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ZINEMALDIA 2020 (V). Ellas dan el golpe

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Desde el último artículo parece que la Sección Oficial a competición ha entrado en una especie de letargo así que antes de hablaros de propuestas aburridas, ya vistas y carentes de interés prefiero adentrarme en otras secciones paralelas del festival para comentaros cuatro propuestas interesantes, emocionantes y que han supuesto un soplo de aire fresco en el Zinemaldia. Cuatro títulos muy diferentes, dirigidos por cuatro mujeres con distintas formas de entender el cine y la vida que nos rodea.

Hasta hace unos meses Suzanne Lindon, además de hija de Vincent Lindon y Sandrine Kiberlain, era una joven cinéfila de 20 años que nunca había escrito un guión, ni actuado ni dirigido y decidió lanzarse con las tres disciplinas en su debut cinematográfico.


SPRING BLOSSOM () en la que la propia Suzanne interpreta a una joven de 16 años que todos los días, en su camino al instituto, pasa por delante de un teatro. Un día se fijará en un hombre mayor que ella que se convertirá en su obsesión y, a pesar de la diferencia de edad, ambos se enamoraran. Como bien se comentó en el coloquio posterior a la película en esta época post “Me too” este enamoramiento entre una menor y un hombre 20 años mayor que ella podría, en otras manos, haber resultado incómoda y hasta denunciable pero en manos de Lindon tenemos una historia de amor platónico donde en ningún momento se plantea nada sexual dejando la relación entre los dos protagonista en una válvula de escape a la monotonía de sus días y la rutina de sus vida.

Sorprende que con solo 20 años, y más si pensamos en como éramos alguno de nosotros con esa edad, la directora francesa presente una propuesta tan coherente tanto argumental como estilística y que además tenga la valentía y arrojo de incluir ciertos momentos “musicales” que otorgan a la película algo personal y diferenciador lo que la eleva por encima de la media de las propuestas románticas que llegan en masa a las pantallas cada año.
En definitiva, una entretenida película, a lo que ayuda además de la historia su corta duración (74 minutos), que se ve con una sonrisa y nos apunta a su joven directora en la lista de talentos a seguir.


En esa lista esta apuntado desde hace cinco años cuando, en el Festival de San Sebastián, pude ver la maravillosa Un otoño sin Berlín el nombre de Lara Izagirre quien este año inauguraba la sección Zinemira (donde compiten películas y cortometrajes de producción vasca) con su segunda película.

NORA () tiene 30 años, vive con su abuelo argentino Nicolás y cuida habitualmente de los hijos de su amiga Meri. Escribe el horóscopo en la revista del pueblo, aunque su sueño es ser escritora de viajes. La muerte de su abuelo, le dejará en herencia un Dyane 6 viejo. Aunque conduce fatal, Nora se lanzará a hacer un road trip sin rumbo por la costa del País Vasco para acabar llevando las cenizas del abuelo al lado de la abuela.

Con solo dos películas, vemos en el cine de Izagirre, una apuesta clara por las historias sencillas, naturales y sin artificios. Historias que hablan desde el corazón de sus personajes y con las que es muy fácil sentirse identificado. Al igual que en su ópera prima volvemos a tener un personaje principal femenino que no encuentra su lugar en el mundo lo que le llevará a emprender un accidentado viaje (en este caso tanto emocional como físico) donde se cruzará con personajes y situaciones que le ayudarán a encaminar su futuro (o al menos empezar a tomar decisiones que le ayuden a alcanzarlo). Si esa búsqueda en Un otoño sin Berlín tenía un tono más melancólico o pesimista en Nora se apuesta por la luminosidad, siendo mucho más benevolente con su protagonista encarnada por Ane Pikaza, todo un descubrimiento que desprende frescura y naturalidad en cada plano, que se carga la película a la espalda y consigue que el magnetismo y encanto de su personaje traspase la pantalla. Ella es el corazón de la película, y como su personaje, es un corazón enorme.

