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Crítica - Tenemos un problema gordo

Poster

'Carismático Depardieu'

08/02/2007 - Por korben dallas

(3/5)

Tenemos un problema gordo
Director: Gérard Jugnot
Intérpretes: Gerard Depardieu (Boudu) / Gérard Jugnot (Christian) / Catherine Frot (Yseult) / Constance Dollé (Coralie) / Bonnafet Tarbouriech (Perez)
Duración: 104 minutos
Sinopsis: Christian, un burgués de Aix-en-Provence (Francia), cree que su vida está a punto de hundirse, hasta que se encuentra con alguien realmente dispuesto a ahogarse en un canal... La única opción para salvar al vagabundo Boudu es llevárselo a su casa, [...]
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Estreno en España: 9 de Febrero de 2007


CRÍTICA + comentarios RUEDA DE PRENSA



Gerard Jugnot, conocido actor y director francés -a quien el gran público reconocerá sin duda por su actuación en Los Chicos del coro y Mr. Batignole- trae a las pantallas españolas su última comedia de enredo, Tenemos un problema gordo –cuyo título original es Boudu, haciendo referencia al personaje principal-, una cinta que narra las desventuras de un burgués dueño de una galería de arte en la Provenza francesa en cuya vida se cuela un descarado indigente.

Una noche, Christian lleva a Coralie –la encargada de su galería y presunta amante- a un recóndito paraje cerca de un canal con deshonestos propósitos, pero sus planes se desbaratan cuando escuchan los gritos de una persona en el agua. Christian se tirará al canal a para salvar la vida a Boudu, un sin techo que ha decidido acabar con la misma. Desde este momento, Boudu pondrá de patas arriba la existencia de su salvador, hará proposiciones a su mujer y a su amante, tomará su hogar, le enemistará con sus amigos, etcétera… hasta que finalmente, Christian comprenda que, en realidad, su desagradable invitado ha sido quien le ha salvado a él.

Partiendo de un texto teatral de René Fauchois, que ya fue llevado al cine por Jean Renoir en 1932 (Boudu sauvé des eaux), Gerard Jugnot ha coescrito un guión –con Phillippe Lopes Curval- completamente desmarcado del original, conservando solo su espíritu, convirtiéndolo en una comedia de enredo contemporánea. En ella, el espíritu anárquico de Boudu, se transforma en una representación algo caricaturesca de los Bo-Bós (en francés bourgeois-bohème), uno de los tópicos más recurrentes de la iconografía del país vecino, que más de una vez se ha rendido a los encantos de la vida en la calle (Les amants du Pont-Neuf, J´embrasse pas, La vie reveè des anges). De este modo, en palabras de su director "Boudu llega a la casa de los Lespinglet como un meteorito, causando una auténtica catástrofe, y sin embargo, después de desmantelarlo todo, se dan cuenta de que en realidad ha salvado sus vidas, como en Teorema de Pasolini".



Bien es cierto que el film descarrila a ratos en su trayectoria argumental y titubea entre lo hilarante y lo pretendidamente dramático sin demasiado dinamismo, quizá por un ritmo demasiado acelerado que no permite profundizar ni en los personajes ni en las situaciones, quedando los elementos fílmicos deslavazados y desdibujados ligeramente, las presencias femeninas, por ejemplo, caen demasiado en el cliché e incluso podrían ser malinterpretadas como una postura excesivamente machista por parte de un guión poco decoroso a la hora de mostrar sentimientos. Pero, suspicacias aparte, es muy entretenido y la risa está garantizada. Con respecto a este tema, Jugnot obsequió a los asistentes a la rueda de prensa con toda una conferencia acerca de la risa, comparando los sentidos del humor de unos y otros y aclarando que lo que le hace gracia al vecino no tiene por qué hacértela a ti. Incluso llegó a ejemplificar su clase magistral con prácticas acerca de la estrecha relación entre los golpes (contra las puertas de salida de la sala dos del cine Palafox, para ser exactos, no es broma) y la intensidad del sonido que emiten. Ciertamente, muy divertido.

En cuanto a los actores se refiere, Gerard Depardieu se alza como protagonista indiscutible, no sólo por su tamaño y presencia, sino por su carismática actuación. Su personaje no es más que la excusa para su lucimiento personal como superestrella francesa que es, cosa que sabe y explota, al parecer no sólo en la pantalla, pues el rodaje estuvo salpicado de anécdotas e incidentes, incluyendo una triple fractura de pierna por la cual Jugnot tuvo que cambiar el guión casi por completo. "Es un niño grande, tiene todo, es guapo y feo a la vez; enamora porque te repugna y puede llegar a sacarte de quicio" El resto de intérpretes, incluido el propio Jugnot, se mantienen en una correcta línea caricaturesca y un tanto pamplinera muy propia de la comedia francesa; eso sí, a destacar el personaje de Hubert, un artista cara dura interpretado por Jean Paul Rouve

 

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