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Zinemaldia 2019. Una inauguración diferente

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Un año más, cuando septiembre entra en su recta final y la rutina vuelve a ocupar su lugar tras el descanso estival, San Sebastián se prepara para vivir su segunda semana grande. Una semana, de 9 días, en la que la ciudad se convierte en un hervidero de gente con acreditación colgada al cuello, visita de famosos, famosetes e influencers con ínfulas, colas, carreras, alguna que otra fiesta y sobre todo películas, unas 200 se proyectarán este año. Nueve días en los que en sus calles se respira CINE.

En los últimos días, mientras la ciudad ultimaba los detalles para mostrarse al mundo en la inauguración, los asistentes a la 67 edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián se enfrentaban a una dificultad aún mayor; cuadrar el planning con las películas que se desean ver. Cuadrar algunos de estos horarios, en muchos casos, debería convalidar como prueba de acceso a la NASA o algo por el estilo. Este año además el festival ha incrementado el número de salas y de sesiones para la prensa lo que abre el abanico de posibilidades y dificulta la elección, pues hay más películas interesantes que se solapan, y esta es la razón porque en el día de la inauguración no veré la película que abre este año la Sección Oficial a concurso, La Decisión, y sí la película que inaugura la sección New Director, Scattered night, y la nueva cinta de Pablo Larraín, Ema.

Retratos de familia.
Hirokazu Koreeda es, probablemente, el director que mejor sabe retratar las relaciones familiares (las de sangre o las formadas por las circunstancias de la vida) y consigue que a pesar de las diferencias sociales que nos separan nos sintamos identificados con lo que vemos en pantalla, quizás por que familia, mejor o peor avenida, todos tenemos. Las familias se crean, conviven y a veces se separan, y ese es el punto de partida de la cinta coreana SCATTERED NIGHT , que supone el debut en el largo de Jihyoung Lee y Sol Kim.

Tras el anuncio del divorcio de sus padres, los hermanos Sumin y Jinho, vivirán dos semanas de incertidumbre hasta conocer la decisión de con quién irá a vivir cada uno. Las dos directoras consiguen crear un drama intimista y cercano que tiene su mayor logro al centrar toda la película desde el punto de vista de la niña protagonista, creando en muchas de las secuencias toda la acción a su alrededor pero fuera de plano o en los márgenes del mismo consiguiendo una conexión muy fuerte entre ella y el espectador. Además de la elección del punto de vista ayuda la presencia de la joven actriz, Seung-ah Moon, que se consigue robar todos y cada uno de los planos.

La película gana enteros cuando se centra en la intimidad de la vida familiar y en el día a día de la incertidumbre que les genera a los hermanos la falta de madurez y decisión de sus padres para tomar la decisión pero falla cuando quiere profundizar en el drama consiguiendo hacerse repetitiva en algunos momentos por suerte la corta duración y el hecho de conseguir un final (o no) bastante inspirado hace que el resultado final sea notable.

Larraín se pasa al reguetón.
Uno de los platos fuertes de este primer día de proyecciones era la nueva película de Pablo Larraín después de la división de opiniones en Venecia, el tener el reguetón como elemento dentro de la película y las primeras imágenes que habíamos podido ver de ella habían hecho que muchos colocásemos la película entre el top de cintas que había que ver “sí o sí” y una vez vista está claro que no va a dejar indiferente a nadie.

En EMA , Larraín, vuelve a un tema recurrente en su filmografía, indagar en la psicología de personajes extremos y lo hace poniendo toda la carne en el asador en esta historia que empieza después que un traumático incidente desestabilice la vida familiar de Ema y su matrimonio con un tempestuoso coreógrafo y nos llevará por un camino de redención y liberación lleno de giros de guión que han provocado mucho rechazo por parte de la crítica. Habrá que ver cómo es recibida por el resto de asistentes ya que compite por el premio del público en la sección Perlas.

Estamos ante una película excesiva, impactante e imperfecta que requiere de la voluntad del espectador para entrar en el juego que propone, dejarse sorprender y bailar al ritmo que se nos marca desde la pantalla sin entrar en verosimilitudes y “por qués” y si no se acepta este juego es muy probable que el no se disfrute la película en su totalidad.

Comentaba que Larraín pone toda la carne en el asador en la película y quizás sea algo más que una metafórico pues es la carne, en forma de el cuerpo de la protagonista, encarnado por Mariana Di Girolamo que aporta con su maravillosa actuación la creación de un personaje de los que dejan huella, quien a través del baile y de las relaciones sexuales encuentra su liberación para dejar atrás y/o poner solución (o al menos intentarlo) a todos los problemas que la rodean. Esta búsqueda de libertad es bastante comparable a la que podemos ver en la evolución del cine de Larraín que culmina en esta última película, que si bien para mí no llega al nivel de El Club o Neruda, sí que es el trabajo que a nivel visual supone un enorme salto diferenciador en su estilo, dejando el feísmo de sus primeras cintas por una fotografía más nítida, colorida y, en resumen, mucho más impactante.

En el próximo artículo y a la espera de poder ver, ya por fin, la película de inauguración comentaremos los primeros títulos a concurso con la mexicana Mano de obra y la nueva película de Alejandro Amenábar, Mientras dure la Guerra. Hasta entonces nos vemos en los cines.

Twitter Carlos Fernández







Fotos: Inés Barreda

 

Fuente: CINeol | Visitada: 791 veces