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Lo que nos espera en los ÓSCAR 2019

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Todo el mundo puede jugar a pronosticar quién ganará el Óscar a una semana o incluso a un mes de la ceremonia. Hasta se puede intentar adivinar quiénes serán los nominados desde diciembre, cuando los precursores empiezan a aclarar la imagen de las películas que se han quedado en la memoria de ese año, cuando ya sabemos que determinadas cintas han sido un fracaso o una basura, cuando nos hemos dado de bruces con sorpresas inesperadas. Pero hay que estar muy loco para ponerse a predecir los candidatos a los premios de la Academia en primavera, cuando el 90% de las películas que aspiran a las estatuillas aún no se han visto y solo sabemos de ellas de qué van, quiénes las hacen y, a veces, cuándo pueden estrenarse.

En CINeol siempre hemos estado un poco locos.


CINE COMERCIAL


Primero vamos a echar un vistazo a las películas destinadas a romper la taquilla, aunque lo normal es que ninguna de ellas sea nominada porque apuestan por el entretenimiento y los efectos especiales antes que por la historia o los personajes, receta que no sienta bien en la Academia.



Quitémonos el elefante en la sala primero: no, por mucho dinero que esté ganando, Black Panther no va a ser nominada a mejor película. Hay un grupo de gente que quiere pensar que sí, pero son los mismos que dijeron esto sobre Logan o Wonder Woman, y mirad lo que ocurrió con ellas. La pantera ni siquiera puede contar con la baza de western crepuscular que le dio una candidatura a mejor guion a Lobezno: es una película Marvel en todos los sentidos, con la única diferencia de la raza, y la Academia odia ese tipo de cine de superhéroes hasta en los apartados técnicos. Así que no esperéis que tenga la más mínima repercusión. Lo mismo se puede decir del resto de productos de cómic del año, sean de Marvel (Vengadores. Infinity War, Ant-Man y la Avispa), de Fox (Deadpool 2) o de, jajaja, DC (Aquaman).

No son las únicas sagas que solo pueden aspirar a categorías técnicas, por mucho que su calidad esté a la altura. Por ejemplo, tenemos a J.A. Bayona buscando repetir las cifras monetarias de la anterior entrega con Jurassic World: El reino caído; a Ron Howard rescatando la problemática producción de Han Solo. Una Historia de Star Wars; a Tom Cruise jugándose la vida por mantener viva la solvente franquicia de Mission: Impossible - Fallout; a Rob Marshall cruzando los dedos para que El Regreso de Mary Poppins no sea una patada en los huevos de los fans de la original; a Peter Jackson produciendo una nueva saga de ciencia ficción para jóvenes con Mortal Engines; a Andy Serkis buscando su lugar tras la cámara con Mowgli, enésima versión de El libro de la selva con captura de movimiento y (se supone) un tono más oscuro que la de Disney; y a Robert Rodríguez tomando el relevo de James Cameron al frente de Alita: Ángel de Combate, en lo que el estudio espera que sea el inicio de una serie y tiene todas las papeletas para ser un desastre.

Hablando de desastres, podemos descartar ya que Un Pliegue en el Tiempo rasque algo en los Óscar, aunque sea para su vestuario, en vista de la recepción paupérrima que ha tenido en todos los sentidos el film de Ava DuVernay. Tampoco ha creado ningún impacto Pacific Rim: Insurrección, así que no va a cambiar la suerte de una saga que ni siquiera fue nominada por sus efectos especiales en su primera entrega. Alguna posibilidad más (escasa) tienen Ready Player One, con la que Steven Spielberg puede aspirar a premios como sonido o FX; y Aniquilación, que en apartados de diseño podría ser rescatada del olvido de los meses.



Hay otras cintas de alto perfil, pero cuyas opciones de premio son dudosas porque no son lo suficientemente serias como para aspirar a galardones importantes, ni vistosas como para optar a categorías técnicas. Por ejemplo, tenemos a Gary Ross intentando que no se note la ausencia de Steven Soderbergh (que ya ha estrenado este año Perturbada, cuyo fracaso asegura que no se va a volver a hablar de ella) en Ocean's Eight, versión femenina de la trilogía; a Sylvester Stallone ordeñando su saga preferida hasta que se quede seca con Creed II; o a Drew Goddard con un thriller cuyo argumento se mantiene prácticamente en secreto, Bad Times at the El Royale.

¿Podrá alguna película de terror repetir la hazaña de Déjame Salir el año pasado? Podría ser, porque ya tenemos tres candidatas serias y otra muy prometedora. De Sundance nos llegan dos: Sorry to Bother You, comedia negra que satiriza salvajemente el capitalismo y las relaciones raciales; y Hereditary, pesadilla familiar con ecos de Roman Polanski que provocó más de un ataquito al corazón en el festival. Por su parte, en South by Southwest se volvieron locos con Un lugar tranquilo, película de monstruos con un giro que John Krasinski ha sabido manejar con pericia: solo te detectan si haces algún sonido. Tres cintas aclamadas por la crítica a las que se suma una cuarta con mucho potencial: The Little Stranger, terror gótico con fantasmas dirigido por Lenny Abrahamson, que viene de ser nominado como mejor director por La Habitación.

