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Crítica - Ali (2002)

Poster

'Lujo para los amantes del boxeo'

24/08/2005 - Por Vadín

(4/5)


...se mueve como una mariposa y pica como una abeja.


Will Smith da vida en este filme al que posiblemente sea uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos y una figura mítica, tanto en este deporte como en sus relaciones sociales. Muhammad Ali, anteriormente llamado Cassius Clay fue el peso pesado más carismático de la historia y posiblemente uno de los más controvertidos boxeadores que haya habido encima de un ring.


La película, rodada de la mano de Michael Mann, nos enseña al joven Cassius Clay desde que se presenta al combate contra el campeón del mundo de los pesos pesados Sonny Liston y gana dicho título hasta el final de la mítica pelea con George Foreman, 10 años después.
Tratada en forma de documental nos muestra el caracter de Ali, sus amistades, sus amores y sobre todo los duros momentos por los que tuvo que pasar cuando le arrebatan el título y le niegan el derecho a seguir peleando por negarse a ir a la guerra de Vietnam.

Mann desarrolla todas las escenas de forma magnífica, pudiendo entender perfectamente lo que le pasa al protagonista por la cabeza sin que este hable (mérito también del actor), en los combates se centra en los momentos estelares, deja ver la dureza de muchos golpes sin hacer a la película sangrienta o que pueda ser considerada de acción. En la parte central de la trama podemos ver escenas muy largas, con muchos silencios, planos cortos y demás recursos que nos muestran la desesperación del púgil y como todos sus amigos le van dejando de lado y otros intentan aprovecharse de él. A pesar de saber que volvería a pelear, el espectador se siente tan identificado que puede pasar por la misma angustia que el boxeador en determinados momentos.
La actuación de Smith es sobervia, de hecho obtuvo una nominación al Oscar como mejor actor por este filme, el coregrafiar todos esos combates y las horas de gimnasio unido a su gran papel nos deja entrever que se sentía muy a gusto con este reto, que el papel que estaba interpretando se lo creía y que había aprendido a querer a ese personaje tanto como para querer ser como él en determinados momentos, en los de más heroicidad o en los más bravucones instantes donde contesta con sorna y gracia a sus adversarios.
El actor de Philadelphia sabe cambiar perfectamente de registro igual que hacía Ali, en las ruedas de prensa se mostraba valeroso y no callaba ni un momento, siempre hablando mal de su contrario para desmoralizarle o simplemente reirse de él, pero luego en sus vida privada era un hombre que se enfadaba, amaba y tenía miedo y desesperación igual que cualquiera, algo que Smith sabe mostrar muy bien en pantalla, haciendo de ese contraste quizá uno de los rasgos más identificativos del filme.

Los secundarios no llevan el peso de la película en ningún momento, ya que en casi todas las escenas aparece Ali, pero aún así son igual de importantes, ya que le da el toque de veracidad y credibilidad que necesita el largometraje. Si se cuenta la vida de alguien en forma de película documental y los personajes secundarios no son creibles o no aparecen el tiempo suficiente se pierde la conexión con la realidad, ya que todo el mundo se cruza con gente más o menos importante a lo largo de su vida y que marca un antes y un después, que deja huella en la personalidad de alguien, eso es lo que ocurre con los secundarios en esta película, los que más fuerza tienen, los que más tiempo aparecen son aquellos que marcaron la personalidad de Ali, para bien o para mal, como Bundini (Jamie Foxx), Howard Cosell (John Voight), Don King (Mykelti Williamson) y como no, Malcom X (Mario Van Peebles), sin olvidarnos de los boxeadores con los que tiene los duelos más recordados como Joe Frazier (James Toney) o George Foreman (Charles Shufford) o de las mujeres más importantes que pasan por la vida del púgil Belinda Ali (Nona Gaye) o Veronica Porche (Michael Michele).
Estos personajes y la recreación de otros tan históricos como el presidente Mobutu o Martin Luther King Jr. dan, como ya he comentado, la credibilidad necesaria sobre la vida de alguien.

Cabe destacar que en los momentos de largos silencios la música es un factor importantísimo, así como el acompañamiento que ofrece en otros momentos del filme de una forma algo menos llamativa pero igual de importante. La larga carrera de entrenamiento por el Zaire no sería lo mismo sin la voz de Shane Kane al principio, cuando la carrera es rápida o, sobre todo, sin la canción de "Tomorrow" de Sauf Keita cuando la ponen en ligera relentización y que es tan representativa de ese momento y ese lugar que en el último round del combate contra Foreman vuelve a sonar, cuando Ali empieza a remontar después de un descanso en su rincón, empezando con un tempo más lento y después vuelve al estribillo, convirtiéndose quizá en la canción por excelencia del filme, sobre todo por ese broche final y que también dejan para los créditos. Cierto es que los mejores momentos musicales se desarrollan cuando Ali está en el Zaire, usando la música étnica de una forma magistral para inmiscuirte más en el lugar de la acción, además de los geniales exteriores usados durante toda la película pero que dan su mejor cara en la corta etapa de la vida de Ali en la que está en el país africano.
Estos exteriores unidos a la perfecta recreación de los escenarios interiores, sobre todo los cuadriláteros, denotan el gran cuidado que se tuvo en la reproducción de los mismos. Si se tiene ocasión de ver el combate real de Ali contra Foreman y después vemos la película podremos fijarnos en que hasta el más mínimo detalle que se ve en el combate aparece igual en la película; incluso las cámaras durante ese combate están puestas en el mismo sitio que en el combate real, y lo mismo ocurre en el de Joe Frazier, donde, quitando los planos cortos y los momentos en las esquinas entre asalto y asalto, todo lo demás es una representación perfecta tomada desde el mismo ángulo y con la misma coreografía que en los ombates originales.

Todo lo citado unido a lo carismático de la figura de un boxeador como Mohammad Ali, que cambió su "nombre de esclavo", su implicación con determinados temas sociales cuando los negros aún estaban siendo bapuleados y exigían sus derechos, su peculiar humor en la forma de enfrentarse ante un combate y desmoralizar a su oponente, sus duros momentos cuando le retiran el cinturón de campeón del mundo de boxeo y no puede boxear, hace que nos encariñemos de este personaje, a pesar de su lado algo más oscuro, algo más humano.
La película es un lujo para los amantes del boxeo, para aquellos que siempre han visto en Ali al "Campeón", para aquellos que les gustaría saber un poco más sobre la vida de este hombre y para aquellos que se fijan en los detalles que son recreados con toda exactitud.

Ali bumaye.

 

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