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Preview Preview 28/Ago/2008 - Por Korben Dallas
Hace Mucho que te Quiero
Hace Mucho que te Quiero
Director: Philippe Claudel
Intérpretes: Kristin Scott Thomas (Juliette) / Elsa Zylberstein (Léa) / Serge Hazanavicius (Luc) / Laurent Grévill (Michel) / Frédéric Pierrot (Capitán Fauré) / Lise Ségur (Pequeña Lys) / Claire Johnston (Madre de Juliette y Léa)
Duración: 115 minutos
Sinopsis: Juliette es puesta en libertad tras pasar 15 años en la cárcel. Su hermana menor, Léa, la acoge en su casa en Nancy, donde vive con su marido y sus dos hijas. A pesar de que de jóvenes eran uña y [...]
Género: Drama
Lea más en su ficha

Estreno en España: 29 de Agosto de 2008

CRÍTICA


Crimen y castigo (5/5)

Juliette acaba de salir de prisión. Ha pasado quince años encarcelada y ahora irá a vivir con su hermana Lea a la ciudad de Nancy. Una vez allí, tendrá que luchar con los fantasmas del pasado y recuperar poco a poco una vida normal y la relación perdida con su hermana y con el resto de personas que la rodean.

Philippe Claudel debuta en la dirección con este film dramático centrado en el esfuerzo y las ansias de luchar de una mujer, Juliette, y en cómo el recuerdo de un atroz crimen la torturan, ya en su propia mente, ya en el desprecio de los demás, incapaces de permitir la reinserción de alguien que ha cometido un asesinato.
Magistralmente iniciada como un thriller en toda regla, la narración de Claudel va tornándose dramática al tiempo que el espectador va conociendo más y más a su personaje principal. Los grandes aciertos del guión de este novelista (cuya obra más reconocida, Almas Grises, ya fuera llevada al cine por Yves Angelo en 2005) son principalmente el no compadecerse en ningún momento de su personaje, a quien llega a presentar de un modo verdaderamente repulsivo en algunos momentos y de este modo hacernos ver lo injusto de las miradas de los demás hacia lo desconocido y lo fácil que resulta juzgar sin conocer lo profundo de las personas; y al mismo tiempo hacer que los más allegados a esta Juliette atormentada y mustia sean fuertes en sus posiciones y difícilmente clasificables en sus aprecios o desavenencias, evitando así cualquier tipo de encorsetamiento o predisposición hacia una conducta u otra, sino que los acontecimientos nos son tan sorprendentes a nosotros como a la misma Juliette y de este modo todo lo acontecido es terriblemente más dramático e impactante por lo inesperado.


(Más imágenes en su galería)


La cámara de Claudel es fría y poco favorecedora, incluso calculadoramente cruel, encontrando un regocijo en lo poco estético que podría compararle a otros compatriotas como Patrice Chereu o Joaquim Lafosse, sin embargo, de un modo increíble, es capaz de plasmar en imágenes sentimientos casi intangibles y algunos momentos verdaderamente soberbios, como si fuera capaz de plasmar todo el potencial de un buen escritor en una sola imagen, sin que (como suele ser corriente) ésta se vuelva vacía y sin sentido a la hora de reflejar todo lo escrito. Claro está que en algunas pinceladas también peca de retórico y en momentos muy puntuales se vuelve demasiado literario brindándonos algunos planos detalle rebuscados y más propios de una descripción rococó que de un film tan intimista (el encuentro con la casa, inclinado en exceso hacia la busca del esteticismo-artie o la secuencia de montaje-videoclip de la excursión, absolutamente fuera de lugar), ahora sí, son el mal menor de una película casi perfecta, que, como tarjeta de presentación de un novato resulta sorprendente por su madurez narrativa y sobriedad en un discurso que podría tornarse farragoso en cualquier momento.