Otra película cuyo género puede ser un problema es Destroyer, thriller de Karyn Kusama donde un policía (Sebastian Stan) intenta reconectar con las personas (entre ellas, Nicole Kidman) que conoció años atrás en una misión encubierta. Dentro del policíaco también se mueve LAbyrinth, donde Johnny Depp y Forest Whitaker investigan los asesinatos de los raperos Tupac Shakur y The Notorious B.I.G., aunque viniendo de Brad Furman podemos esperar que persiga más la taquilla que la crítica. Más pasma, pero esta vez de la mano de un mito del cine de capa caída: Brian De Palma regresa seis años después con Domino, thriller donde un policía danés busca venganza por la muerte de su compañero.



Netflix también cuenta este año con un puñado de cintas de género que vienen firmadas por directores con currículo notable, aunque está por ver a cuáles les dará un estreno técnico para competir por premios. Por orden ascendente de probabilidad están The Angel, thriller de espionaje situado en el conflicto entre Egipto e Israel y dirigido por Ariel Vromen; Hold the Dark, un neonoir que viene firmado por el director Jeremy Saulnier (Blue ruin) y el guionista Macon Blair; Velvet Buzzsaw, thriller de terror de la mano de Dan Gilroy en donde Jake Gyllenhaal interpreta a un pasante de arte; y Bird Box, drama postapocalíptico de Susanne Bier donde una mujer (Sandra Bullock) debe guiar a dos niños a un lugar seguro mientras lleva los ojos vendados para evitar el peligro que les acecha. Lo que uno esperaría de la realizadora danesa especializada en dramones de enfermedad, vamos.

Para acabar con esta sección, dos films que podrían ser simples vehículos comerciales con opciones en las categorías técnicas, o dar el salto a las ligas de los mayores. Por un lado está Captive State, thriller de ciencia ficción de Rupert Wyatt que explora las vidas de colaboradores y disidentes en un Chicago ocupado por fuerzas extraterrestres desde hace una década. Por el otro, aunque en teoría no llegará hasta 2019, Ad Astra, lo nuevo de James Gray con Brad Pitt y Tommy Lee Jones. Su argumento (un ingeniero del ejército busca por toda la galaxia a su padre, desaparecido 20 años atrás en una misión para encontrar vida extraterrestre) tiene potencial para ser el primer éxito en taquilla del director de Two Lovers, pero conociéndole, también será una meditación poética y personal sobre la familia. ¿Será la película que le abra las puertas de la Academia de una vez por todas? Si confiásemos en ello, no estaría en esta sección.




CINE INDEPENDIENTE


El Festival de Sundance suele proporcionar siempre algún candidato serio a la estatuilla, pero también muchas cintas que, pese a la buena o magnífica recepción de la crítica, acaban perdiéndose en salas especializadas y siendo rescatadas a final de año, como mucho, por los Spirit Awards. Normalmente, este tipo de films están reservados para categorías actorales o de guion (sobre todo original) en los premios de la Academia.

En este sentido, tenemos un buen puñado de actuaciones que podrían ser destacadas a final de año, como Maggie Gyllenhaal en The Kindergarten Teacher, adaptación de una cinta israelí sobre una profesora que descubre que uno de sus alumnos puede ser un genio; Andrea Riseborough en Nancy, drama sobre una mujer convencida de que fue secuestrada de niña; Glenn Close en La Buena Esposa, sobre una mujer que analiza su vida mientras a su marido le dan el Nobel de literatura; Keira Knightley en Colette, biopic de una escritora cuyo marido se atribuía todas sus obras; Garrett Hedlund en Burden, en donde interpreta a un miembro del Ku Klux Klan que cambia su vida cuando se enamora de una madre soltera y conoce a un reverendo negro; o Jason Mitchell en Tyrel, de Sebastián Silva, donde interpreta al único amigo negro de una reunión de colegas en una cabaña en la montaña.

Más allá de estas, últimamente muchas cintas indies van directas a Netflix, Amazon o HBO sin pasar por cines, por lo que pueden ser descartadas para premios mayores. En este caso están, por ejemplo, Come Sunday (Netflix), biopic del pastor evangelista Carlton Pearson, repudiado por su propia comunidad cuando comenzó a predicar que el infierno no existía; Roxanne Roxanne (Netflix), sobre la leyenda del hip hop delos 80 Roxanne Shanté; o The Tale (HBO), en la que Laura Dern da un recital encarnando a una mujer que en su madurez se da cuenta de que fue abusada de niña.



Por otros festivales hemos visto cintas de perfil más o menos alto, pero resultados desiguales que aseguran que no lleguen a final de año. Es el caso de Chesil Beach, nueva adaptación de una novela romántica de Ian McEwan (Expiación) con Saoirse Ronan, que ha gustado pero no apasionado. O del film bélico Journey's End, que continúa la senda de Saul Dibb de hacer películas adecuadas pero poco memorables. O de Boundaries, una road movie de reconciliación familiar entre Vera Farmiga y Christopher Plummer que, como anteriores obras de Shana Feste, no sale de lo olvidable excepto por sus actores.

