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Crítica - Malditos bastardos

Poster

'La venganza se sirve en bobina fría'

17/09/2009 - Por Sergio Roma

(3/5)

Malditos bastardos
Director: Quentin Tarantino
Intérpretes: Brad Pitt (Teniente Aldo Raine) / Christoph Waltz (Coronel Hans Landa) / Mélanie Laurent (Shosanna Dreyfus) / Michael Fassbender (Teniente Archie Hicox) / Daniel Brühl (Soldado Fredrick Zoller) / Eli Roth (Sargento Donnie Donowitz) / Til Schweiger (Sargento Hugo Stiglitz) / Diane Kruger (Bridget von Hammersmark) / Gedeon Burkhard (Cabo Wilhelm Wicki) / Jacky Ido (Marcel) / Omar Doom (Soldado de Primera Omar Ulmer) / B.J. Novak (Soldado de Primera Smithson Utivich) / Sylvester Groth (Joseph Goebbels) / Martin Wuttke (Adolf Hitler) / August Diehl (Mayor Dieter Hellstrom) / Denis Menochet (Perrier LaPadite) / Alexander Fehling (Sargento Primero Wilhelm) / Julie Dreyfus (Francesca Mondino) / Mike Myers (General Ed Fenech) / Rod Taylor (Winston Churchill) / Léa Seydoux (Charlotte LaPadite) / Richard Sammel (Sargento Werner Rachtman) / Soenke Möhring (Soldado Butz / Walter Frazer) / Samm Levine (Soldado de Primera Gerold Hirschberg) / Paul Rust (Soldado de Primera Andy Kagan) / Michael Bacall (Soldado de Primera Michael Zimmerman) / Christian Berkel (Eric) / Samuel L. Jackson (Narrador) / Harvey Keitel (Voz del Comandante del OSS)
Duración: 153 minutos
Sinopsis: Durante el primer año de la ocupación alemana de Francia, Shosanna Dreyfus presencia la ejecución de su familia a manos del coronel nazi Hans Landa. Shosanna consigue escapar y huye a París, donde se forja una nueva identidad como dueña y [...]
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Estreno en España: 18 de Septiembre de 2009

CRÍTICA



Con un letrero inicial que reza “Erase una vez…en la Francia ocupada por los nazis”, Quentin Tarantino, uno de los cineastas más fascinantes y geniales de los últimos tiempos, nos ofrece un adelanto de la marcada pretensión por construir un particular cuento de hadas, una parábola que haga las veces tanto de redención personal a modo de liberación de ataduras, márgenes y cánones, como de puro y simple juguete recreativo. Tanto lo primero como lo segundo lo logra con acierto, y se podría añadir con maestría; el único pero, es lo que se deja en el camino.


(Más imágenes en su galería)



Uno de los momentos más sugerentes y también brillantes de esta irregular película lo tenemos justamente al comienzo, en una magnífica escena en la que el habitual “caza-judíos” mantiene una tensa y emocionante conversación con un aldeano francés en la propia casa donde se supone esconde a una familia judía. Este hilo inicial, además de cautivarnos ya desde el comienzo, servirá para la construcción de una historia que se irá desarrollando intensamente en torno a la lucha contra la Alemania nazi desde un frente utópico y romántico (la niña que consigue salvarse en este primer momento) y otro encabezado por un curioso Brad Pitt, al mando de un escaso pero ambicioso ejército, bajo el nombre de “Inglorious Basterds”.

Esta primera escena (o capítulo, como le gusta señalar a Tarantino) también servirá para presentarnos a uno de los grandes hallazgos de los últimos años en el cine del director norteamericano, desde dos vertientes complementarias; por un lado el fascinante personaje (coronel Hans Landa), y por otro el magnífico actor que lo interpreta (Christoph Waltz), que en conjunto suponen de lo mejor de la película.

Desde el comienzo de la película Tarantino echa mano de sus innumerables referencias y si bien en un comienzo la sombra de Sergio Leone y el espagueti western planea de manera evidente, no se puede obviar la figura de Enzo Castellari (incluso tiene un pequeño cameo) y su “Aquel maldito tren blindado” (titulada en inglés “Inglorious Bastards”) también desde un primer momento. Toda una serie de referencias a las épicas bélicas y claramente diferenciables le siguen después como Samuel Fuller, Robert Aldrich (“Doce del patíbulo”) y películas como “El hombre atrapado”, e incluso “Ser o no ser” de Lubitsch o “Esta tierra es mía” de Jean Renoir. Aunque son sin duda las películas norteamericanas de los años 40 de las que más ha bebido el cineasta a la hora de confeccionar este film. Todo un mundo de influencias que como ya sucediera en otras ocasiones se encierran y mezclan en la particular “coctelera tarantiana” para conseguir un exótico licor-pop de indudable categoría y personalidad y de elevado poder embriagador.

