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ZINEMALDIA 2021 (VII). Thrillers para hipertensos en la competición oficial

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El Festival se acerca hacia el final y lo hace con una competición sin grandes películas, por suerte en las secciones paralelas nos encontramos con títulos que nos han dado alguna alegría.


No es el caso de la película china a Sección Oficial, Fire on the plain (), título que venía que se esperaba con ciertas expectativas al venir “apadrinado” por el realizador Yinan Diao pero que ha supuesto una decepción.

La película sitúa su acción en el año 1997 en esa China rural anterior al crecimiento y modernización descontrolado que ha sufrido el país y que también se refleja en el cine de Zhangke Jia. Unas ciudades y personajes que el debutante Ji Zhang utiliza para contar una historia con dos partes muy diferenciadas la primera es un solvente drama de personajes atrapados en ambientes y situaciones violentas, alrededor de los cuales se construye el misterio, los asesinatos en serie de taxistas, que desencadenará la segunda parte, la investigación, ocho años después, de esos asesinatos. El debutante director retrata con naturalidad los ambientes por los que se mueven los personajes con un estilo sobrio y eficaz pero que no consigue sacarle partido a los momentos más espectaculares de una cinta que apuesta sus cartas más importantes al segundo tramo en el que, equivocadamente, se olvida de la parte dramática y de desarrollo de personajes para convertirse en una rutinaria película de investigación policial en la que las pistas llegan casi por casualidad desembocando en una resolución descafeinada y carente de interés.

Fire on the plain se ve con agrado, pero va perdiendo fuelle a media que avanza y termina por dejar un sabor agridulce, todo lo contrario que el debut de otro director chino que ha podido verse en la sección Perlak.


Are you lonesome tonight? () es de esas películas de las que hay que hablar evitando entrar en muchos detalles para no destripar ninguno de los giros que se esconden en la ópera prima de Shipei Wen quien paradójicamente comparte bastante más elementos en común con Yinan Diao que el propio director de la película Fire on the plain de la que es productor ejecutivo sobre todo en lo que se refiere más al acabado formal, estético e incluso al tratamiento de la violencia con esos toques de humor tan absurdo y abruptos ante los que el espectador se queda descolocado.

La historia empieza cuando un joven, convencido de haber provocado una muerte accidental, entabla una ambigua relación con la viuda de la víctima, mientras un policía intenta resolver la investigación. Aunque el punto de partida pueda sonarnos familiar y el ritmo pausado de sus primeros minutos nos haga dudar de si merece la pena seguir viendo la película pronto descubriremos los primeras piezas que nos harán recolocarnos en el asiento mientras intentamos no pestañear hasta el final de la película, siguiendo todas las pistas que se esconden en un brillante montaje que juega con la línea temporal y la percepción de la escena desde diferentes puntos de vista y en el que la tensión y el ritmo va creciendo a medida que el puzle va resolviéndose. La solidez del guión, el acabado estético, el magnífico control del ritmo y del tono convierten a Are you lonesome tonight? en el inicio de una carrera cinematográfica a seguir muy de cerca.

De vuelta a la Sección Oficial pudimos ver la última contendiente francófona a la Concha de Oro.


Undercover () empieza en octubre de 2015 cuando los agentes de aduanas franceses se incautan de siete toneladas de cannabis en el corazón de la capital. El mismo día, Hubert Antonie, un antiguo topo, contacta con Stéphane Vilner, periodista de Libération, con la intención de destapar una red de narcotráfico organizada por Jacques Billard, figura mediática y policía francés de alto rango. En ese entramado de tráfico de drogas no vemos ni operativos, ni investigación policial, ni escenas. Thierry de Peretti decide que todo lo anterior sea verbalizado por los personajes en una continua sucesión de escenas expositivas que van en detrimento del interés y del ritmo de la historia. La apuesta por la verbalización únicamente juega a favor de crear la duda de si lo que cuenta el personaje de Hubert es real o son invenciones que va inflando a medida que empieza a recibir atención, popularidad e influencia pero esta duda aparece en los últimos minutos de película, demasiado tarde para conseguir levantar el vuelo de una cinta que deja la sensación de oportunidad perdida de haber realizado una buena película periodística pues, a pesar de todos los peros, el material de partida es por si solo lo suficientemente interesantes como para mantener al espectador atento durante las dos horas del film.

Todo lo contrario, le sucede a la última película de Manuel Martín Cuenca quien consigue sacar petróleo de una historia simple y manida.


La Hija () empieza cuando Irene escapa de un centro para menores, está embarazada y decidida a cambiar de vida gracias a Javier, uno de los educadores del centro. Javier le ofrece vivir con él y su mujer Adela en la casa que tienen en un paraje aislado y agreste de la sierra para que pueda llevar a buen término su embarazo. La única condición a cambio es que acepte entregarles al bebé. Sí, la base sobre la que se construye la película no dista mucho de un telefilm de sábado tarde de Antena 3 pero el talento del director de Caníbal consigue crear un producto realmente interesante.

Martín Cuenca, fiel a su estilo, presenta una película de ritmo reposado y en la que los elementos perturbadores de la tranquilidad se irán introduciendo poco a poco generando un aumento de tensión constante al que contribuye un uso fantástico de la banda sonora compuesta por Vetusta Morla, mucho más presente en el tramo inicial va poco a poco desapareciendo a medida que se enrarece el ambiente y pasa a ser sustituida casi por completo por el sonido del viento y la propia naturaleza que rodea la casa de los protagonistas. Un escenario con tanta importancia y entidad propia en la trama que podría considerarse un personaje más. Para hacer frente a la tensión generada en le tramo final casi deberíamos realizar antes algún curso de apnea pues son varios los momentos en los que contener la respiración, mientras que el fantástico trabajo de montaje de Ángel Hernández Zoido juega a estirar el tiempo, se convierte en un ejercicio de resistencia extrema.

La Hija es una demostración más de que con una historia más simple que el mecanismo de un chupete se puede hacer un gran producto de entretenimiento si hay alguien con talento a los mandos de la nave, como en este caso.

En el próximo artículo hablaremos de Quién lo impide película/proyecto que nos ha tenido casi 4 horas dentro de una sala de cine. Hasta entonces, nos vemos en el cine.

 

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