Desde como se trata la muerte del abuelo (el siempre magnífico Héctor Alterio) hasta la resolución final, Izagirre, hace gala de una sencillez y sensibilidad tan natural que en algunos momentos podría resultar “poco interesante” ya que la película no busca ser una gran película pero si tiene todos los elementos para conectar y emocionar al público sin usar sentimentalismos o efectismos baratos si no que apuesta, y sale ganadora, por la conexión que crea el espectador con sus personajes y el cariño y mimo que se desprende de la pantalla. Una de esas películas que una vez termina deja una buena sensación de alegría y paz en el cuerpo.


Todo lo contrario que sucede durante y tras el visionado de la película mexicana, a competición en la Sección Horizontes Latinos, SIN SEÑAS PARTICULARES () donde Magdalena emprenderá una travesía en busca de su hijo, desaparecido en su camino a la frontera con Estados Unidos. En el recorrido, entre pueblos y paisajes desolados del México actual, conocerá a Miguel, un joven recién deportado de los EEUU que viaja de vuelta a casa y juntos se acompañarán en un en un territorio donde deambulan juntos víctimas y verdugos.

Fernanda Valadez ofrece una arriesgada ópera prima que si bien tiene un punto de partida ya conocido y antes visto ofrece algo novedoso en su desarrollo y sobretodo en la forma de contarlo. Las pistas que irá recogiendo la madre le acercarán cada vez más a su hijo y el ritmo pausado del inicio irá in crescendo hasta el sorprendente final donde a nivel de estilo la película también sufre una mutación la imagen gana peso al relato y visualmente se permite imágenes más sugerentes (con planos invertidos, cámaras hacia atrás) en donde la violencia, que nunca llega a ser explicita, adquiere por fin forma y danza sobre un fuego que es a la vez iluminación y destrucción. Esa dicotomía la aplica Valadez como metáfora del pueblo mexicano capaz de ofrecer una mano al desamparado incluso si eso supone un riesgo para su vida y a la vez deshacerse de vidas sin miramientos ni lógicas aparentes.

La película llegaba al festival tras terminarse gracias a que el año pasado, aquí mismo en Donostia, ganó el premio de Cine en Construcción y ya ha empezado a recoger sus frutos tras su paso por el Festival de Sundance donde recibió el Premio del Público y el Premio Especial del Jurado al Mejor Guión. Esperemos que pronto llegue a los cines españoles y volver a disfrutarla.


Si en el caso de la película de Fernanda Valadez se habla del México del presente otra directora mexicana, Yulene Olaizola, nos traslada en SELVA TRÁGICA () a 1920, en la frontera entre México y Belice. Allí, en la profundidad de la selva Maya, donde no hay ley y los mitos prevalecen, un grupo de mexicanos trabajadores del chicle se cruza en el camino con Agnes, una hermosa y misteriosa joven beliceña perseguida por un patrón inglés que quiere acabar con su vida. El deseo de salvar a la joven se tornará en tensiones y disputas en el grupo que aumentarán al descubrir un cargamento de chicle abandonado que podría hacerles ganar mucho dinero.

La directora mexicana, construye una sencilla historia (incluso se podría decir que de desarrollo muy esquemático) que navega entre el cine más contemplativo de su primera parte y que va ganando interés a medida que se van uniendo al relato los elementos antes comentados hasta terminar en una especie de western selvático en el que no puede faltar un duelo final. La sencillez de la historia se ve envuelta por una fantástica e hipnótica ambientación que confunde tanto a los personajes como al espectador haciéndole dudar si las leyendas y mitología que envuelven a la selva son realidad o no. En esa duda entre el drama y el género fantástico la película toma una, en mi opinión muy satisfactoria y acertada, decisión al no dejar lugar a dudas pero sin ser demasiado evidente y hasta aquí puedo escribir antes de poder decir algo más que os fastidie el desenlace si alguna vez tenéis la oportunidad de verla.

En el próximo artículo volveremos a la Sección Oficial y solo espero que al menos mis comentarios os diviertan más que las películas de las que hablaré, aunque todo sea dicho de paso, no creo que sea muy complicado. Hasta entonces ¡Nos vemos en los cines!

En el Podcast de Cinema Manifesto tenéis una charla sobre más películas vistas estos días

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Twitter Carlos Fernández

 

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