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Crítica - La Dama de Hierro

Poster

'Hija de tendero… ¡y a mucha honra!'

30/12/2011 - Por Salvador Clemente

(4/5)

La Dama de Hierro
Director: Phyllida Lloyd
Intérpretes: Meryl Streep (Margaret Thatcher) / Jim Broadbent (Denis Thatcher) / Olivia Colman (Carol Thatcher) / Alexandra Roach (Joven Margaret Thatcher) / Anthony Head (Geoffrey Howe) / Nicholas Farrell (Airey Neave) / Iain Glen (Alfred Roberts) / Harry Lloyd (Joven Denis Thatcher) / Richard E. Grant (Michael Heseltine) / Roger Allam (Gordon Reece) / John Sessions (Edward Heath) / Julian Wadham (Francis Pym) / David Westhead (Reg Prentice) / Angus Wright (John Nott) / Pip Torrens (Ian Gilmour) / Nick Dunning (James Prior) / Michael Pennington (Michael Foot) / Matthew Marsh (Alexander Haig) / Susan Brown (June) / Phoebe Waller-Bridge (Susie) / Angela Curran (Crawfie) / Amanda Root (Amanda) / Michael Culkin (Anfitrión)
Duración: 105 minutos
Sinopsis: Biografía de Margaret Thatcher, primera ministra del Reino Unido entre 1979 y 1990, de ideas conservadoras y mano dura que le granjearon el apodo de 'la Dama de Hierro'. [...]
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Estreno en España: 5 de Enero de 2012

CRÍTICA



LO MEJOR : Meryl Streep… Y Margaret Thatcher.
LO PEOR : Mayor participación de otros personajes históricos, como Ronald Reagan. Por decir algo.

“Gran Bretaña no es más que una nación de tenderos”. La frase, dicha por Napoleón (nacido con el poco francés nombre de Napoleone di Buonaparte, en el seno de una familia italiana) para denostar al pueblo británico durante la larga serie de guerras en las que el corso sumió a todo el continente, sirve a la perfección para definir a la protagonista de la película. Y quizás también a la mayoría de británicos. Eso sí, si lo que el pequeño dictador galo quería con ello era insultar al pueblo inglés, desde luego le salió el tiro por la culata. Y es que, durante la segunda mitad del pasado siglo, una mujer (con lo que eso significa en la tradicional sociedad británica de la época) hija de un tendero de una pequeña ciudad de la campiña inglesa, llegó a convertirse en la persona más influyente y poderosa de Europa.


(Más imágenes en su galería)



Y es el camino que la Dama de Hierro siguió desde su juventud hasta su vejez lo que se nos muestra en esta imperdible película de la sorprendente Phyllida Lloyd. Desde luego, si con Mamma Mia! consiguió adaptar más que decentemente un musical de tanto éxito a la gran pantalla, con La Dama de Hierro ha conseguido hacer justicia cinematográfica a uno de los personajes históricos mas importantes del pasado siglo, del que tan deudores somos aún y del que lo seremos seguramente durante mucho más tiempo.

La película en sí consiste en una serie de flashbacks (vale, poco original la forma) de la vida de la ex Primera Ministra de Inglaterra, que en el presente vive recluida en su casa de Londres, de la que tiene prohibida la salida sin compañía. Y es que, la hija de Margaret sospecha, no sin razón, que su madre ha comenzado a perder la cabeza, motivado todo ello por la pérdida de su amado esposo por culpa de un cáncer (o de una larga enfermedad, como se dice ahora). Encerrada en su propia casa, lo único que le queda a Thatcher son sus recuerdos, que van desfilando por la pantalla con el orden suficiente como para que no nos perdamos en ningún momento, pero sin llegar a hacer tedioso y/o predecible el film. Algunos echarán en falta mayor desarrollo de los momentos de mayor intensidad política. Pero para eso ya están los libros de historia. Esto es arte señores, y llenar la película de reuniones, debates, entrevistas, manifestaciones (que están presentes ojo, pero en su justa medida), hubiera hecho la película más larga, lo que hubiera contribuido al aburrimiento del espectador.

A parte de la correcta dirección, merece por su puesto mención a parte Meryl Streep. Maravillosa, genial, perfecta… se pueden usar los calificativos que se quieran, pero lo cierto es que la actriz de New Jersey vuelve a encandilar con su omnipresencia en el metraje desde el minuto uno hasta el último (acompañada a la perfección por Jim Broadbent). Y es que es realmente complicado para un actor resultar creíble en una película como esta, en la que el personaje de Streep está presente prácticamente todo el rato. Graciosa en los momentos cómicos, tierna en los románticos, y dura en los dramáticos. Huele a Oscar.

PD: los yihadistas de lo políticamente correcto absténganse de verla. Se perderán una gran película, pero se ahorrarán un gran disgusto que podría incluso terminar en la sala de urgencias del hospital con un ataque de ansiedad. Es más, alguna frase en concreto de la Dama de Hierro podría provocarles directamente un infarto.

 

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