Cinco películas parecen destacar sobre todas las demás de esta sección por los nombres involucrados o la recepción que tuvieron en los festivales. Para empezar, Blaze es un biopic del músico Blaze Foley y se dice que es la primera película ‘pata negra’ dirigida por Ethan Hawke. Por otro lado, The Miseducation of Cameron Post, de Desiree Akhavan, se sitúa en los 90 y cuenta la historia de una adolescente (Chloë Grace Moretz) obligada por sus tutores a someterse a una terapia para ‘curarse’ de su homosexualidad. Entrando en autores más reconocidos, Debra Granik (Winter's Bone) cuenta en Leave No Trace la historia de un padre y su hija que viven perdidos en la naturaleza hasta que un pequeño error pone en peligro su forma de vida; Tamara Jenkins (La Familia Savages) reúne en Private Life a Paul Giamatti y Kathryn Hahn como una pareja cuya relación se tambalea cuando ella comienza a someterse a tratamientos de fertilidad para quedarse embarazada; y Gus Van Sant se rodea de un repartazo encabezado por Joaquin Phoenix en la dramedia No te preocupes, no llegará lejos a pie, biopic del controvertido dibujante de cómics cuadripléjico John Callahan.




AUTORES RECONOCIDOS


No todos los directores de renombre consiguen acercarse a la estatuilla todos los años, sobre todo los que son muy iconoclastas. Ya hemos visto algunos en las anteriores secciones, pero aquí recogemos a todos los que no parece que vayan a tener muchas opciones este año, por mucho que sus nombres suenen a lo grande.

Algunas de estas cintas ya se han visto, por lo que, por ejemplo, podemos descartar para cualquier tipo de galardón a Inmersión, última debacle artística del otrora respetable Wim Wenders con Alicia Vikander y James McAvoy. La crítica la atacó en Toronto, pero en cambio alabó unánimemente a First Reformed, de Paul Schrader, drama sobre religión y pérdida protagonizado por Christian Bale y Amanda Seyfried. La Muerte de Stalin también se ha llevado muy buenas críticas, aunque su impacto ha sido mínimo, por lo que es improbable que Armando Iannucci repita su éxito de In the Loop. Este film se ha estrenado en España antes que en Estados Unidos, lo mismo que En realidad, nunca estuviste aquí, que llegará este año a las pantallas americanas entre críticas magníficas y taquilla minúscula que aseguran que a final de año no logrará ninguna de las nominaciones que merece. La única que parece que tiene una candidatura (y quizá premio) asegurado es Isla de Perros, la cinta animada de Wes Anderson que ya se postula como favorita en esa categoría, con permiso de Pixar y Los Increíbles 2, y si la polémica sobre la apropiación cultural de Japón no despega.

Luego están los autores extranjeros con pedigrí de maestro, pero en algunos casos el idioma puede ser una barrera insalvable. Es el caso de Paolo Sorrentino, que con Loro diseccionará la vida de Silvio Berlusconi; o del doblemente oscarizado Asghar Farhadi, que se pasa al español con Todos lo saben, drama familiar que reúne a Penélope Cruz, Javier Bardem y Ricardo Darín, entre otros muchos actores de primera fila. En el caso de Xavier Dolan, The Death and Life of John F. Donovan está rodada en inglés por primera vez en su carrera, pero lo que se sabe acerca de ella (dura más de tres horas, tiene decenas de personajes interpretados por actores famosos, se centra en la fama y la muerte de un actor juvenil) hace pensar en los peores vicios –al menos de cara a la Academia- de este niño-estrella. Otro egomaníaco, Lars von Trier, regresa este año con la historia de un asesino en serie en The House That Jack Built, una mezcla que seguro se quedará bien lejos de los Óscar. La que más opciones tiene es Gloria, adaptación americana del film homónimo de Sebastián Lelio dirigida por el propio realizador y protagonizada por Julianne Moore, pero este tipo de proyectos suelen salir regular.



Terry Gilliam estrenará por fin su accidentada El hombre que mató a Don Quijote, pero quién sabe lo que puede salir de esa cabeza. A juzgar por su trayectoria, no parece material de estatuilla más allá de categorías de diseño. Otro que siempre ha estado lejos de los gustos académicos es Terrence Malick, cuyo último poema, Radegund, también se estrena en teoría este año. Esta vez se sitúa en la Segunda Guerra Mundial, algo que la última vez le fue bien. Dos realizadores que son sinónimo de cine indie, Nicole Holofcener y Noah Baumbach, también estrenarán este año: ella con The Land of Steady Habits, dramedia sobre la crisis de la madurez con Ben Mendelsohn; y él con un proyecto sin título aún centrado en un divorcio entre Scarlett Johansson y Adam Driver. Por su parte, el imprevisible David Lowery se pasa a la comedia de robos con Old Man and the Gun, en la que Robert Redford es un anciano ladrón en un asilo que decide organizar un último golpe con la ayuda de Casey Affleck y Elisabeth Moss. Y si hablamos de directores con estilo, David Robert Mitchell busca confirmar las buenas sensaciones de It Follows con la comedia noir paranoica Under the Silver Lake, cuya rareza seguro que la aleja de toda consideración.

