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Crítica - The Queen (La Reina)

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'Una reverencia del señor Frears, a su Reina y a sus compatriotas'

09/11/2006 - Por

(4/5)

The Queen (La Reina)
Director: Stephen Frears
Intérpretes: Helen Mirren (Reina Isabel II) / Michael Sheen (Tony Blair) / James Cromwell (Príncipe Felipe) / Sylvia Syms (Reina Madre) / Alex Jennings (Príncipe Carlos) / Helen McCrory (Cherie Blair) / Roger Allam (Robin Janvrin) / Tim McMullan (Stephen Lamport)
Duración: 97 minutos
Sinopsis: Una mirada íntima de las relaciones entre la reina Isabel II y el primer ministro Tony Blair, durante su lucha tras la muerte de Diana por establecer los límites entre lo que fue una tragedia privada para la familia real y [...]
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Estreno en España: 8/10 de Noviembre de 2006


CRÍTICA



Stephen Frears llega a nuiestras carteleras con un producto curioso en lo que a su carrera se refiere. Acostumbrados a filmes narrativos y de ficción, en este caso se centra en un hecho de la historia reciente de su país: The Queen cuenta los días terribles a los que la corona británica tuvo que enfrentarse durante la semana de duelo que el país vivió tras la muerte de Ladi Di, el rechazo del pueblo a la familia real por no pronunciarse ante la defunción y el apoyo del gobierno laborista a la mismísima Isabel II. Este nuevo trabajo del director de Las amistades peligrosas, bien podría malinterpretarse a priori como un telefilm de los múltiples que pueblan la sobremesa de la televisión española, un biopic en toda regla que narra un corto periodo del reinado de la reina de Inglaterra, sin embargo, la característica principal del film no es otra que la construcción, con minuciosa diligencia, tanto por Frears como por Mirren, del personaje de Isabel II. Así, como si de un acontecimiento ficticio se tratara, la reina es interpretada como personaje y no como caricatura o representación.



Y ese es el gran logro del filme, que presenta a todos los personajes de la contemporaneidad, de Tony Blair a los Príncipes de Gales, interpretados y no convertidos en falaces burlas de sus personas. Aunque, sin duda alguna, sobre todos ellos brilla una Helen Mirren contenida, soberbia. La actriz, que nunca defrauda en sus actuaciones –permítanme un pequeño homenaje a título personal, gloriosa en su incursión en el cine de Greenaway como la mujer de El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante- Hace de esta Isabel una magnífica recreación con tanta entidad que a veces nos hace dudar de cual es el verdadero rostro de la jefa de estado británico. De su rictus a sus andares, acompañados por un perfecto uso del tono y la entonación al hablar, su imagen en la pantalla es tan auténtica que trasciende de la representación (como decíamos arriba), haciendo suyo un personaje real como si de una creación se tratara. La actriz, que estuvo nominada al Oscar hace cinco años por su ama de llaves amargada en Gosford Park, bien merece una candidatura y un premio de la Academia por su trabajo. Además, recordemos que en Hollywood se le tiene aprecio a premiar a las reinas de Inglaterra y sus plasmaciones en la gran pantalla.



Así, el film de Frears se sostiene con una historia (real) muy bien construida en la que las imágenes reales se alternan con milimetrada efectividad (que no efectismo) con las imágenes ficticias, sin que por ello el espectador se sienta descolocado ni confundido, lo cual, dadas las características de este tipo de filmes, ya es un logro. Con unos diálogos tan creíbles y acertados que nos parece estar viendo a los personajes típicos de los filmes del director, sus cotidianos y familiares bebedores de cerveza de Café Irlandés o La Camioneta, solo que en este caso no trabajan en una hermosa lavandería. Pero, a pesar de ser relaciones entre jefes de gobierno y primeros ministros, eso no les exime de que podamos verles en camisón y conozcamos sus dudas más allá de lo que se enseña por televisión

Ni siquiera el tratamiento estético está dejado de lado en el filme, problema del que suelen adolecer este tipo de filmes, con una fotografía correcta, especialmente bellas son las imágenes de lo acontecido en Balmoral; y una banda sonora modesta, sin grandes alardes que se ajusta y no desentona en absoluto.

El conjunto final es un filme interesante, una reverencia del señor Frears, a su Reina y a sus compatriotas, realizado con elegancia, serenidad y maestría, pero que sobre todo resulta amable y simpático, digno de ser recordado como uno de los mejores filmes de año.

 

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