher, que no se ha alejado del todo de este proyecto (es productor ejecutivo).

Fede Alvarez es un director uruguayo que deslumbró con un cortometraje llamado "¡Ataque de pánico!" y que le llevó a dirigir posteriormente Posesión Infernal (2013) y No Respires sin terminar de responder del todo a las expectativas que él mismo había creado. Aún así, ambas películas le han servido para ganarse la confianza de afrontar un proyecto que si bien tiene mucho ya ganado, adaptarlo a la pantalla y con buen nivel supone todo un reto. Y se puede decir que el reto, está superado, con buena nota.

La película vuelve a contar con la pareja protagonista de la saga: Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist . Ella, una hacker con un pasado y vidas oscuras y él propietario y periodista de la revista Millennium encargada de sacar a la luz casos de corrupción.

La primera escena nos presenta a dos hermanas en su niñez (no es difícil suponer que una de ellas es Lisbeth) jugando al ajedrez (pasatiempo mental que aparecerá posteriormente también como símbolo de duelo). Conoceremos la relación que tienen con su padre (aquel que moría en la tercera película, y al que de niña Lisbeth había intentado quemar por los maltratos que le propinaba a su madre) y también la separación que se produce entre ambas. Este prólogo resulta fundamental, porque en esta película, se va a continuar con la vida personal de Lisbeth y si bien su padre y su hermanastro ya murieron, parece ser que tiene una hermana (Camilla) que ha querido seguir la (oscura) tradición familiar, lo que la convierte en la villana de esta película.

A estas alturas de la película Lisbeth ya es el personaje central de la historia, pero además lo va a ser ya de la saga y va a adquirir todo el protagonismo de manera ya descarada.
Tras el comienzo se nos presenta a una Lisbeth convertida en auténtica justiciera de mujeres que sufren o han sufrido por hombres malvados, o "que no aman a las mujeres" al estilo de Robert McCall en The Equalizer 2.

Posteriormente también tendrá protagonismo un niño, August, víctima indirecta del trabajo de su padre, y al que todos perseguirán en busca de una clave que les proporcione el poder destructivo del invento de su padre. La muerte de su padre, y los contínuos secuestros a los que se ve sometido obligan a que se cree cierta ternura y comprensión, además de establecerse una lógica relación de empatía con Lisbeth al que observa como un reflejo transitorio de su propia infancia. August vive atormentado y dolido, pero a pesar de su corta edad tiene las ideas muy claras sobre seguir adelante: “mi padre siempre me decía, el pasado es como un agujero negro, si te asomas a él caes y desapareces, y yo no quiero desaparecer”. “No lo harás”, le contesta Lisbeth.


(Más imágenes en su galería)



La relación entre Lisbeth y Blomkvist vuelve a ser, como en las películas anteriores, distante, alejados el uno del otro (físicamente) pero con un fin común, que es proteger a August. En este sentido, ambos se mueven en historias paralelas, pero es evidente que Lisbeth tiene todo el protagonismo y Blomkvist ha perdido mucha de la personalidad que tenía. No sólo ha perdido protagonismo, sino que se ha quedado muy difuminado, demasiado si tenemos en cuenta el potencial de la pareja juntos, a lo que tampoco ha ayudado la pobre interpretación de Sverrir Gudnason. Claire Foy por su parte, no está del todo mal en su interpretación de Lisbeth Salander, (ha pasado de reina de Inglaterra a reina de los hackers) pero en ningún caso, ninguno de los dos, está a la altura de Noomi Rapace y Michael Nyqvist, interpretaciones suecas que se antojan difíciles de superar ambas, por más que se intente, no tanto por su calidad, que también, sino por su perfecta identificación con los personajes.

La película tiene tensión, escenas de importante impacto y bien diseñadas, buena música y buenos momentos trepidantes en una fotografía muy cuidada (las escenas de la araña rondando sigilosamente en algunos planos, nos recuerda inevitablemente a la reciente El Pacto, con escenas similares de araña) lo cual la convierten en una digna secuela que, sin estar a la altura de la buena película de Fincher ni de la primera película sueca, se gana el derecho de pertenecer al universo Millennium.

El guion es sobrio, no tiene excesiva originalidad (el presente, la informática y el daño de determinadas herramientas en manos equivocadas) y quizás haya un excesivo metraje para lo que se quiere contar, pero en casi todo momento los minutos de entretenimiento se mantiene sin excesivo problema, aunque algunas tramas resultan algo infantiles y otras un tanto complejas.

El plano sentimental, además de la pura acción, se mantiene con acierto y se antoja ya imprescindible. El pasado siempre acompañando a Lisbeth y a su vez siendo la excusa perfecta para poder conocer un poco más al personaje.

Respecto a Blomkvist, su amante le reprocha en una ocasión, qué sería de su vida profesional sin Lisbeth; las mejores historias contadas en la revista giran alrededor de ella, por lo que finalmente decide no contar su historia e intentar cierta independencia y personalidad, algo que no consiguen ni Blomkvist ni Sverrir Gudnason.

Cuando se vuelven a ver las caras Lisbeth y Blomkvist vuelve a haber tensión sexual, vuelve a haber complicidad y vuelve a haber amor secreto entre ambos, que en ninguno de los casos termina por resolverse, dejando la historia de la pareja en una sugerente historia que está por escribir aún.

Aunque se trata de una producción más modesta que la anterior de Fincher, todo funciona razonablemente bien, y sin contar con grandes nombres en el plano interpretativo, Claire Foy, Sylvia Hoeks y Lakeith Stanfield realizan un trabajo bastante aceptable en una película que sin ser de las mejores de la saga se mantiene a un buen nivel en términos generales.




@sergio_roma

 

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