Entre los autores que ya conocen las mieles del Óscar, está claro que todo el mundo va a hacer como si A Rainy Day in New York no existiese, viendo cómo ha revivido la polémica de hace tres décadas con Woody Allen. Mientras, Neil Jordan intentará recuperar el lustre perdido con The Widow, thriller donde Maika Monroe se hace amiga de una viuda (Isabelle Huppert) que guarda más de un secreto. También tendremos la oportunidad de ver si la nominación de Benh Zeitlin por Bestias del Sur Salvaje fue casual con su segundo film, Wendy, drama fantástico donde una niña descubre un polen mágico que da la vida eterna en un ecosistema en plena destrucción. Pero si hay una película que puede pasar a la liga de las mayores, esa es Peterloo, drama histórico de Mike Leigh sobre la masacre de 1819 en la que el ejército británico reprimió de forma sangrienta una manifestación en favor de la democracia.




BIOPICS HISTÓRICOS


Entre las películas que van en busca de galardones hay siempre un hueco reservado para las biografías de personajes famosos o singulares. Aunque su presencia solo sea por lo general en las categorías de reparto, porque a la Academia le pirran las imitaciones, siempre hay uno o dos que se cuela entre los nominados a mejor película. La cuestión es separar el grano de la paja, que en este subgénero abunda.

Para empezar, podemos descartar a María Magdalena para cualquier cosa, ya que el film solo ha provocado bostezos pese a un reparto con tres nominados previos y un director, Garth Davis, que coló su película de debut entre las aspirantes. Claro que Lion contaba con los tejemanejes de Harvey Weinstein, cuya caída ha puesto en peligro que el film consiga distribuirse este año en Estados Unidos. En el lado opuesto está El Arte de la Amistad, biopic del artista Alberto Giacometti escrito y dirigido con buenas críticas (pero no lo suficiente para llegar a final de año) por Stanley Tucci.

Hay otras películas de pronóstico dudoso, como Bohemian Rhapsody, en la que Rami Malek encarna a Freddie Mercury, pero cuya producción se ha visto empañada por la espantada de Bryan Singer (que ya de por sí no era el indicado para una ‘película de Óscar’) cuando las historias de abusos sexuales comenzaron a alcanzar su cénit. Tampoco parece la persona ideal para hacer algo serio Mimi Leder, especializada en cine de acción y series, que estrenará On the Basis of Sex, la historia de cómo Ruth Bader Ginsburg (Felicity Jones) luchó por la igualdad de derechos para convertirse en juez del Tribunal Supremo.



Por su parte, Marc Forster intentará recuperar su reputación de la mano de Disney con Christopher Robin, sobre el creador de Winnie the Pooh, porque si le salió bien con el de Peter Pan, ¿por qué no? Y hablando de autores, este año también toca biopic de Tolkien con Nicholas Hoult en el papel principal y el finlandés Dome Karukoski (Tom of Finland) tras la cámara. Podéis seguir bostezando. En cuanto a Stan and Ollie, donde John C. Reilly y Steve Coogan se ponen en la piel del Gordo y el Flaco dirigidos por el inexperto Jon S. Baird, su estreno está previsto para enero de 2019 pero si el estudio ve que les ha salido bien (dudoso), lo adelantarán a este año.

Entrando en las cintas que realmente tienen potencial, tenemos a Judi Dench a las órdenes del reputado director teatral Trevor Nunn en Red Joan, donde interpreta a una mujer británica que filtró secretos de estado al KGB durante 40 años. También tenemos ración doble de activistas: The Best of Enemies, ópera prima de Robin Bissell, que narra la lucha por la integración racial en las escuelas entre Ann Atwater (Taraji P. Henson) y C.P. Ellis (Sam Rockwell), líder del Ku Klux Klan; y My Life on the Road, de Julie Taymor, donde Julianne Moore da vida a Gloria Steinem, portavoz del movimiento feminista en los años 60 y 70, aunque esta última cinta seguramente se retrasará a 2019.

Por último, el film del que más se habla como posible aspirante a la estatuilla es Mary Queen of Scots, enésima revisión de la historia de María Estuardo con Saoirse Ronan y Margot Robbie intentando repetir su éxito de este año. La directora teatral Josie Rourke se pone detrás de las cámaras por primera vez y, por la impresión que dan las primeras imágenes, parece que el resultado va a estar más cerca de Las Hermanas Bolena o La Duquesa que de Elizabeth.




LAS INCÓGNITAS


Intentando recortar la lista de posibles candidatas, hay algunas que ofrecen más dudas que otras. ¿Estarán a la altura de su premisa con las personas involucradas? ¿Serán capaces algunos artistas de trasladar su talento a la pantalla? ¿Serán cintas comerciales o aspirantes serias?

La que plantea más dudas a priori es A Star Is Born, cuarto remake de Ha Nacido una Estrella que supone la ópera prima de Bradley Cooper, siete años después de que se anunciase de que la iba a dirigir Clint Eastwood. A la inexperiencia de Cooper (y la de su compañera de reparto, Lady Gaga) se le suma que no hay nada nuevo que ver en esta historia. Es posible que salga algo dirigido a público de estados conservadores, como Highwaymen, del siempre ultraamericano (y por lo general aburrido) John Lee Hancock, que narra la historia de los policías que fueron detrás de Bonnie y Clyde.

