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Crítica - Los Productores (2005)

Poster

'Para pasar el rato'

23/03/2006 - Por Irulan

(2/5)

Los Productores (2005)
Director: Susan Stroman
Intérpretes: Nathan Lane (Max Bialystock) / Matthew Broderick (Leo Bloom) / Uma Thurman (Ulla) / Will Ferrell (Franz Liebkind) / Roger Bart (Carmen Ghia) / Gary Beach (Roger De Bris) / Eileen Essell (Besamé, Tocamé) / Jon Lovitz (Mr. Marks) / Jason Antoon (Jason Green) / Kathy Fitzgerald (Shirley Markowitz) / Michael McKean (Comisario de prisión) / Peter Bartlett (Kevin) / David Huddleston (Juez) / Andrea Martin (Amante) / Debra Monk (Amante)
Duración: 134 minutos
Sinopsis: Max Bialystock es un pícaro productor teatral que embauca a ancianas ricachonas para financiar sus obras. Un buen día, el inspector fiscal Leo Bloom llama a su puerta para revisar sus cuentas y, por casualidad, se da cuenta de algo: un [...]
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Estreno en España: 24 de Marzo de 2006
Nota I.M.D.B.:. 7'1/10 (3586 votos)



CRÍTICA



¿Malos tiempos para el musical? Depende de cómo se mire. El que otrora fuera uno de los grandes géneros cinematográficos ha desaparecido poco a poco de las salas para acomodarse en los teatros, donde vive un auténtico resurgir (incluyendo a nuestro país). Así es casi hasta raro encontrarse con un musical en el cine. Pensemos en los últimos años... ¿Chicago? Sí, ganó el Oscar a la Mejor Película y estaba bastante bien, aunque no creó escuela. ¿Hedwig & The Angry Inch? Sí, uno de los mejores films de lo que llevamos de siglo pero que es tan bueno como desconocido. ¿Algo más? Pues a bote pronto a servidora no se le ocurre nada, ni siquiera películas de animación.

De modo que lo de Los productores es una más que agradable sorpresa para los amantes del género (en la gran pantalla). Todo esto, claro está, muy a priori, porque luego en la praxis la experiencia es algo decepcionante.



Empecemos por el principio: Los productores es un remake de un film escrito (Oscar inclusive) y dirigido por Mel Brooks en 1968 y que en 2001 se había convertido en musical de Broadway. Un Mel Brooks que aquí adapta su propio libreto y ejerce también labores de producción, pero cuyo sentido del humor (tan excesivo, a veces tan absurdo, a veces tan genial) no tiene lugar en una cinta mejorable. Los productores es una de esas películas que parte de premisas hilarantes, que está repleta de situaciones cómicas y que sin embargo no consigue arrancar la carcajada, sólo esbozar una sonrisa (aunque también es cierto que puede invitar al bostezo dada su exagerada duración).

La película nos cuenta la historia de un fracasado productor de musicales (un Nathan Lane sin amaneramientos) que junto a su contable (Matthew Broderick) decide realizar la peor obra de todos los tiempos, una obra que se retire en la misma noche de su estreno y que les permita quedarse con todo el dinero de la producción. Para ello, contratarán al peor director, a los peores actores, a los más horribles bailarines, al más hortera coreógrafo y al más negado de los escritores (Will Ferrell), que sorprenderá a propios y extraños con su obra Springtime for Hitler, en la cual hace apología del susodicho dictador fascista. Sin duda, la idea es francamente buena y explotable como pocas para crear momentos divertidísimos, pero da la impresión de que el director ha pensado que las risas deberían estar concentradas en lo caricaturesco de los actores, estando así Lane y Broderick demasiado sobreactuados (cual Jim Carrey más histriónico), porque de Ferrell no hay mucho que decir. Una pena, porque ambos personajes se convierten así en pesos pesados de lo más recargante, y sólo la presencia (pequeña) de una espléndida Uma Thurman (que interpreta a una explosiva sueca que quiere triunfar) aporta ligereza y aire fresco a la cada vez más enviciada cinta.



Pero no nos olvidemos de lo “importante”: Los Productores es un musical, y como tal está lleno de canciones y bailes, siendo probablemente estos lo mejor de la película. Hay un buen puñado de números, todos ellos aplastantes formalmente, e incluso hay un par memorables: aquel en el que un Broderick contable tiene ensoñaciones y los referentes a la puesta en escena del musical Springtime for Hitler que son simplemente antológicos.

Y poco más se puede decir de un título que sirve para pasar el rato (un rato que no será malo) disfrutando de un film de humor que por lo menos tiene buenas intenciones (aunque quién sabe si escarbando bien no encontraríamos lecturas homófonas o misóginas viendo el tratamiento que reciben homosexuales y mujeres), aunque éstas se pierdan por culpa de la toma de decisiones erróneas.

 

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