A partir de ahí tenemos toda una serie de códigos muy identificativos del cine de Tarantino, en especial esa capacidad casi innata para dignificar los subgéneros, marcarlos en negrita para transformarlos, y sobre todo jugar con sus posibilidades. En este sentido, se permite el lujo de fantasear con la historia y moverla a su antojo, en una mezcla (ciertamente agradable) de personajes ficticios y reales que lleva consigo una reinvención (otra más) en este caso del género bélico en un proceso arriesgado, valiente y del que sale triunfante sin necesidad de acudir a la estricta y recurrente acción.

También nos encontramos con una gran cantidad de interesantes (no tan brillantes como en otras ocasiones) diálogos de largo recorrido y aupados en una irreverente Torre de Babel donde francés, alemán e inglés tendrán que jugar sus bazas y que nos llevará incluso a poder escuchar a Brad Pitt chapurreando el italiano en uno de los momentos más divertidos de la película.

Esta variedad de idiomas le otorga a la película un plus de autenticidad y magnetismo. Ha sido además determinante en la elección de los actores (salvo Brad Pitt en un personaje que no requería excesiva adaptación y que no pasa de ser simpático). Fue importante en la acertada decisión de dar el papel al ya mencionado Christoph Waltz, al correcto Daniel Bruhl (personaje que recuerda al actor veterano de guerra Audie Murphy) y a la excelente Diane Kruger. También destacan Eli Roth y Mélanie Laurent en papeles decisivos. Y no podemos dejar de mencionar la desafortunada decisión de convertir al “Dr. Maligno” en el General Ed Fenech protagonizado por un esperpéntico Mike Myers en uno de los momentos más decadentes de una película que mantenía una acertada línea regular hasta ese instante.

Con todo, Quentin Tarantino nos ofrece una particular versión de la II Guerra Mundial, en un estilo al que no se le puede negar sinceridad y aplomo. Nuevamente y como punto de partida (esta obsesión desde Kill Bill ya empieza a ser preocupante) la venganza vuelve a ser el hilo conductor y el motor que mueve toda la historia. Y por medio de ella nos vamos a encontrar todo un conglomerado de situaciones que permitirán un amplio conocimiento de personajes que si bien por sí solos nunca alcanzan un protagonismo destacado, en conjunto consiguen un enfoque moderno, inusual y terriblemente provocador.

Será, -en un excelente ingenio narrativo- el cine en sí, el encargado de intentar salvar al mundo. En un sentido metafórico y también en un sentido literal, que unido a unas interesantes conversaciones sobre cine europeo entre algunos personajes, conformará un alegato final de amor a este séptimo arte escenificado de manera brillante y original.

Lástima que en el camino se quede una cierta debilidad en la construcción narrativa y un exceso innecesario de subversión del género que nos impide apreciar esta película desde un conjunto más homogéneo y redondo. Para bien o para mal, “Malditos bastardos” es Tarantino en estado puro. Sin una excelente banda sonora (aunque Morricone y Bowie suenan estupendamente), sin un guión espectacular (“Pulp Fiction” es cada vez más insuperable) y con un ligero bajón en el estado de forma del genial cineasta, pero con la convicción de que estamos ante una buena película con sello de autenticidad y estilo propio:

“Nunca sigo los códigos al pie de la letra sino los placeres que procuran” Quentin Tarantino.


sergio_roma00@yahoo.es

 

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Comentarios (22)

21:10 - 17/09/2009

aciruelado

Buenas,

creo que argumentas todo muy bien, pero no veo claro el pero sobre de desigualdad o la irregularidad que comentas en la crítica, más allá del capítulo de Operación Kino que comentas (que no está nada mal, de hecho), creo que está a la altura de Pulp Fiction

Spoiler: Mostrar
(y la escena entera del bar con los soldados alemanes, con la conversación de los acentos que es lo que justifica el rodaje con cada uno en su idioma, casí que incluso mejor que las mejores secuencias de esta)
. Es que, los dos último episodios de la película es un delirio en composición de secuencias
Spoiler: Mostrar
(brutal el inicio del capítulo final, con bowie de fondo,
o la parte BRUTAL del
Spoiler: Mostrar
incendio y tiroteo, mención aparte como reventar a Hitler a tiros, desternillante y, lastima, podría haber sido real
....


