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Crítica - Godzilla (2014)

Poster

'La importancia del director'

15/05/2014 - Por Evelio Barbero

(4/5)

Godzilla (2014)
Director: Gareth Edwards
Intérpretes: Aaron Taylor-Johnson (Teniente Ford Brody) / Ken Watanabe (Dr. Ishiro Serizawa) / Bryan Cranston (Joe Brody) / Elizabeth Olsen (Elle Brody) / Sally Hawkins (Vivienne Graham) / David Strathairn (Almirante William Stenz) / Juliette Binoche (Sandra Brody) / Richard T. Jones (Capitán Russell Hampton) / Victor Rasuk (Sargento Tre Morales) / Patrick Sabongui (Comandante Marcus Waltz) / Carson Bolde (Sam Brody) / CJ Adams (Joven Ford) / Al Sapienza (Huddleston) / Ty Olsson (Jainway) / Ken Yamamura (Takashi) / Brian Markinson (Whalen) / Catherine Lough Haggquist (Martinez) / Eric Keenleyside (Boyd) / Garry Chalk (Stan Walsh) / Hiro Kanagawa (Hayato) / Gardiner Millar (Fitzgerald) / Jill Teed (Enfermera jefe) / Jake Cunanan (Akio)
Duración: 123 minutos
Sinopsis: Filipinas, 1999. En una excavación científica se encuentra una gran gruta y un sendero descomunal dejado por una criatura en dirección a la playa. Poco después, una central nuclear en Japón sufre un accidente y toda la zona queda en cuarentena [...]
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Estreno 16 de Mayo de 2014

CRÍTICA



Puede parecer una obviedad, y seguramente lo sea, pero tan importante para el tono de una película es el acierto en el casting de actores como la elección del director que lleve a cabo un proyecto de la envergadura de la película que nos ocupa. Sin necesidad de meternos en otros ejemplos ajenos, no hay más que comparar la anterior revisión del icono del cine japonés a manos de Roland Emmerich con el actual remake/reboot de Gareth Edwards. Mientras el fallero mayor de Roland entendió su proyecto personal como un divertimento palomitero con aires de comedia sumada a su pirotecnia habitual, donde no se mostraba ningún cuidado en respetar al propio Godzilla ni a sus dimensiones que variaban según las necesidades del guión, esta nueva cinta, más acorde a los tiempos que corren donde el cine de acción que se precie trata de ponerse serio, se mueve en un tono bastante más sobrio y oscuro.


(Más imágenes en su galería)



De entrada, el guión del casi debutante Max Borenstein y de un Dave Callaham, cuya carta de presentación se resume a la franquicia testosterónica de Los Mercenarios, demuestra ganas de rendir honores a la iconografía del monstruo nipón, situando a la criatura en, esta vez sí, su espacio “natural” (Roland no se molestó en explicar qué necesidad tenía una bestia criada en pleno Pacífico de instalarse en pleno Manhattan…), haciendo que la estela de caos y destrucción tenga un significado, dentro del tema que se trata, bastante más coherente. El libreto, además, tiene muy claro el aspecto sobre el que pretende girar: si la gente quiere ver a Godzilla va a ver a Godzilla enfrentarse a contrincantes a su altura (en toda la extensión de la palabra), ni más ni menos. Sí, hay humanos que pasan por ahí, que intervienen de un modo u otro en la acción, pero sea a propósito o involuntariamente, es la parte de la película que flojea a la hora de valorarla.

Viendo el tono que impregna el guión no sorprende la elección de Gareth Edwards, quizás con un currículum aún escaso, pero con el referente de Monsters en la retina, donde ejerció de hombre orquesta escribiendo, dirigiendo, fotografiando y aplicando los efectos visuales, que si bien argumentalmente no terminaba de despuntar, visualmente dejaba entrever que había un cineasta interesante en ciernes. Ahora, con un presupuesto elevado y las presiones que ello conlleva, Gareth demuestra que no le tiembla el pulso y que está más que capacitado para afrontar un proyecto de estas características, tratando incluso de dotar algo de estilo a un tipo de cine que por la sobrecarga reciente cada vez es más difícil que ofrezca algo sorprendente. Es fácil reconocer algunas fuentes de donde ha bebido el aspecto visual. Se agradece que hayan recuperado actualizada la estética del Godzilla original, por cercanía en el tiempo hay alguna que otra reminiscencia a Pacific Rim, y, siendo parte de la familia, incluso algún que otro momento llega a recordar a cintas como Monstruoso o King Kong (2005). No hay problema, Edwards lo mete en su batidora particular y consigue un acabado más que digno, con sello de identidad propio, apoyado en una limpia fotografía nocturna y con unos efectos especiales a la altura de lo que a estas alturas de la era digital el público espera.

 

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Comentarios (2)

12:59 - 16/05/2014

Ackman

estoy deseando verla [toctoc]

salu2

00:48 - 19/05/2014

caren103

Ídem; ganas de verla en aumento...


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