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Crítica - El Show de Truman

Poster

'Inquietante'

16/01/2008 - Por

(4/5)

Peter Weir siempre ha entrado en ese estrecho grupo de realizadores, que sabe encontrar ese punto de equidad entre comercialidad, calidad y cierto mensaje social más o menos logrado, en casi todas sus propuestas. Así el Show de Truman puede ser vista a varios niveles, desde el más básico como parodia de lo que sería la piedra angular de los reality show de hoy en día, hasta la necesitad del ser humano de libertad, o la critica de la vida perfecta. Todas ellas son validas para disfrutar con un Jim Carrey que deja de lado sus muecas habituales, enfrentado al control de un como casi siempre extraordinario Ed Harris.

El Show de Truman es una película que nos demuestra que de vez en cuando aparecen cintas originales. Su trama se centra en Truman Burbank un hombre corriente que en apariencia tiene la vida perfecta, un trabajo normal como agente de seguros y una bella esposa (una artificial Laura Liney). Pero algo no termina de tener sentido en la vida de Truman, se siente observado y un viejo amor le dijo cosas extrañas que no puede quitarse de la cabeza. Nuestro amigo desconoce que es el protagonista involuntario, del programa de más éxito del planeta, El Show de Truman que retransmite en directo 24 horas al día su vida, que el pueblo donde vive es un decorado y que todo el mundo que le rodea son actores. Probablemente para Truman, lo más complicado no sea descubrir todo este entramado sino enfrentarse a su “creador”.

Como he dicho esta película puede ser captada a varios niveles y lo bueno que tiene es que con apreciar el nivel básico, ya pasa de entretenida, siendo un ejemplo de cómo hacer accesible (o digamos comercial) una historia que esta narrada saliéndose de muchos tópicos establecidos, y es que la cinta esta llena de inverosímiles y curiosos planos, que imitan la retransmisión del reality, mediante el sistema de cámaras que persiguen las andanzas del protagonista, dejándote la sensación de que de vez en cuando aparece un encuadre que nunca habías visto antes.

A pesar de todas estas supuestas filigranas visuales, Peter Weir no pierde el pulso narrativo, ni permite que dejes de lado la historia escrita por Adrew Niccoll, del que sus propuestas pueden gustar más o gustar menos, pero hay que reconocer que en ellas siempre hay una gran dosis de originalidad y en este caso esta muy bien resuelta, aunque por el contrario algunas cosas pueden ser más difíciles de digerir que otras, y es que si algo se puede cuestionar al Show de Truman es que se mueve entre la comedia y el drama sin asentarse en ninguno de los dos géneros, por lo que habrá quien la considere falta de fuerza en incluso tramposa en su planteamiento, no tomándosela muy en serio.

En cuanto a las interpretaciones, Jim Carrey siempre ha sido un actor muy dotado para comedia, pero aquí probablemente consiguió demostrar que también puede ponerse algo más serio cuajando prácticamente, la mejor interpretación de su carrera (como se ha dicho hasta la saciedad su personaje podría ser el protagonista de alguna película de Capra), sobre todo porque consigue trasmitirnos la soledad del personaje en los momentos más dramáticos, junto a él, todos los secundarios que le rodean dotan a su personaje del motor emocional necesario, están muy ajustados, Natascha McElhone, Noah Emmerich y sobre todo Laura Linney (como ya he dicho más arriba cae artificial,r esulta maravillosamente antipática), todos resultan muy convincentes en lo que les toca, aunque probablemente ninguno como Ed Harris , pocos actores aprovechan como él cada minuto en pantalla, los instantes de duelo, en los que intenta convencer al personaje de Truman al son de la acertada partitura de Burkhard Dallwitz, resultan poco menos que sublimes.

En resumidas cuentas que esta película a parte de ser premonitoria con lo que serían los programas televisivos de vida en directo que nos asolan hoy en día, resulta muy inquietante. La lucha que siente Truman cuando comienza a conocer su verdad, no solo porque le veamos como la presa de un oscuro entretenimiento sino porque en su propio interior se produce otro conflicto de inesperadas consecuencias, nunca sabemos si el protagonista antepondrá su seguridad a su libertad y lo más importante nos muestra el poder de la televisión para atraer a las masas, con tal oferta voyerista llevada casi hasta las ultimas consecuencias. Una historia digna de contarse.

 

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