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Crítica - El Ilusionista (2006)

Poster

'Cuesta abajo'

16/11/2006 - Por K. Dallas + Irulan

(2/5)

El Ilusionista (2006)
Director: Neil Burger
Intérpretes: Edward Norton (Eisenheim) / Paul Giamatti (Inspector Jefe Uhl) / Jessica Biel (Duquesa Sophie) / Rufus Sewell (Príncipe Leopold) / Eddie Marsan (Josef Fischer)
Duración: 110 minutos
Sinopsis: En la Viena de finales del sigo XIX, un mago se enamora de una hermosa joven que está muy por encima de su estatus social. Cuando ella se convierta en la prometida del príncipe Leopold, el mago utilizará sus poderes para [...]
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Estreno en España: 17 de Noviembre de 2006
Nota I.M.D.B.: 7’7/10 (6871 votos)

CRÍTICA


(Korben Dallas)



Los filmes sobre Magos parecen tener gafe. No me refiero a los filmes con magos, de ciencia ficción o maravillas tipo Excalibur de John Boorman. Me refiero a aquellos en los que el personaje principal es un mago. Para empezar, son escasos, y los que recordamos, no demasiado agraciados. Hace un par de décadas Tony Curtis interpretó a un Houdini sin pena ni gloria, por ejemplo. Es curioso, pues los personajes circenses son muy cinematográficos, desde el tirador de cuchillos de Daniel Auteil en La chica del puente (Patrice Leconte) a aquel extraño producto que fue El Beso del Oso, con domadoras como protagonistas. Sin embargo, no hay filmes de magos recordables y eso que pueden dar la mano a más que interesantes interpretaciones sobre la magia y la realidad.



Precisamente ese es el punto de partida de El Ilusionista, dónde termina la magia y empieza la realidad, hasta qué punto son verdaderos los trucos del mago. De este modo, con brillante y sorprendente efectividad, arranca la película, amparándose en un estilo a caballo entre el oscurantismo lírico delDrácula de Coppola y la imagen modernista del Baz Lurhamm de Moulin Rouge. El Ilusionista cuenta la historia de Eisenheim, un joven enamorado de Sofie Von Teschen, con quien mantiene un prematuro y muy intenso romance con tan mala fortuna que a la joven noble la arrancan por la fuerza de su lado el mismo día que habían planeado escapar juntos. En ese preciso momento, Eisenheim iniciará un viaje en el que conocerá a un mago misterioso en un camino y, poco a poco, él mismo se convertirá en un poderosísimo mago. Pasado el tiempo, el prestidigitador vuelve a la ciudad, donde se reencontrará con su amada, ahora pareja del príncipe Leopoldo, que con la ayuda del inspector de policía Ulm tiene planes para todos ellos….

La presentación del film es verdaderamente majestuosa: el enfoque estético, la sutil ambientación, la dirección artística,… todo envuelto con la onírica banda sonora de Phillip Glass, que nos conduce a embelesarnos de lleno en el mundo de Neil Burger (director), quedando atónitos ante los primeros trucos, verdaderamente magistrales y sorprendentes (tanto Irulan como servidor, quedamos boquiabiertos con un par de secuencias tan teatrales como encantadoras, que no vamos a revelar aquí, para no destrozaros la película) y queriendo saber más gracias al desarrollo cuidado y muy bien encauzado del film. Sin embargo, y para verdadera decepción de estos que suscriben la reseña, hay un punto concreto e identificable en el que el filme da un giro truculento y desdibujado que hace se pierda en una maraña de falsas pistas (que se notan a la legua que son falsas), escenas incoherentes y un final que se desinfla con una verdadera y sorprendente celeridad, amén de superflua intrascendencia. De este modo, lo que comienza siendo un filme de calidad más que sobresaliente, acaba casi como un capítulo de Se ha escrito un Crimen.



Tampoco ayuda mucho a la consecución de un clímax a la altura de su desarrollo (y sobre todo de su inicio) el hecho de que los protagonistas, Edward Norton y Jessica Biel se pasen casi todo el metraje con cara de pasmarotes. El ceño fruncido del primero, exagerado e intensificado por una iluminación artificial (y artificiosa… cuidado, que no considero que sea incoherente con el planteamiento estético del film, bien al contrario, enfatiza su aspecto escénico, su carácter oscurantista) que no abandona al rostro del actor ni un solo minuto del metraje, con lo que realmente somos incapaces de encontrar en su actuación la calidad a la que nos tiene acostumbrados el ya no tan joven Norton. Y la absoluta incapacidad de mostrar cualquier gesticulación que no sea la de sus morritos colagenados por parte la señorita Biel, residente esta aventuramos que en sus nulas dotes interpretativas. Sin duda, el personaje más desangelado y prescindible del film es el de Sofie Von Teschen, pero estamos seguros de que en manos de cualquier otra artífice hubiese adquirido algo de entereza.

