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Zinemaldia 2015. Día 1. De sectas y clubes

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Por fin ha llegado el día. Llevamos un año contando los segundos para volver a pisar suelo donostiarra, 12 meses que hemos ido tachando en el calendario, pensando en reencuentros, soñando con carreras por las calles de San Sebastián, imaginando ‘selfies’ con famosos y no tan famosos; 365 días que hemos ido descontando mientras recordábamos sabores descubiertos en la parte vieja, cogíamos la postura en una sala de cine de nuestra ciudad sabiendo que, por mucho que nos guste, como diría Alejandro Sanz "no es lo mismo", y sobre todo deseando poder saltar en el tiempo para poder escapar de la rutina y volver a disfrutar de 9 días de CINE, como debe ser, en mayúsculas.

Un año más, y con esta van diez ediciones escribiendo para CINeol, volvemos al Festival Internacional de Cine de San Sebastián para contaros cada uno de los momentos de los que seamos testigos durante el certamen.

Este año teníamos la que, a priori, era la película de inauguración más interesante en abrir el festival en los últimos 5 años. El encargado era Alejandro Amenábar, al que nadie le puede negar los méritos de su carrera, que regresa al thriller después de su aventura por el cine histórico-astronómico. Aunque lo que, sobre el papel, parecía una inauguración muy potente se ha visto deslucida por la ausencia de sus dos protagonistas, Ethan Hawke y Emma Watson, que no han dudado en enviar sendos vídeos de apoyo al festival y a la película que han sido emitidos durante la gala de apertura.

Regresión llegaba a San Sebastián, tras mucha pelea por parte de la organización para hacerse con ella (incluso cediendo a un posible pase previo en el Festival de Toronto), con la noticia del retraso de su fecha de estreno USA (sin fecha confirmada, posiblemente irá directa a vídeo) debido supuestamente a las malas críticas recibidas en los pases de prueba, por lo que los ánimos estaban algo caldeados y los cuchillos para lanzarle al bueno de Amenábar estaban bien afilados. Quizás esas bajas expectativas han hecho que a algunos (entre los que me incluyo) no nos haya parecido el desastre que nos vaticinaban.


Si bien es cierto que nos encontramos ante la película más floja del director hispano-chileno, sería muy injusto olvidar los aciertos que tiene el film. Desde el punto de vista del personaje de Ethan Hawke, la cinta va adentrando al espectador en una investigación sobre sectas satánicas en la América de los años 90. Y quizás sea este el primero de los aciertos: el espectador nunca sabe más de lo que conoce el protagonista, lo que provoca que las pesadillas y escenas paranormales resulten creíbles al vernos envueltos por elementos sobrenaturales. Pero Amenábar realmente prepara el terreno para algo que va más allá y que descubrimos en el último tercio de la película. Y vuelve a temas que nos transportan a sus dos primeros trabajos, en donde las manipulaciones de la prensa y las presiones que sufren los personajes les hacen distorsionar y tergiversar la realidad percibida.

En su discurso, que algunos están tachando de tramposo pero que es coherente con el desarrollo de la historia, Amenábar arremete contra la fe, ya sea religiosa o personal, fe que escapa a la razón y a la que los personajes (ya sea por religión, creencias personales o buscando su propia salvación) se agarran como si de un clavo ardiendo se tratase, sabiéndose quemados de antemano.

Hawke cumple con su papel de inspector superado por la situación mientras que Emma Watson recurre una vez más a su colección de muecas, dejándonos una actuación que se pierde en las formas cuando lo que realmente nos interesa del personaje se esconde en el fondo.

No va a ser la película del festival, pero es una inauguración aceptable y que sube el nivel de los dos años anteriores, aunque también hay que reconocer que la gesta no es que fuese difícil de conseguir. Pocos aplausos han cerrado la proyección, pero celebraban más la bienvenida de la 63 edición del festival que la calidad de la película.