A la hora de escoger a los actores, Claudel ha estado inspirado y terriblemente acertado dando un rol protagonista a una Kristin Scott Thomas como nunca antes habíamos visto. Su interpretación sólo es equiparable a sus dos Fionas: la de Lunas de Hiel de Polanski, aquella estirada burguesita de mohínes, oscuramente atraída por la exuberante Emmanuelle Seigner y por todo el mundo de depravación que se abría ante sus ojos; y la de Cuatro bodas y un funeral, una aristócrata redicha y altiva enamorada del patoso Hugo Grant. En esta, Scott Thomas cambia completamente de registro y se convierte en una actriz de tragedia griega en toda regla, silenciosa, eso sí, pero con la capacidad de emitir alaridos en cada una de sus miradas. Su capacidad de contención en el papel de Juliette es brutal y juega en todo momento con bazas terriblemente traicioneras, porque, se mire por donde se mire, puede caer en la sobreactuación, en lo lastimoso o en lo inverosímil y sin embargo, la actriz demuestra una maestría sobrehumana que se clava en el espectador y que hace compenetrarse al máximo con toda la oscuridad y sentimentalismo ahogado de un personaje escrito como un regalo para esta gran actriz que tanto tiempo hacía que no veíamos en tan buena forma. Y la compenetración perfecta, el contrapunto justo de meticulosidad interpretativa, en un papel mucho menos lucido (y no por ello más sencillo) se lo otorga Elsa Zylberstein, cuyo rol de Lea, menos atormentado pero más desgarrado en ocasiones, borda con perfección matemática y ofrece una némesis exquisita con su partenaire, produciéndose un bis a bis fabuloso, mitad Bergman, mitad Chabrol, en cada escena que comparten.

Pero no son sólo ellas quienes se lucen; a la altura de un abanico de personajes profundos y ricos, se encuentra todo el plantel de secundarios de lujo que cimentan la trama y dan pie a la credibilidad del drama o proponen contrapuntos cómicos que aligeran la carga del argumento y suponen un respiro que se agradece en un guión tan bien pertrechado como es difícil encontrar en la cinematografía actual. De entre ellos, mencionar a Frederic Pierrot, como el capitán de la policía, un personaje entrañable y encantador; y Jean-Claude Arnaud, toda una eminencia de la Comedie Française aquí enfrentado al rol del abuelo Paul, sin mediar palabra en todo el metraje.

Hace mucho que te quiero es un espectáculo duro, inquietante y esperanzador que sobresale por su desgarrado argumento y por la astucia de su guión, brindándonos un puñado de actuaciones maravillosas; dejándonos en el paladar el buen sabor de haber visto una gran película y en la mente un eco que nos empuja a pensar en lo cirquero de nuestra sociedad y en la poca entidad que tenemos hoy en día para atrevernos a vituperar a nuestros semejantes.

RUEDA DE PRENSA


-Usted es un novelista, entonces, ¿por qué esta historia ha decidido hacerla en formato cinematográfico y no como una novela?
Yo siempre he trabajado y estudiado el mundo del cine, he escrito varios guiones y tenía ganas de poder manejar el “paquete completo”, no dejar el texto y desvincularme, quería jugar con la paleta de posibilidades que ofrece el medio del cine, hacer un proyecto global, desde la luz, la música y trabajar con los actores, y sobre todo, un elemento con el que no se puede jugar en la novela: el silencio. Es una película llena de silencios. Además, esta idea me tocaba demasiado como para dejarlo en manos de otro, desde el comienzo tenía muy claro qué era y cómo lo quería.


(Más imágenes en su galería)


-Y en lugar de escribir todo un guión entero, ¿por qué no llevar al cine una de sus novelas?
Ya se realizó en cine “Almas Grises”, cuyo guión también adapté yo, e incluso he escrito guiones para otras personas, pero con este proyecto quería partir de cero, crearlo todo desde el principio.

-¿Considera el cine un arte superior a la literatura?
El cine plantea una superioridad de posibilidades, puedes jugar con todas las otras, desde la danza, la arquitectura, la fotografía, etcétera, y además el cine juega con una baza muy importante, es un arte mucho más popular, mientras que la literatura es un arte elitista, un poco restringido a unos pocos

-Su película está llena de elementos, pero ¿Cuál es el tema principal según su creador?
Como la vida, el argumento está lleno de detalles, la crisis de confianza, los secretos de familia, el dolor, el cómo la vida en la prisión te cambia la vida, son pinceladas, pero no quería que hubiera una materia a tratar como leit motiv, sino tejer una trama en la que cada quien escogiera lo que más le interesa. Pero lo que sí me interesaba era el saber cómo la sociedad se enfrenta a un problema personal de envergadura, cuando en realidad parece que debe ser ajeno a ello, y sin embargo, influye y se vincula, haciendo aún mayor la carga de Juliette. En un principio hubiera deseado llamarla “Los otros”, la pena es que ya estaba cogido!

