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Crítica - American Pie: ¡Menuda Boda!

Poster

'Para aférrimos de la saga'

20/08/2003 - Por Ninguno

(2/5)


Director: Jesse Dylan
Guión: Adam Herz
Productor: Adam Herz
Reparto: Jason Biggs (Jim), Seann William Scott (Steve), Alyson Hannigan (Michelle), Eddie Kaye Thomas (Paul), Thomas Ian Nicholas (Kevin), January Jones (Cadence), Eugene Levy (Padre de Jim)




Sinopsis



Jim ha madurado y quiere que Michelle tenga la boda con la que ha soñado siempre.

El problema es que los amigos de Jim creen que se ha vuelto loco. Ellos quieren seguir de juerga, emborracharse y ligar con chicas. Pero como son sus amigos, y una extensión de su familia, ceden y le ayudan a tener una buena boda, aunque ellos siguen empeñados en gozar de la vida de soltero.

Sobre todo Stifler, claro. Su principal interés en la vida es la fiesta de soltero: alcohol, chicas desnudas... En un raro arranque de generosidad Stifler acepta enseñar a bailar al torpe de Jim, para que pueda seducir a su novia en la noche de bodas. Pero, a cambio, Stifler consigue que Jim le deje organizar la despedida de soltero.


Crítica



Partiendo de la base de que el guionista de toda la saga, Adam Hertz ha intentado culminar el normal proceso del grupo de jóvenes que tanto nos ha hecho reir, se podría pensar que la película es original y en cierto modo interesante. Sin embargo precisamente de esta idea es de lo que carece American Pie. Menuda Boda, si la segunda parte no era más que una vuelta a lo mismo disfrazando el percal con nuevos cantos de sirena, esta entrega es una sucesión de gags sin conexión ni ritmo que sólo tienen la función de llegar a ese ansiado final que es la boda, desenlace obligado del que se nutre todo lo que acontece anteriormente de una manera descarada, quedando en paños menores ante el público más pensativo.

Otro encanto que tenía la original y que ésta pierde es la frescura de los personajes, de amigos como podemos tener todos que se juntan para charlar de lo que charlamos todos se ha pasado a 3 extraños que sólo en escenas puntuales dan muestra de algún tipo de enlace, los personajes son como marionetas que se ponen a la orden del guionista para hacer de la mejor manera posible sus, en varios momentos, imposibles escenas.
En este sentido el personaje de Michelle llega a una cota difícil de alcanzar, es cansina, provoca antipatia y acabas por odiarla de tonta que la han pintado.

Sin embargo, el nuevo héroe americano Steve (Stifler para las nenas), avanza de una manera absoluta para convertirse en el nuevo referente de esta entrega, ya no es Jim (quien se casa) el protagonista, no... es sin duda este extraño ejemplo de una juventud camaleónica que puede pasar de un verdadero ente vulgar y sin par a un caballero con su corazoncito.
En fin, seguro que muchos de vosotros agradeceréis el mayor mantenimiento del personaje de Seann William Scott en la pantalla, no en vano tiene las mejores frases y los mejores momentos. Pero el purista de la saga echará en falta esa conjunción entre amigos de la que tanto adolece ésta hasta ahora última parte.

Para acabar con los personajes iremos a un tema curioso y de peculiar explicación, ¿dónde están Chris Klein y Mena Suvari (Chris y Heather en las dos entregas anteriores)? Según lo dicho por el productor Chris Moore, "Hay un par de personajes que no aparecen pero no es porque no quisiéramos: es porque la historia, por desgracia, ya no trata de ellos", se desprende que ya no eran necesarios... lo cual es un poco sorprendente dado el tratamiento al personaje de Kevin, el cual dice dos palabras en toda la película y su aparición es mínima. ¿No daría el dinero para más?

En fin, esta película es otro típico ejemplo de cine de adolescentes, en otra hora lo intentaron disfrazar con un poco más de sustancia, pero no es el caso de esta última parte que va directamente al grano del humor y ... del sexo, ¡claro!, no hay comedia de adolescentes que se precie sin sexo. Por desgracia en American Pie: Menuda Boda se ha convertido en un referente.

Todo lo que podéis esperar es un film lleno de gags (algunos muy graciosos) que hará las delicias de aquel que va al cine a pasar un buen rato disfrutando de algunos personajes curiosos que se pierden un poco en el fragor de tanta escena rebuscada.
Se ha perdido la trama inicial, no se ha avanzado en ninguna relación entre personajes y eso sí, conforme a la segunda entrega se ha avanzado en la elaboración de chistes, pero tanto que se ha perdido un poco el carisma de la idea original.

Recomendada para aférrimos de la saga que tengan ganas de ver a un Stifler más verborreico que nunca.

 

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4.95

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