Como Bradley, otro actor metido a director es Jonah Hill, quien debuta con la comedia adolescente Mid '90s. Algunos quieren ver en ella a la nueva Lady Bird, como si fuese tan fácil de repetir ese éxito y no fuese más probable que Hill haga un Supersalidos 2. Por su parte, en la casilla de ‘huele raro’ también habría que poner a The Seagull, adaptación de una obra de Anton Chekhov con la ubicua Saoirse Ronan, cuyo potencial se ve puesto en duda por un trailer de obra de teatro amateur.



En el lado opuesto están las películas que dan buenas sensaciones y que a punto han estado de colarse en nuestro listado, y que incluyen cuatro obras de autores jóvenes que buscan confirmar la promesa mostrada con sus óperas primas.

Es el caso de Marielle Heller, que tras The Diary of a Teenage Girl se centra en la historia real de la escritora Lee Israel, que convirtió su obra en un timo para ganar dinero. Como poco, Can You Ever Forgive Me? podría servirle a Melissa McCarthy para desencasillarse de sus típicos papeles cómicos y quizás darle su segunda nominación. Por su parte, James Kent viene de la académica y romántica Testamento de Juventud y sigue esa senda con The Aftermath, con Keira Knightley y Jason Clarke como una pareja que se muda al Hamburgo de finales de los años 40, con las heridas de la guerra aún abiertas y un viudo alemán (Alexander Skarsgård) que creará un cisma en el matrimonio.

En cuanto a Dan Fogelman, aunque su debut fue Nunca es tarde, es más conocido por la multipremiada serie This Is Us, y ahora quiere convertir ese estilo cercano y humano (y, a juzgar por el trailer, algo moñas) en cine con Life Itself, que abarca una docena de personajes a lo largo de varias décadas y países. Por último está Yann Demange, que demostró su pulso con el thriller irlandés 71 y ahora da el salto a Hollywood con White Boy Rick, la historia real de un adolescente que se convirtió en soplón del FBI en los 80 y que terminó condenado a cadena perpetua por tráfico de drogas.




LAS FAVORITAS


20. BLACK KLANSMAN


La tercera película de este artículo que trata sobre el KKK, pero la primera en estar dirigida por un negro. Y menudo es: ni más ni menos que Spike Lee, director que nunca ha estado nominado y que nunca ha colado ninguna obra entre las candidatas. Con los cambios hacia la inclusión en la membresía de la Academia, es cuestión de tiempo que consiga salvar esta injusticia histórica, aunque su cine no suele funcionar cuando se pone clásico (ahí está la debacle de Miracle at St. Anna). La historia real que cuenta sin duda tiene el gancho suficiente para que esto no sea un problema: un agente de policía que se infiltró en el Klan hasta llegar convertirse en uno de los líderes regionales antes de desmontar la organización. La peculiaridad: Ron Stallworth era negro.


19. THE WOMEN OF MARWEN


La última vez que Robert Zemeckis adaptó un documental galardonado, la cosa le fue regular: El Desafío (The Walk) no llegaba ni de lejos a las cimas de Man on Wire aun teniendo todos los elementos necesarios para lograr una gran película. En realidad, el discípulo aventajado de Spielberg lleva todo este siglo dando tumbos entre animación fantasmal y películas ‘de Óscar’ que se quedan en nada, como El Vuelo o Aliados. Así que de su versión de Marwencol, la historia de un hombre con daño cerebral (Steve Carell) que usa maquetas y muñecos para crear una ciudad ficticia con la que recuperarse mental y físicamente, puede salir cualquier cosa.



18. DISOBEDIENCE


Este puede ser el año más feliz de su vida para Sebastián Lelio. Primero gana el Óscar por Una Mujer Fantástica, y después estrena no una sino dos películas que le pueden llevar cerca de otra estatuilla. De Gloria, que bien hecha sería una apuesta segura, ya hemos hablado. Pero la que podemos estar seguros de que es magnífica es este drama sobre dos mujeres enamoradas en el cerrado y retrógrado mundo de los judíos ortodoxos. A su paso por el Festival de Toronto solo hubo alabanzas para ella y sus dos actrices, Rachel Weisz y Rachel McAdams. Su único problema es su fecha de estreno, a finales de abril, que puede ser demasiado temprana para que a final de año se acuerden de ella.


17. THE SISTERS BROTHERS


Otro que ha saltado el charco es el francés Jacques Audiard. Podría haberlo hecho tras Un Profeta, o después de De Óxido y Hueso, pero ha sido tras ganar la Palma de Oro en Cannes por Dheepan. Su primer film en inglés no podría ser más americano: un western sobre dos asesinos a sueldo (Joaquin Phoenix y John C. Reilly) que tienen como misión matar a un buscador de oro (Jake Gyllenhaal). Adaptación de una novela de Patrick Dewitt definida como comedia negra picaresca, supone un cambio de registro brutal para Audiard, pero al mismo tiempo se ha rodeado de un equipo del que es difícil dudar. Ahí está la empresa de Megan Ellison, Annapurna, encargada de producirla como han hecho con la mitad de las películas de la última década que pasarán a la historia.



