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Crítica - El Camino de los Ingleses

Poster

'O la amas o la odias'

30/11/2006 - Por JazZe

(3/5)

El Camino de los Ingleses
Director: Antonio Banderas
Intérpretes: Alberto Amarilla (Miguelito) / Victoria Abril (Señorita) / Raúl Arévalo (Babirusa) / Mario Casas (Moratalla) / Berta de la Dehesa (La Gorda de la cala) / Juan Diego (Don Alfredo) / Félix Gómez (Paco Frontón) / Marta Nieto (La Cuerpo) / Fran Perea (El Garganta) / María Ruiz (Luli) / Antonio Garrido (Cardona) / Antonio Zafra (Enano Martínez) / Cuca Escribano (Fina) / Pepa Aniorte (Fonseca) / Alberto González (Ventura Díaz) / Concha Galán (Madame) / Lucio Romero (Abuelo) / Antonio Meliveo (Padre de Miguelito) / Juanma Lara
Duración: 118 minutos
Sinopsis: Miguelito Dávila es un joven de espíritu inquieto al que una enfermedad renal ha llevado a pasar una temporada en el hospital. Allí ha conocido a un hombre culto que le ha abierto la posibilidad de imaginar una vida mejor a [...]
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Estreno en España: 1 de Diciembre de 2006


CRÍTICA



Polémica. Ese sería el término más adecuado para describir la reacción que va a suscitar la segunda incursión como director de Antonio Banderas. El malagueño, se toma la libertad de crear una obra con una visión muy personal, totalmente alejada del cine comercial, y que conseguirá crear opiniones de lo más diversas. Quien crea que Banderas regresa a la dirección creando una película al estilo de las que protagoniza, está muy equivocado.



La cinta, ambientada en la Málaga de los años 70, recrea el verano de unos jóvenes a los que los acontecimientos de esos meses lograrán hacerles cambiar la vida para siempre. Con un enorme reparto, la película se centra sobre todo en el papel de Miguelito, interpretado por Alberto Amarilla. El actor de “Mis adorables vecinos” consigue dar con este trabajo un gran paso en su carrera, pero no en su interpretación. Al mismo tiempo que consigue convencer en las escenas más dramáticas, en las románticas es tan meloso que casi provoca una subida de azúcar al espectador. Otro rostro archiconocido es el de Fran Perea, encargado de guiar al espectador durante toda la película con frases poéticas tremendamente recargadas, y a veces difíciles de comprender. Puede que sí. Que sean muy bonitas y doten a la película de cierta belleza estética, pero si intentamos buscarles sentido, no lo encontramos. De todas formas hay algo mejor en este apartado, y es que el actor Raúl Arévalo sorprende en la realización de un personaje complejo e impulsivo, captando la atención del espectador en cuanto aparece en pantalla. A estos actores se les unen otras caras conocidas como Félix Gómez, Victoria Abril o Juan Diego, y otras no tanto como María Ruiz, Marta Nieto o Mario Casa, creando una acertada mezcla de veteranos y noveles, todos ellos muy correctos en sus papeles, desde personajes influyentes y guías como el de Victoria Abril, hasta otros menos participativos como en del joven Mario Casas.



En cuanto al guión, es difícil describir cual perplejidad causa nada más comenzar el film. En su aspecto más básico, narra los distintos hechos que van viviendo los protagonistas, y que atraen la atención del espectador en todo momento. Vivencias que a pesar de estar ambientadas en la década de los 70, podrían trasladarse perfectamente a otra distinta. El problema radica en su compleja y arriesgada puesta en escena, en la que tanto ha tenido que ver el director malagueño. Miguelito quiere ser poeta, como dice nada más comenzar el film, tras haber tenido una especie de revelación mientras estaba convaleciente en el hospital. Y es ese espíritu poético del protagonista el que impregna toda la película. Cámara lenta, voz en off, imágenes superpuestas, primerísimos planos, ambientes melancólicos y fríos, o días lluviosos son algunas las características más destacables de la dirección. Cabe resaltar además dos aspectos que sobresalen. El primero la banda sonora, y es que aunque la película posee escenas tremendamente dramáticas y pasionales, consigue apaciguarlas con sonidos minimalistas, limpios y muy fríos, como solo un piano puede crear. Mientras que la fotografía, a pesar de estar a merced de esos primeros planos tan utilizados, consigue momentos de gran belleza.

Banderas ha sido totalmente libre a la hora de elegir cómo plantear el film, y este es al mismo tiempo su mejor y peor baza. Dónde unos ven cine de autor original y valiente, otros ven simplemente la realización de un capricho que no comparten. O puede, como me ha pasado a mí, que la gente salga del cine tan consternada por lo que ha visto que no sabe ni que pensar. Si es una genialidad, o una obra sin mucho sentido.


RUEDA DE PRENSA




La gente que se encontraba en el Teatro Cervantes de Málaga estaba expectante ante la idea de poder hablar con su malagueño más internacional. En el escenario se pusieron varios sofás para dar cabida al gran número de representantes del film que asistieron a la rueda de prensa, ya que una mesa en este caso se quedaba poco más que pequeña. Uno por uno pudieron hablar de sus trabajos, pero fue Antonio Banderas quien dirigió la rueda de prensa en todo momento.

Para empezar, quiso destacar la labor de “Green Moon”, productora de la que es socio fundador, y que permite a los nuevos talentos con buenas ideas, realizar sus trabajos sin pensar en si tendrán éxito o no. Y es aquí, dentro de este entorno de libertad y creatividad de dónde surge El camino de los ingleses. Solo en “Green Moon” podría haber realizado el director esta película, en la que según él, ha sacado “cosas que llevada dentro”. Sabía que era una película que entrañaba muchos riesgos, que “desafía las leyes de la gravedad”, pero aun así se lanzó a su realización.

Lo que sí tenía claro es que la película debía realizarse aquí en vez de en EEUU, donde según él, hubieran puesto mucho músculo en un ambiente primaveral, mientras que aquí ha tenido la posibilidad de jugar con una sensación de vértigo y vacío para conseguir atrapar al espectador.

También declaró que no espera que los jóvenes acudan en masa a ver esta película, ya que es fruto de la reflexión que la novela de Antonio Soler le ha producido sobre esa época que a él le tocó vivir, y que seguramente las personas que la vivieron sean quienes conecten mejor con ella. Es consciente de que es una película que si consigues meterte en ella te atrapa, pero que habrá mucha gente que no lo logre, y seguro que saldrá del cine sin haber captado esos detalles y sensaciones que transmite el film.

 

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