En la otra mano, nos encontramos con Rufus Sewell, magnífico como príncipe heredero y dador de una verdadera dimensión de profundidad a su personaje, creando un Leopoldo atormentado, creíble y muy carnal, pero a la vez que esconde en su rostro un rictus, una especie de esencia del pasado, como si el rostro de Sewell verdaderamente perteneciese a otra época. Y finalmente, Paul Giamatti se mantiene en su línea de interpretaciones comedidas y correctas que cuando menos resultan efectivas.

Me gustaría decir que El Ilusionista[/i ]es una de esas películas que hay que ver, y por desgracia, como tal arrancaba. Sin embargo, debido a su terrible cuesta abajo, no puedo evitar el relegarla a ese montón de grandes ideas que se han desmoronado tras un guionista perezoso que se cansó de escribir bien en la página cincuenta.



RUEDA DE PRENSA CON EDWARD NORTON


(Irulan)




Casi de sorpresa nos pilló la promoción de El Ilusionista en Madrid. Edward Norton iba a visitar la capital española y se supo con muy poco tiempo, apenas una semana. La visita, que se programó para un lunes y un martes, se cambió a miércoles y jueves para posteriormente quedarse en un mísero miércoles. Quizá por este baile de fechas y horarios fuimos pocos los que nos encontramos en el lujoso Hotel Villa Magna, donde el evento tendría lugar.

Con casi media hora de retraso, apareció Norton para las fotos: pantalón negro, camisa azul y signos de cansancio que se acentuaban con un sol que le daba en la cara. Tras unos minutos posando para los fotógrafos, nos guiaron a todos a una pequeña sala donde tendría lugar la ronda de preguntas y respuestas. Y qué decir de esto, pues que por momentos parecía un espectáculo un tanto esperpéntico. Por un lado uno pidiendo el micro para decirle a Mr. Norton que le daba un CD con su corto y que si le gustaba le llamase, otra preguntándole si creía que Penélope Cruz tenía posibilidades para ganar el Oscar, otro más allá diciéndole que era actor y que si hacían algo juntos, otra (¿sería de la prensa rosa?) preguntándole qué le hacía reír y qué le hacía llorar,… y finalmente los de “Caiga Quien Caiga”, con sus tontunas habituales que a algunos nos hacen sonrojar. El actor se mostró educado y supo desviar las preguntas “incómodas” con sutileza, concentrándose más en aquellas referidas al film y a su carrera. Y cuando cayó la típica ”¿le gusta España?” soltó una lista de ciudades que conocía que demostró que no hablaba por hablar cuando contestó que sí (es más, habla un poco de español).

Pero vayamos a lo más interesante. Edward Norton habló de cómo había sido rodar en Praga (una ciudad donde los teatros son muy bonitos, donde no había que cambiar nada para rodar… aunque la acción tuviese lugar en Viena), de trabajar con Paul Giamatti (uno de sus actores favoritos, con quien coincidió muy joven en una obra de teatro de la universidad), de la “magia” de la película (para él es importante que se sepa que son trucos, pero que nunca se llegue a especificar del todo cómo están hechos), de cómo llegó el guión a sus manos (básicamente porque dos de los productores fueron los guionistas de Rounders y tiene muy buena relación con ellos),… También comentó cómo para él la pequeña historia en que se basa el film no es un gran clásico de la literatura, y cómo no se preocupó mucho por la posible fidelidad a la misma porque en el guión se cambiaron algunos aspectos (entre ellos el final).

Pero no sólo de El Ilusionista habló el actor. También comentó algo de su próximo proyecto en la dirección (Motherless Brooklyn, de la cual acaban de terminar el guión y que si no ha empezado a trabajar en ella antes ha sido porque surgieron otros proyectos interesantes), de su trabajo con otros actores (como es el caso de Robert De Niro, de quien se confesó admirador, para él es alguien que ha sabido plasmar la energía de su generación, que tiene una obra tremenda y que además siempre ha sabido escoger sus papeles) o de la supuesta crisis de originalidad que se vive en Hollywood. Ante esto, su opinión es muy clara: él no cree que haya crisis (es más, cree que quizá se hacen demasiadas películas), lo que sucede es que muchas veces películas muy interesantes no encuentran su sitio en el mercado porque son pequeñas. Finalmente, alguien comentó lo curioso que resulta que dos películas de magos coincidan en la cartelera (ésta y The Prestige). Norton dijo que no sabía por qué sucede esto, pero que es habitual, y que tiene muchas ganas de ver The Prestige porque le gusta mucho el trabajo de Christian Bale.

De este modo terminó la rueda de prensa. Si queréis ver algunas imágenes de la misma, aquí hay colgados cuatro minutos con un par de preguntas (y la mala calidad habitual del youtube). Además, un consejo: estad atentos a vuestras pantallas, porque en CINeol no hemos terminado de hablar de esta película.

 

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