16. TULLY


Dos veces han trabajado juntos Jason Reitman y Diablo Cody: Juno y Young Adult. Y para ambos, son sus mejores películas. De hecho, desde que separaron sus caminos no han dado pie con bola. El director ha rodado films tan mediocres como Una Vida en Tres Días y Hombres, mujeres y niños. La guionista se pasó también a la realización con Paradise, que fue destrozada por crítica y público. Su nueva colaboración, con Charlize Theron como madre agobiada por sus tres hijos que encuentra la ayuda de una joven niñera, pasó por Sundance como un ciclón y podría ser una seria candidata a repetir la hazaña de su adolescente preñada. De nuevo, el problema es la fecha de estreno: entre mayo y diciembre hay demasiado margen para el olvido.


15. WHERE'D YOU GO, BERNADETTE


Excepto con la tormenta perfecta de Boyhood, Richard Linklater solo ha visto los Óscar desde la última fila de la grada. Ninguna de las películas de su ecléctica carrera, que abarca desde comedias adolescentes hasta meditaciones sobre la pareja, pasando por ciencia ficción paranoica o dramas académicos, entre otros géneros, ha causado mella alguna en la coraza de los votantes. Salvo ese film que estuvo a punto de llevarle hasta la gloria. Con esta dramedia sobre una adolescente que investiga la desaparición repentina de su madre agorafóbica y antisocial (Cate Blanchett), el realizador podría repetir ese éxito. Por cierto, esta es otra película de Annapurna, esta vez producida directamente por Megan Ellison.



14. AT ETERNITY'S GATE


Hay pocas dudas de que La Escafandra y la Mariposa se habría colado en 2007 entre las candidatas a mejor película si hubiese habido más de cinco huecos. Sus cuatro nominaciones, incluida la de Julian Schnabel como mejor director, lo dejaron bien claro. Once años después, el polifacético artista solo ha dirigido otra cinta que pasó sin pena ni gloria (Miral), pero con esta biografía de Vincent Van Gogh protagonizada por Willem Dafoe y Oscar Isaac podría volver a obtener el favor de la Academia. A su favor tiene que el realizador es un experto en el tema, por su experiencia como pintor, y que su prestigio la hace un caramelo para cualquier festival, sea Cannes, Venecia o Toronto, lo que puede comenzar con fuerza su carrera hacia el Óscar… o acabar con sus opciones.


13. OUTLAW KING


El escocés David Mackenzie ha tardado un tiempo en encontrar su voz, aunque no se puede decir que no haya trabajado para ello: esta es su décima película en 16 años y apenas ha repetido género, yendo del romance musical (Rock 'n' Love) al drama carcelario (Convicto), pasando por la ciencia ficción (Perfect sense), el thriller (Hallam Foe) o el western (Comanchería). Esta última obra maestra fue la que le puso en el mapa de la Academia, pero lejos de repetir fórmula o seguir en Hollywood, en su nuevo film viaja a la Escocia del siglo XIV para contar la historia del rey Robert The Bruce (Chris Pine), que venció al todopoderoso ejército inglés con unos recursos paupérrimos y su inteligencia. Podríamos estar ante la nueva Braveheart.



12. WILDLIFE


Hemos mencionado mucho el Festival de Sundance, pero todavía no habíamos hablado de la auténtica triunfadora del certamen para crítica y público. El debut en la dirección del actor Paul Dano, que además coescribe el guion con su novia Zoe Kazan, cuenta la historia de un chico que observa cómo se descompone el matrimonio de sus padres (Carey Mulligan, en la que dicen es su mejor actuación, y Jake Gyllenhaal). Dano ha sido elogiado por su mirada sensible y sutil, en la línea de Ang Lee o Kelly Reichardt. Su mayor problema, en este caso, es su distribuidor: IFC Films se especializa en cine independiente de calidad, pero su trayectoria en los Óscar se reduce a Boyhood y punto. Una experiencia que se antoja problemática si el film quiere llegar hasta el final.


11. THE IRISHMAN


Toda película que reúna a Martin Scorsese, Robert De Niro, Al Pacino y Joe Pesci debe estar por defecto en la lista de favoritas al Óscar, aunque en el caso de los actores se pueda asegurar que están en horas bajísimas. Si le sumamos que es una historia de gángsters centrada en el caso de Jimmy Hoffa para la que a Marty le han dado un cheque en blanco (y al parecer se ha gastado 175 millones), debería estar en el primer puesto. Pero eso sería ignorar un detalle crucial: la productora y distribuidora es Netflix, cuya experiencia con la Academia fuera del documental ha sido un fracaso. Significa además que su paso por salas no está asegurado, aunque con estos nombres e inversión sería extraño que no lo rentabilizasen de cualquier forma posible. Si de verdad quieren apostar por perseguir la estatuilla, adelantarán su estreno (previsto para 2019) a finales de este año.