-¿Cómo fue la elección de Kristin Scott Thomas?
Kristin es una paradoja en Francia. Lleva viviendo en Paris desde hace 25 años, sin embargo, nunca había protagonizado un film en francés. Cuando la llamé y le conté el proyecto me dijo rápidamente que sí, aunque yo la puse sobre aviso de que en este film estaría despojada de su habitual apariencia “glamourosa”, no saldría bella en casi ningún momento sino más bien grisácea. Ella no tuvo ningún problema y es curioso, porque la mayoría de las actrices francesas no hubieran aceptado esto de tan buen grado.

-¿Qué hay de personal en el guión?
Qué difícil, es cierto que todo el texto está impregnado de detalles que sí son cercanos a mí, desde la ciudad, la universidad donde trabaja Lea, incluso el personaje de Michel se parece un poco a mí físicamente… pero, gracias a Dios, yo no tengo ninguna experiencia tan dura como la que vive Juliette, eso sí, está profundamente influenciado por las clases que di en la cárcel durante muchos años.

-¿Por qué matar el personaje del comisario, cuando era uno de los contrapuntos más encantadores del film?
El Capitán Fauré es, en el fondo, igual al personaje de Juliette, tiene una vida aparentemente normal, pero está encarcelado… todos los personajes de la película en cierto modo están encarcelados… y además, este está solo. Para el, su obsesión, es la de ir al Orinoco, viajar lejos. Es, por decirlo de alguna manera, su límite matemático, no es alcanzable, y casi ni siquiera es real. Todo el tiempo parecen estar flirteando ella y él y cuando definitivamente dice que se va a ir, espera que ella le detenga, y que le diga que le necesita, pero es muy pronto para Juliette, con lo que él se queda tan solo que se suicida.

-¿Y el personaje del abuelo?
Éste también está en una prisión, no sale de la biblioteca nunca, sólo lee durante todo el día, ha perdido el habla y de alguna forma se ha convertido en el corazón de la casa, como una roca siempre presente que se convierte en la primera persona que interactúa con Juliette, precisamente por ello, porque de algún modo la entiende y sobre todo porque no le hace preguntas ni la juzga.
Por cierto que con Jean Claude Arnaud tuvimos un par de situaciones muy cómicas, él es un gran actor de la Comedie Française desde hace muchísimos años y cuando le dijimos que su papel era completamente mudo él se ofendió muchísimo diciendo “seré un tarado completo!” y el rodaje se hizo difícil a ratos. De hecho, como el personaje siempre lleva una libreta de notas para expresarse, en algunos momentos se ponía papeles con leyendas fuera de lugar y nos arruinaba el plano. En una ocasión se colocó uno en el que se leía “castigado” y nos pareció tan divertido que lo dejamos.

-¿Se podría decir que es una película que gira en torno a la eutanasia?
No quería en ningún momento que ese fuera el tema del film, para mí puede suscitar un debate, pero el hecho de que Juliette haya matado a su hijo no es el drama del film, ese es uno de los dramas que corren por dentro suyo y de hecho, hay un momento en que dice que esa es una cárcel de la que nunca saldrá.
En Francia hay alrededor de 10000 muertes anuales que no se llegan a considerar eutanasia por los medios y que rápidamente se esconden, por supuesto que no quería hacer un film de mensaje social, pero si de alguna manera mi película ayuda a que la sociedad comienza a hablar del tema con naturalidad, me alegraré.

-¿Pero en realidad por qué mata a su hijo, por egoísmo o por amor hacia él?
Yo no quería tomar partido ni juzgar al personaje, para mí lo más importante es que el espectador saliera del cine pensando “¿qué hubiera hecho yo?”, por eso busqué la enfermedad de la laucodistrofia, un mal horrible que en cuestión de seis meses aniquila al paciente y que supone unos dolores horribles de un modo absolutamente irreversible. Con ello no quería indultarla, sólo quería que ella supiera que el niño no se podría curar de ningún modo.

-¿Y ahora?¿Cual es el próximo proyecto, una novela u otra película?
He de decir que hacer una película es terriblemente más fatigante que escribir un libro, son horas y horas de trabajo que parece que no van a llegar nunca a puerto. De momento tengo que terminar la presentación del filme que, por suerte, está teniendo mucho éxito, así que, por un tiempo, no puedo asegurar nada.
 
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