Joder, es que está super medida, es un subidón constante en el ritmo de la pelí que va a más y a más...

Para mi de lo mejor de la década que ya nos va dejando...(podría ser un buen post "las mejores películas de la dédaca"... ahí lo dejo).


En fín, que yo creo que el 90% de los foreros lo va a FLIPAR.... y el otro 10% serán para los que está película no está hecha.


saludos

02:01 - 18/09/2009

Blade

Como sea de "entretenida" como la de Death Proof vamos bien ...

La daremos una oportunidad.

sALu2

07:14 - 18/09/2009

aciruelado

Blade escribió:Como sea de "entretenida" como la de Death Proof vamos bien ...

La daremos una oportunidad.

sALu2



Que va, es infinitamente más divertida, eso si, no es "la gran evasión", es cine de guerra contado por tarantino, con todo lo que eso conlleva.

Por cierto, es que ayer celbraron el día del spoiler en "Días de Cine", joder, metieron más mierda en la crítica de la peli.... menos mal que ya la vi.


saludos.

10:18 - 18/09/2009

BiShOp

Curiosamente es la película de Tarantino que menos expectación me ha creado (peñazo de "Death Proof" aparte). Supongo que luego me encantará, pero el trailer no acaba de despertar mi interés totalmente.

SALUDOS

11:44 - 18/09/2009

The Lobo

A mí realmente me da miedo pagar 6 euros por verla después de Death Proof. Ví las dos de Kill Bill en el cine, lo pasé bien, pero no lo mereció desde mi punto de vista, ahora ambas partes no me parecen tan buenas. Si fuera el Tarantino de "Pulp" o "Jackie Brown", iría de cabeza a pasarlo bien.

13:15 - 20/09/2009

johnforhereyes

Después de haber visto la película, creo que esta crítica se queda sólo en un análisis superficial señalando exclusivamente todo lo referente a la forma, la libertad genérica, las gamberradas en cuanto al quehacer cinematográfico se refiere...

Pero esta crítica olvida el enorme peso de sentido que lleva toda la película:

Si el cine y el arte expresan ideas, y estas ideas obviamente están cargadas de valores que nos arrastran y se nos atan en la mente ( y los críticos jugamos con ellos y los revelamos en formas argumentadas), Tarantino enseña con esta película que somos víctimas del peso de nuestra cultura, de nuestro momento histórico, y NADA MÁS.
Si vemos una rata, la repulsaremos porque es nuestra naturaleza; y el mundo de las ideas, nuestro momento cultural tiene tanta fuerza, de repulsión o de amor, como una rata o una mujer u hombre hermoso. Y las seguimos, las defendemos, nos emocionamos, nos rendimos a ellas o las repudiamos, olvidando en ocasiones muchos posiles otros puntos d evista y concepciones, olvidando la heterogeneidad humana y olvidando todo ese gran río de años de cambios de dioses, de ojetivos, de maneras de vivir en nuestra historia como seres vivos.

Eso es lo que Tarantino hace en esta película, eso sí, desde unas herramientas y con una personalidad que sólo los genios tienen: desde esas gamberradas envuelas en un sello intelectual y profundamente ligado al arte que su creador más ama, el cine.

09:51 - 21/09/2009

el predicador

johnforhereyes escribió:Si el cine y el arte expresan ideas, y estas ideas obviamente están cargadas de valores que nos arrastran y se nos atan en la mente ( y los críticos jugamos con ellos y los revelamos en formas argumentadas), Tarantino enseña con esta película que somos víctimas del peso de nuestra cultura, de nuestro momento histórico, y NADA MÁS.