10. THE FRONT RUNNER


No solo Sebastián Lelio tiene doble película este año. Parece que Jason Reitman se ha tomado en serio esto de volver a hacer cine de calidad y este año no solo apuesta por el cine indie, sino también por el biopic de estudio. The Front Runner cuenta la historia real del senador demócrata Gary Hart (interpretado en el film por Hugh Jackman), cuya carrera por ser el candidato de su partido para las elecciones presidenciales de 1988 se vino abajo por un escándalo sexual. El film cuenta con colaboradores habituales del realizador en el reparto y la producción, además de con parte del equipo de la serie House of Cards, que a buen seguro le darán el toque cáustico que Reitman lleva sin utilizar desde su ópera prima. En el clima actual, a poco que salga bien es una candidata más segura que su sujeto.


9. THE FAVOURITE


El griego Yorgos Lanthimos no es la persona en la que uno pensaría automáticamente para meter entre los favoritos al Óscar. Su personalidad es demasiado incómoda y surrealista para los gustos mundanos de la Academia, excepto en categorías donde sí se permiten rarezas, como película extranjera o guion. Pero su nueva obra tiene, a priori, muchos elementos de los que gustan en estos premios. Para empezar, se sitúa en la británica corte de la reina Ana Estuardo (Olivia Colman), a principios del siglo XVIII, y cuenta una historia de intrigas, pasiones, envidias y traiciones entre los nobles y cortesanos. La protagonizan dos actrices con estatuilla, Rachel Weisz y Emma Stone. Y la produce Fox Searchlight, el estudio que ha logrado tres de los últimos cinco Óscar a mejor película (La Forma del Agua, Birdman y 12 Años de Esclavitud). Receta ganadora.



8. BOY ERASED


Joel Edgerton lleva años demostrando ser un actor solvente, en especial cuando trabaja en cintas independientes. Pero nadie se esperaba que tuviese la madurez tras la cámara que demostró con su ópera prima, El Regalo. Su segunda película lo aleja del cine de género hacia un terreno más oscarizable, adaptando las memorias de Garrard Conley, hijo de un predicador baptista, que en su juventud se vio obligado por su familia a participar en un programa de conversión para homosexuales promovido por la iglesia (un argumento similar al de The Miseducation of Cameron Post). El film cuenta en el reparto con el propio Edgerton, Nicole Kidman, Russell Crowe y el amuleto de Lucas Hedges, cuyas últimas tres películas han sido nominadas. Es la apuesta más sólida de otro de los estudios más presentes en la carrera últimamente, Focus Features (tan solo este último año tenían tres cintas entre las candidatas).


7. NORWAY


Si vas a hacer una película sobre política y terrorismo, tanto si es un drama serio como una cinta de acción, hay pocos directores más solventes que Paul Greengrass. Aparte de sus incursiones en la saga Bourne, el inglés es responsable de Capitán Phillips (que fue nominada al Óscar), United 93 (que debería haberlo sido) y Bloody Sunday (que le supuso su salto a América). Con su nuevo film aborda uno de los sucesos más trágicos de esta década: el atentado que perpetró Anders Breivik en Noruega en 2011, matando a 77 personas e hiriendo a más de un centenar en un campamento juvenil del Partido Laborista. Un ejemplo de terrorismo doméstico de ideas conservadoras radicales que, en un país sacudido por estos actos cada pocos días y donde el debate sobre el control de armas está más presente que nunca, puede encender una llama en los votantes. Su única pega: la distribuye Netflix.



6. BEAUTIFUL BOY


Hace unos años, Felix Van Groeningen se hizo un nombre en el panorama internacional gracias a un potente drama con el que acaparó numerosos premios: Alabama Monroe. Su salto a los Estados Unidos era cuestión de tiempo y ha llegado de la mano de esta historia real sobre un padre (Steve Carell) que sufre la adicción a la metanfetamina de su hijo (Timothée Chalamet), y que le acompaña en su camino hacia la recuperación. Un material que encaja como un guante en el estilo e intereses temáticos del director belga, y que viene producido por Brad Pitt y su colega Dede Gardner, que ya saben lo que es llevar a un film hasta la estatuilla dorada. En esta ocasión cuentan con el apoyo de Amazon Studios, que tienen tan poca experiencia como Netflix, pero cuyo trabajo ya ha dado sus frutos en los Óscar (Manchester frente al mar), así que no hay motivo para pensar que no puedan seguir por esa senda si el material les acompaña.



5. ROMA


Han pasado ya cinco años desde que Alfonso Cuarón abrió el camino a los directores mexicanos para conseguir el Óscar, y lo hizo con tal maestría que en este lustro el único americano que ha ganado este galardón ha sido Damien Chazelle. Pero, ¿cómo superar las cotas de virtuosismo alcanzadas con Hijos de los hombres y Gravity? La respuesta no se encuentra en Hollywood, sino en su México natal, a donde ha vuelto para contar (en castellano y con actores de allí) esta historia centrada en un año en la vida de una familia. Algo que suena intimista y alejado de la Academia hasta que uno descubre que el año en cuestión es 1971 y la pieza central de su drama histórico es la conocida como Masacre del Jueves de Corpus, una manifestación estudiantil que fue violentamente reprimida por un grupo paramilitar al servicio del estado. Una oportunidad para que Cuarón despliegue sus numerosos recursos en favor de una historia dura y necesaria en estos tiempos de posverdad y dictadores de andar por casa que vivimos. Aún no tiene distribuidor para Estados Unidos, pero se la van a rifar todos.



