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Crítica - Closer

Poster

'Aire teatral mejorable'

27/01/2005 - Por

(3/5)

El mundo del cine desde sus comienzos, de hecho sobre todo en sus comienzos, se ha nutrido del arte al que robó protagonismo cuando nació: el teatro. Son muchas las películas que adaptan obras teatrales y le dan un toque cinematográfico en un medio que tiene más posibilidades y otro tipo de forma de llegar al público. Cuando Patrick Marber cogió su obra Closer y decidió traspasarla a la gran pantalla probablemente pensó que no era necesario hacer muchos retoques y cuando Mike Nichols tomó el timón a la hora de rodar también debió creer que el aire teatral le venía bien a Closer. Todo es discutible, así como las historias y las relaciones personales que se diseccionan constantemente en Closer, una película de romances que dicen no apta para todos los tipos de público por su fuerza y su vocabulario y que sin embargo no va más allá de ser un film de situaciones que basa todo su poderío en los diálogos y los actores.

Cuatro, en concreto, son los actores sobre los que se basa la película de principio a fin. Empezamos con Jude Law y Natalie Portman, seguimos con Clive Owen y Julia Roberts, hacemos un intercambio por aquí, otro por allí et voilà, ya tenemos la historia final. Sin embargo la lucha continua que provoca encuentros y desencuentros constantemente no es lo más importante de una historia cuyas intenciones son otras, ni más ni menos que universalizar los personajes que pasan a ser clichés de una determinada forma de afrontar las relaciones y que apenas (salvo Jude Law) evolucionan durante el film. El debate que pueda generar después del visionado es sin duda el mayor mérito de una película que por lo demás desafina en determinados aspectos, sobre todo en el de la credibilidad de la acción. Los cuatro personajes y la mayoría de las situaciones son excesivamente forzados hasta el punto en el que el autor quiere llegar, y la verosimilitud de ciertos momentos queda en entredicho, por ejemplo en las primeras escenas en la sesión fotográfica. El diálogo es rico e interesante pero excesivamente manido y poco espontáneo por su origen teatral y su poca naturalidad. En todo momento el espectador puede sentir que lo que se cuenta funcionaría mejor sobre las tablas y con actores en directo.

Dicen que ésta es una película romántica auténtica, con personajes auténticos y sin el ñoño remanso de paz que suele rodear a toda producción venida de Hollywood. Esto es cierto pero la autenticidad de la película viene más de sus tesis principales que de las escenas. Egoísmo y sinceridad son los dos elementos claves sobre los que giran las relaciones, nos vienen a decir, y las causas principales que pueden llevar al traste un amor o una amistad. Los personajes son imágenes de amantes que todos tenemos en la cabeza. Por un lado Jude Law representa al amante entregado a sus impulsos románticos que cree en el amor y se deja llevar, todo bajo un manto de ternura. Julia Roberts es la depresiva que nunca está satisfecha y se cuestiona a sí misma constantemente. Natalie Portman es la contradictoria joven que puede ser tanto dependiente de su amante como libertina bailarina de striptease. Clive Owen es el primitivo amante, casi misógino y de modales y sentimientos bruscos. Los cuatro hacen un trabajo bastante bueno al frente de sus personajes aunque a distintos niveles. Clive Owen es impresionante y tiene una fuerza tremenda, Natalie Portman sorprende con un personaje complicado en ocasiones indefenso y en otras con vitalidad. Ellos superan a un Jude Law que está en su línea y que con su físico tiene el 50% del trabajo bien hecho, y Julia Roberts que aún no ofreciendo una mala imagen tiene que sufrir que cada actor con quien comparte la escena le robe la misma.

Mike Nichols se dedica casi exclusivamente a la dirección de actores y consigue un muy buen trabajo en ese sentido, pero el aire teatral que rodea toda la acción era mejorable. La película hubiera necesitado un mayor dinamismo y riqueza de escenarios así como unos diálogos que en el teatro seguramente funcionen pero que pecan de falta de naturalidad. Al final del film podemos creer en el conjunto general de la película, en las tesis que nos expone sin rodeos ni máscaras, pero durante el desarrollo veremos chirriar el film que va oscilando entre la falta de credibilidad y la fuerza de las situaciones. Una película recomendable por sus actuaciones y su propuesta, pero que probablemente se vista con mejores galas en una noche de teatro.

6,5/10

 

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