¿Y eso qué quiere decir? ¿Que estamos condicionados como el perro de Pavlov a despreciar a los nazis? No creo que las intenciones de Tarantino vayan mucho más allá de servirse del cine como instrumento para alcanzar la inmortalidad (a la chica judía me remito) y fabular históricamente. Ignoro qué tiene que ver en eso el peso de nuestra cultura.

johnforhereyes escribió:Si vemos una rata, la repulsaremos porque es nuestra naturaleza; y el mundo de las ideas, nuestro momento cultural tiene tanta fuerza, de repulsión o de amor, como una rata o una mujer u hombre hermoso. Y las seguimos, las defendemos, nos emocionamos, nos rendimos a ellas o las repudiamos, olvidando en ocasiones muchos posiles otros puntos d evista y concepciones, olvidando la heterogeneidad humana y olvidando todo ese gran río de años de cambios de dioses, de ojetivos, de maneras de vivir en nuestra historia como seres vivos.

¿¿¿¿¿¿¿?????? :-? ¿Mande? Lo dicho, tronk. Harás fortuna en el fotogramas.

13:26 - 21/09/2009

Quentin

johnforhereyes escribió:Después de haber visto la película, creo que esta crítica se queda sólo en un análisis superficial señalando exclusivamente todo lo referente a la forma, la libertad genérica, las gamberradas en cuanto al quehacer cinematográfico se refiere...

Pero esta crítica olvida el enorme peso de sentido que lleva toda la película:

Si el cine y el arte expresan ideas, y estas ideas obviamente están cargadas de valores que nos arrastran y se nos atan en la mente ( y los críticos jugamos con ellos y los revelamos en formas argumentadas), Tarantino enseña con esta película que somos víctimas del peso de nuestra cultura, de nuestro momento histórico, y NADA MÁS.
Si vemos una rata, la repulsaremos porque es nuestra naturaleza; y el mundo de las ideas, nuestro momento cultural tiene tanta fuerza, de repulsión o de amor, como una rata o una mujer u hombre hermoso. Y las seguimos, las defendemos, nos emocionamos, nos rendimos a ellas o las repudiamos, olvidando en ocasiones muchos posiles otros puntos d evista y concepciones, olvidando la heterogeneidad humana y olvidando todo ese gran río de años de cambios de dioses, de ojetivos, de maneras de vivir en nuestra historia como seres vivos.

Eso es lo que Tarantino hace en esta película, eso sí, desde unas herramientas y con una personalidad que sólo los genios tienen: desde esas gamberradas envuelas en un sello intelectual y profundamente ligado al arte que su creador más ama, el cine.


A pesar de que no entiendo la expresión "el enorme peso de sentido que lleva la película", me gustaría aclarar algunos aspectos:

- Decir que lo referente a la forma en el cine de Tarantino es lo superficial, es no entender en absoluto la filosofía de este extraordinario director. La forma en Tarantino lo es casi todo, y es además el aspecto del que más orgulloso se siente y en el que más profundiza en sus películas. Es un auténtico innovador. El fondo sí es en todo caso lo superficial, y es el aspecto con el cual a Tarantino le gusta jugar con el espectador, como sucede en esta película.

- Tarantino no enseña, ni mucho menos lo pretende, y en ningún caso de la manera moralizante que tú indicas. Todo eso de que nos pretende "enseñar" que "somos víctimas del peso de nuestra cultura, de nuestro momento histórico" es una visión tan distanciada de la realidad, bajo mi punto de vista, que me cuesta creer que estemos hablando del mismo director. Dudo mucho que a Tarantino le apetezca lo más mínimo darnos lecciones de moral, ética o mostrarnos nuestros errores históricos, entre otras cosas porque desde una visión norteamericana se me antoja complicado.

- Respecto a utilizar el símil de la rata (según la película la odiamos sin saber por qué, está en nuestra naturaleza), argumentando la "supuesta" filosofía de Tarantino, demuestra no enteder el último sentido que éste quiere dar al símil, respecto al odio nazi hacia los judíos. Es una metáfora repugnante, y si Tarantino la pone en boca del nazi caza-judíos, es para dar a entender el grado de radicalidad al que llevó aquel pensamiento, que en ningún caso está en nuestra naturaleza en general. Odiamos o amanos por alguna razón determinada.

Te recomiendo que disfrutes del cine de Tarantino más desde un punto de vista formal que filosófico, porque estoy completamente seguro que al propio director norteamericano le resultaría chocante y gracioso ver un comentario donde se le atribuyen tantas supuestas ideas moralizantes cargadas de múltiples valores suprauniversales.

Un saludo

16:08 - 21/09/2009

Jack Celliers

Au revoir, Shosanna


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