4. WIDOWS


Curiosamente, el que peleó con Cuarón por llevarse la estatuilla en 2013 y finalmente resultó galardonado en el apartado de mejor película ha tardado exactamente lo mismo en sacar su siguiente proyecto. Steve McQueen regresa con un cambio de registro que lo vuelve a acercar (relativamente) a su Inglaterra natal, con la adaptación de una miniserie de la BBC de 1983 que seguía a cuatro viudas (que ahora serán Viola Davis, Elizabeth Debicki, Michelle Rodriguez y Cynthia Erivo) que deciden hacer por su cuenta el atraco en el que murieron sus maridos. Un thriller que ha coescrito con Gillian Flynn (Perdida) y que, en su versión original, fue aclamado por su vocación rupturista respecto a los relatos negros clásicos. En un mundo donde la figura femenina se reivindica cada vez más y con la mano firme y autoral de McQueen detrás, esto no va a ser un mero entretenimiento. Eso sí, como al menos cuatro de estos diez favoritos, tendrá primero que escapar a la ‘maldición de los oscarizados’: el siguiente film de los ganadores de mejor director o mejor película suele quedarse fuera en el 80% de las ocasiones.



3. IF BEALE STREET COULD TALK


Pregunta seria: si este año volvemos a llegar a la ceremonia con Barry Jenkins y Damien Chazelle como favoritos para la victoria, ¿volverán a entregar el premio final Faye Dunaway y Warren Beatty? Porque podría pasar. Ambos sacan película y ambos están en este listado. En el caso de Jenkins, su tercer film es la adaptación de una novela clásica del activista por los derechos civiles James Baldwin (sujeto del documental I Am Not Your Negro). La trama se centra en una joven de Harlem (Kiki Layne, que lleva escrito ‘actriz revelación del año’ en luces de neón) que intenta probar la inocencia de su prometido (Stephan James, otro actor negro a punto de despuntar como hizo en 2017 Daniel Kaluuya), detenido por un crimen que no ha cometido. Como ya hizo en Moonlight, es de esperar que el estilo poético de Jenkins saque lecturas más profundas a la historia de lo que se intuye por su argumento. La presencia en la producción de dos protectoras de lo autoral como Dede Gardner y Megan Ellison asegura la pureza de una visión que ya conquistó a la Academia. Podría repetir fácilmente.



2. BACKSEAT


Tras rodar cinco comedias estúpidas (no quiere decir que no sean graciosas), Adam McKay parece haber reconducido definitivamente su carrera hacia temas más serios. La Gran Apuesta le dio su primer Óscar (como guionista) y, según muchos, estuvo a punto incluso de llevarse el premio más importante de la noche. Su siguiente proyecto sigue por la senda de radiografiar el pasado reciente de los Estados Unidos (esta vez parece que en un tono menos jocoso pero igualmente crítico), centrándose en la figura de Dick Cheney, vicepresidente del país en la era de George W. Bush y, por tanto, responsable en la sombra de la mayor parte de las políticas llevadas a cabo entre 2000 y 2008. El papel principal está en manos de un Christian Bale transformado para su segunda estatuilla, pero en el reparto no hay un eslabón flojo, destacando en especial una Amy Adams a la que la Academia le debe ya unos 4 premios. ¿Y sabéis quiénes producen la película? Si habéis contestado Megan Ellison, Dede Gardner o Brad Pitt, habéis acertado. Si este trío no acaba con otro Óscar este año, será un milagro.



1. FIRST MAN


Y llegamos a Damien Chazelle. Por si no lo habéis notado, este año sacan película casi todos los directores que llegaron como favoritos o serios aspirantes a la estatuilla en los cuatro años anteriores al más reciente. Solo faltan por aquí Tom McCarthy y Alejandro González Iñárritu. Y Chazelle, la gran esperanza blanca del cine americano, parte de nuevo como proverbial líder de toda esta tropa. Su cuarta película narra la historia del héroe estadounidense por excelencia, el astronauta Neil Armstrong, y del viaje que llevó al hombre a pisar por primera vez la Luna en 1969. Es un proyecto que lleva dando vueltas por Hollywood durante 15 años, y que en su primera encarnación iba a dirigir Clint Eastwood. Ahora, en manos del realizador de La La Land y del guionista de Spotlight, con un reparto encabezado por Ryan Gosling y Claire Foy y dos estudios tan potentes como Universal y DreamWorks apoyando sus opciones, es difícil encontrar un solo motivo por el que esta película no vaya a ser nominada y, por qué no decirlo, también ganar. Lo cual prácticamente asegura que no lo hará, porque si hay algo que desgasta más que nada a un film es ser el favorito durante demasiado tiempo. Y si no, que se lo pregunten al propio Damien.

 

Fuente: CINeol | Visitada: 919 veces