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Crítica - The Equalizer 2

Poster

'El retorno del justiciero'

06/08/2018 - Por

(2/5)

The Equalizer 2
Director: Antoine Fuqua
Intérpretes: Denzel Washington (Robert McCall) / Pedro Pascal (Dave York) / Bill Pullman (Brian Plummer) / Melissa Leo (Susan Plummer) / Sakina Jaffrey (Fatima) / Jonathan Scarfe (Resnick) / Donald Cerrone (Actor) / Ashton Sanders (Miles Whittaker) / Caroline Day (Amy) / Lexie Roth (Yuppy) / Abigail Marlowe (Jana Calbert) / Kazy Tauginas (Ari) / Annie Pisapia (Peatón) / Arthur Hiou (Agente gobierno) / Joseph Oliveira (Mario) / Orson Bean (Sam Rubinstein)
Duración: 121 minutos
Sinopsis: Robert McCall garantiza una justicia inquebrantable para los explotados y oprimidos, pero ¿cuánto de lejos llegará cuando se trate de alguien a quien ama? [...]
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Estreno 10 de Agosto de 2018

CRÍTICA




Cuatro años después de la primera e interesante película, el director norteamericano Antoine Fuqua y el actor Denzel Washington repiten con una secuela de aquella exitosa primera película. Fuqua es la primera vez que dirige una secuela de sus películas y a su vez Washington es la primera vez que interpreta una secuela, siendo ésta la cuarta película en la que ambos colaboran. El guión (Richard Wenk) de esta película fue lo que le invitó a Washington a participar, aunque como veremos, tampoco es nada del otro mundo.

Poco sabemos de lo que va a suceder en esta segunda película, más allá de saber que nos encontramos ante el mismo protagonista de la primera, lógicamente. Robert McCall, un tipo aparentemente sencillo, pero con unas dotes para la lucha cuerpo a cuerpo y para las armas, fuera de lo normal, procedentes de su anterior trabajo, lo que le permitió en la primera película, acabar él solo con parte de la mafia rusa afincada en su ciudad y de paso liberar a una de las chicas con la que había establecido cierta amistad. Aquella situación le convenció a McCall de combinar su vida rutinaria con dedicarse a ayudar a los demás empleando –casi siempre- la fuerza, aunque siempre dando a la víctima una oportunidad antes de nada.

En esta situación nos encontramos ahora a McCall en Turquía, disfrazado y a punto de cumplir su misión particular, en este caso recuperar a una niña secuestrada. Otra “misión” posterior más a bordo de su taxi nos confirmará que McCall se encuentra en plena forma y sigue manteniendo el orden y su justicia personal allá donde va. El problema es cuando la casualidad hace que su única amiga se vea víctima de un misterioso caso que lleve hasta la corrupción policial. En este caso, McCall no tendrá piedad. De nadie.


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Tenemos en esta película la misma acción moderada, justa, muy medida, pero eficiente que teníamos en la primera y también ciertos toques irónicos y de comedia que benefician al personaje y le hacen más atractivo si cabe en cuanto a su misteriosa personalidad. Igualmente acertada se encuentra la elección para esta película, del villano. El sorprendente Dave York, estupendamente interpretado por Pedro Pascal que le aporta un aire muy interesante y le convierte en un villano trepidante.

La parte técnica sigue siendo un punto a favor en el cine de Fuqua y en esta ocasión tenemos buenos planos de tensión, buena música que acompaña, montajes en paralelos que juegan con el espectador y bellos planos secuencia de retorno que invitan a la reflexión.
Una característica importante y a tener en cuenta es que aparte de la pura acción, que la hay, no se descuida el plano afectivo ni sentimental. Conocemos poco de McCall, pero aquí conoceremos, a través de una foto, a su fallecida esposa y también la casa donde vivían juntos. Incluso se puede intuir la causa de su muerte en algunos diálogos con su antiguo compañero de trabajo. De igual modo, también podremos observar la relación de McCall con un joven afromericano al que tratará de llevar por el buen camino, sintiendo, tal vez, que es un reflejo de él mismo unos cuantos años atrás.

La parte final, curiosamente flojea en esta película como lo hacía en la primera. Si en aquella el clímax final se presentaba en una gran fábrica de bricolaje, en esta ocasión se presenta en el antiguo hogar de McCall con una ventisca espeluznante, y actuando como un auténtico "Depredador": uno a uno. En ambas películas se acude a la estrategia de los rehenes para forzar y debilitar a McCall, pero en ambas películas es un aspecto que está cogido con pinzas y que hace flojear el tramo final de la película.

Una película de acción, con algo más de trasfondo, con el magnetismo de Denzel Washington (y el buen trabajo de Bill Pullman y Melissa Leo que también repiten en esta película) y digna secuela de una también correcto dúo de películas de acción bien dirigidas, que a buen seguro tendrán continuación en breve con el mismo tándem de éxito, para cerrarnos quizás un buena trilogía.




@sergio_roma

 

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