Aunque la inauguración de la Sección Oficial no ha sido todo lo redonda que se preveía, no estaba todo perdido. Ha sido en Horizontes Latinos, sección que hace años era casi ‘repudiada’ por muchos de los que cubrían el festival y que cada año que pasa gana en importancia y expectación gracias a los títulos que proyecta, donde hemos podido disfrutar de la que sin duda ha sido la película de la primera jornada. Desde Chile y de la mano de Pablo Larraín, que ya fue aplaudido con No, nos llegaba El Club, un acercamiento a la fe muy diferente a la propuesta por Amenábar en su película.


En un apartado pueblo costero de Chile, cuatro curas que han sido apartados del sacerdocio por haber cometido diferentes crímenes viven recluidos en una casa de penitencia para redimirse de sus pecados bajo la supervisión de una religiosa. La llegada de un quinto sacerdote desencadenará una serie de acontecimientos que les llevará a enfrentarse de nuevo a su pasado.

Larraín escribe y dirige con pulso firme una crítica feroz contra la Iglesia, centrándose en los abusos a menores pero dejando entrever otras prácticas criminales que la propia institución se dedica a esconder a la vez que protege a sus fieles. Es curioso cómo el director chileno utiliza el personaje de un sacerdote que defiende ‘la nueva Iglesia Católica’ enfrentándose a la postura de los cuatro religiosos protagonistas, para descubrir que las diferencias que nos quieren hacer creer que hay son realmente inexistentes.

No hay lugar para la sutileza en El Club: Larraín nos coloca en el centro de la acción, cerca (muy cerca) de los personajes, lo que provoca una sensación de desasosiego e incomodidad que va creciendo a medida que vamos conociendo los pecados de los protagonistas. El director sabe cuándo mostrar las cartas y juega su mano maestra, que va directa a la boca del estómago, en una escena final sobresaliente dónde la vergüenza ajena provocada por los que defienden la fe de la sinrazón congela al espectador la sonrisa en la cara mientras la indignación le recorre el cuerpo.

El Club es polémica, actual, directa, en definitiva una excelente película que confirma a Pablo Larraín como uno de los valores seguros del cine latinoamericano.

En el próximo artículo repasaremos la inauguración de la sección Nuevos Directores, Pikadero, y tres nuevas películas a concurso. Mientras tanto, nos vemos en los cines.

 

Fuente: CINeol | Visitada: 1212 veces


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Comentarios (3)

12:08 - 19/09/2015

Damned Martian

No me daba buena espina Regresión. El trailer me recordaba a Mindscape, que salió regulera, y a las películas del diablo que plagaron los 90 y que son casi todas lamentables.

13:18 - 20/09/2015

Graham Hess

- Estupendo artículo Charly. Confirma lo que venía pensando de la peli de Amenábar, que al ver el trailer me dejó la impresión de ser otro rollete tipo "Líbranos del mal", "Exorcismo en Connecticut", "El Rito" y demás ñordacos que se han estrenado estos últimos años. Mi única esperanza era que al ser Amenábar quien la dirige quizá fuera algo bueno, pero creo que me esperare a verla por tres euros o al burro.

Con ganas de ver "El Club" y de seguir leyendo tus artículos.


[oki] [qmparto] [oki]

02:33 - 22/09/2015

charlyr2d2

Graham Hess escribió:- Estupendo artículo Charly. Confirma lo que venía pensando de la peli de Amenábar, que al ver el trailer me dejó la impresión de ser otro rollete tipo "Líbranos del mal", "Exorcismo en Connecticut", "El Rito" y demás ñordacos que se han estrenado estos últimos años. Mi única esperanza era que al ser Amenábar quien la dirige quizá fuera algo bueno, pero creo que me esperare a verla por tres euros o al burro.

Con ganas de ver "El Club" y de seguir leyendo tus artículos.


[oki] [qmparto] [oki]


Gracias, aquí seguiremos al pie del cañón... Sinceramente creo que a Amenábar se lo van a cargar todo el mundo a mi me pareció disfrutable pero el mayor problema es que no parece suya.

¡El Club es BRUTAL!


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